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Abriendo camino a la orilla de la ría del Eo

Castropol incorporará un tramo de algo más de siete kilómetros de ruta a los dos paseos ya operativos que bordean el estuario

Panorámica de la ría del Eo.

Recorrer a pie todo el perímetro de la ría del Eo es, de momento, misión imposible. Al menos, siguiendo senderos acondicionados para el peatón. Existen dos tramos que permiten ya soñar con esta posibilidad: en el lado gallego, está la ruta que une el faro de Isla Pancha con el molino de mareas de As Aceas, de unos cinco kilómetros y medio; en el lado asturiano, la senda de Castropol a Figueras, de unos cuatro kilómetros. Con todo, aún quedando trabajo por delante, el plan de sostenibilidad turística de Oscos-Eo, que se pondrá en marcha este año, permitirá dar un gran paso y sumar, como adelantó LA NUEVA ESPAÑA, un nuevo trayecto en suelo castropolense. Medirá algo más de siete kilómetros, entre la villa de Castropol y punta de Cabana.

El plan turístico, que se desarrollará entre este año y 2024, destinará su principal partida (1,3 de los 3,5 millones que contempla) al proyecto del “Cinturón verde marítimo de Castropol”, que busca hacer transitable la costa entre la playa de Penarronda y punta de Cabana, a la altura del núcleo de Iramola, uniendo tramos ya habilitados con otros de nueva creación. La principal actuación será la apertura de un nuevo itinerario, de algo más de siete kilómetros. Este trayecto cuenta con un proyecto elaborado por el Principado en 2011, que ahora es necesario revisar y adaptar.

El citado documento recoge tres fases de actuación: la fase 1, de 2.432 metros, discurre entre la villa de Castropol y A Regueira; la fase 2, de 1.927 metros, une A Regueira con Salías de Granda y, la tercera, de 2.822 metros conecta Salías de Granda con Punta de Cabana. Para materializarlo, hará falta expropiar algo más de 11.000 metros cuadrados de terreno. Esta tarea deberá afrontarla en solitario el Consistorio castropolense y poner los terrenos a disposición de los gestores del plan turístico comarcal.

La técnica de turismo de Castropol, Reyes Pérez, explica que el proyecto original del cinturón verde se incluyó en el plan de sostenibilidad que presentó en solitario en su día el Consistorio castropolense. Sin embargo, no logró financiación, algo que sí ha ocurrido con la propuesta comarcal donde se retoma esta iniciativa, aunque adaptada y renunciando a algunas ideas que la encarecerían. “La idea inicial era englobar en la senda nuestros principales recursos turísticos”, señala.

Una vez esté listo el nuevo tramo costero, se conectará a la senda entre Castropol y Figueras, que transcurre pegada a la ría en casi todo su trazado y que destaca por la singular belleza del paisaje. Este trayecto lleva años operativo, aunque presenta un estado de conservación deficiente en algunas zonas. Por ejemplo, parte del mobiliario urbano en forma de vallas o zonas de descanso está deteriorado y también hay problemas con algunas pasarelas de madera especialmente resbaladizas.

“El reto es hacer todo el recorrido por la ría, pero el cinturón verde es dar un paso”, señala Vinjoy

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La técnica de turismo local explica que, entre los planes del Ayuntamiento, está estudiar una posible alternativa al trazado en la localidad de Berbesa, pues actualmente hay que desviarse hacia el pueblo y caminar varios metros por carretera. También se buscarán soluciones para los tramos de escalera existentes pues, el objetivo es lograr que toda la ruta sea ciclable.

Una vez en Figueras se emprende el camino hacia el entorno de Arnao, donde ya existe un tramo de senda en la punta de La Cruz, pero hay varios puntos que desvían al paseante hacia carreteras y que serán objeto de estudio para intentar buscar alternativas por el borde litoral. Lo mismo ocurre en el último tramo, entre Arnao y Penarronda, donde el objetivo es lograr el tránsito paralelo a la costa y permitir la visita a enclaves como la punta del Corno o el castro del mismo nombre. El proyecto del “Cinturón verde” incluye, además de la mejora y ampliación de los itinerarios peatonales, la creación de once áreas de descanso para disfrutar de las vistas de la ría y la costa de Castropol. “Supondrá dotarnos de un recurso turístico muy importante. Está claro que el reto es lograr bordear íntegramente la ría, pero con este cinturón damos un paso y es una buena oportunidad para hacer algo grande”, señala el Alcalde de Castropol, Francisco Javier Vinjoy.

Para completar la margen asturiana de la ría, restaría afrontar el último tramo en suelo castropolense, en concreto entre la punta da Cabana y el muelle sur de Castropol. Serían entre tres y cuatro kilómetros para los que aún no hay un proyecto definido. En la zona portuaria donde se ubica la delegación de fibra de Astilleros Gondán, el paseo enlazaría con la conocida como senda del muelle, un itinerario de poco más de trescientos metros que Vegadeo estrenó a principios de 2019 para mejorar la principal entrada a la capital del concejo desde Asturias. Fue ejecutado con cargo a los fondos de Pesca y permitió a los veigueños vislumbrar otro proyecto en tramitación: el plan de recuperación de la Marisma de Vegadeo. Este documento contempla la construcción de itinerarios peatonales para disfrutar de la zona de la desembocadura de los ríos Suarón y Monjardín y haría transitable la fachada marítima de Vegadeo.

“La senda de la ría, unida a la del ferrocarril, será de las más bonitas de España”, dice Suárez Barcia

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A partir de aquí, la pelota caería en suelo gallego, donde siguen sin ser transitables los aproximadamente 6,9 kilómetros que salvan la distancia entre la localidad de Porto (Ribadeo) y el molino de As Aceas. El alcalde de Ribadeo, Fernando Suárez Barcia, suspira cuando se le pregunta por el plan para bordear la ría y expone que el tramo que tienen abierto salió adelante gracias a un trabajo “de artesanía y cabezonería”. Explica el regidor ribadense que fueron necesarios diez años de gestiones y rascar fondos de diferentes organismos para completar el paseo hasta As Aceas, que ahora es una de las joyas naturales del concejo ribadense.

Suárez indica que pieza clave para continuar sería lograr materializar la senda verde del ferrocarril, que recupera el viejo trazado del tren minero entre A Pontenova y Ribadeo. Aproximadamente un tercio de la ruta, la que discurre por el municipio asturiano de San Tirso de Abres y parte del vecino concejo lucense de A Pontenova, ya está lista y el resto de la actuación forma parte del proyecto que el Ministerio presentó en 2011 con un presupuesto de 5, 5 millones de euros. La citada senda discurre paralela a la ría en su tramo final y, apunta el regidor ribadense, que según el trazado diseñado en su día solo quedaría pendiente acometer en torno a un kilómetro de trayecto hasta llegar a As Aceas.

“La incógnita es el tiempo que se va a tardar en hacerlo pero yo creo que, tanto el recorrido alrededor de la ría como la senda del ferrocarril, se harán realidad y será una de las rutas más bonitas de todo el Estado”, sentencia Suárez y con él coinciden sus colegas asturianos convencidos del potencial del estuario que une Asturias y Galicia.

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