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Los guilandeiros vuelven a tomar Tineo

“Había muchas ganas de regresar”, destacan en la mascarada, que cumple diez años desde su recuperación y tras el parón por la pandemia

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Los guilandeiros vuelven a tomar Tineo: "Había muchas ganas de regresar" Tania Cascudo

Albina Pertierra, de 79 años, viajó ayer a los carnavales de su infancia, cuando solía salir con los niños del pueblo a pedir el aguinaldo por la casas. Por eso, se mostró especialmente ilusionada con que los guilandeiros de Tineo escogieran su pueblo, Santa Eulalia, para rememorar las tradicionales mascaradas de invierno, típicas del suroccidente asturiano. Y ellos, los protagonistas, se confesaron encantados de tomar la calle tras el parón de la pandemia y de “volver a llevar alegría a los pueblos”. Además, están de enhorabuena porque se cumplen diez años de la recuperación de esta tradición ancestral que llevaba más de medio siglo en el olvido.

Los novios, encarnados por José María de Miguel y Elena Suárez, en un momento del desfile. | T. Cascudo

Los artífices de esta labor son los músicos e investigadores Elías Veiga y Rosa Fernández que realizaron un arduo trabajo de campo para recopilar los personajes y las costumbres de estas mascaradas. Han recuperado un total de treinta y seis, que van rotando año a año. Por ejemplo, ayer volvió a salir el cornapón, que encabeza esta particular comparsa junto a los xamasqueiros, ataviados con su gorro lleno de cintas de colores, y el vixirigueiro, que llama la atención por su bastón coronado con varias vejigas de cerdo.

Uno de los xamasqueiros. | T. C.

Precisamente fue Fernández la que se encargó de dar vida a este último personaje. Cuenta que nada de lo que hacen los guilandeiros es casual o inventado y que cada detalle fue recogido de la tradición oral: “El cornapón lleva un cuerno de vaca real, las máscaras son de piel y el pelo es de caballo o de otro animal”. Además, convertirse en guilandeiro conlleva un trabajo de conocimiento previo, pues debe representarse un personaje. “Todo lo que ves lleva mucho trabajo detrás”, concluye.

A su lado Raúl Carbajal, convertido en cura para la ocasión, subraya el ingente trabajo de Veiga y Fernández: “Su labor es monumental, este trabajo de recuperación funciona de visagra entre la ruralidad y la modernidad”. A su lado, Chema de Miguel, en el papel de diablo, no puede estar más orgulloso de formar parte de esta mascarada, en la que comparte vivencias con sus padres José María de Miguel y Elena Fernández, transformados en la pareja de novios Josemi y Alvarina. “La tradición se recuperó en 2012, fuimos de los primeros en participar y aquí estamos llevando alegría por los pueblos. Teníamos ganas de volver a la calle y sentir el calor de la gente”, apuntó De Miguel. Su madre confiesa que disfruta enormemente cada salida y agradece el cálido recibimiento de los vecinos.

Cada año los guilandeiros escogen pueblos diferentes del concejo para hacer su particular ruta. En esta ocasión, por la situación de pandemia, decidieron concentrarse en una sola localidad. Cuando los de Santa Eulalia o Santolaya se enteraron de que eran los elegidos se mostraron encantados. “Esto da ambiente al pueblo y sirve para juntarnos. Estamos felices de que nos escogieran”, señala Mabel Valledor, presidenta de la asociación Muyeres Santa Eulalia. El colectivo se ocupó ayer de movilizar al vecindario y preparar una comida para las máscaras.

Los vecinos disfrutaron enormemente con las canciones, bailes y trastadas de los guilandeiros y ellos, con tan cálido recibimiento. Para Elías Veiga y Rosa Fernández lo más importante es que la mascarada llama la atención y cada día son más los vecinos que quieren sumarse: “Hay cantera, muchos críos detrás que quieren seguir y eso es lo guapo”.

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