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Carlos López Profesor de Geología y especialista en Sismotectónica de la Universidad de Oviedo

“No esperamos terremotos destructivos, pero urge tener estaciones sísmicas”

“Se debería concienciar a la población del Occidente sobre lo que supone un temblor de tierra y cómo actuar, empezando por los colegios”

Carlos López, en la playa de Luarca. | A. M. Serrano

Carlos López, profesor titular de Geología y especialista en Sismotectónica e Ingeniería Geológica de la Universidad de Oviedo, estudia desde hace años la actividad sísmica en Asturias. Junto a otros especialistas del mismo ramo de su grupo de trabajo defiende la ampliación de la red de sismógrafos en el occidente de Asturias, considerado uno de los rincones de la Península con más posibilidades de sentir un temblor de tierra tras la zona comprendida entre Murcia y Granada, además de Galicia. El experto, luarqués de origen, habla en esta entrevista del terremoto que se registró en el Occidente el pasado domingo de madrugada, con epicentro en Illano.

–¿Qué importancia tiene este terremoto?

–Lo que más nos llama la atención es la magnitud, de 3.5, que está por encima de lo habitual en la zona. En el registro de terremotos en el Occidente, que va desde 1980 hasta la actualidad, es el mayor detectado. En concreto, su magnitud está 1.3 puntos por encima de lo habitual en la zona. Fue muy sentido, lo que indicaría que fue relativamente superficial.

–¿Qué nos falta por conocer del movimiento sísmico de la zona?

–Conocer en detalle la sismicidad en el occidente asturiano es la asignatura pendiente que tenemos, a pesar de los esfuerzos de un grupo de investigación de la Universidad de Oviedo liderado por Gabriela Fernández Viejo. Estamos muy a ciegas en esta zona, porque no hay estaciones de registro cercanas y no podemos saber lo que está ocurriendo. Ahora mismo, cerca solo hay una estación sísmica en A Pontenova (Lugo). Otra está situada en Arriondas, a más de 165 kilómetros de distancia. Es como tratar de ver una célula con unas simples gafas. Seguimos reivindicando la necesidad de que Galicia y Asturias cuenten con una red sísmica propia. Recordemos lo que ocurrió con el volcán de La Palma y cómo todos miramos hacia los vulcanólogos cuando las cosas se pusieron complicadas. La ciencia siempre tiene respuestas, pero para darlas hacen falta unos mínimos medios técnicos.

–¿Debe estar preocupada la población del Occidente?

–No hay motivo para la preocupación. Para causar daños un terremoto tiene que superar una magnitud 5 y el último está muy alejado de ese valor. Es decir, debería ser más de treinta veces mayor. El Occidente no es un lugar donde podamos esperar terremotos destructores como en las provincias de Granada o Murcia.

–En zonas de actividad sísmica, los códigos exigen requerimientos técnicos más exigentes a la hora de construir. ¿Es momento de tenerlos en cuenta en el Occidente?

–Desde el año 2013 se recomienda adoptar medidas de construcción sismorresistente en edificación o puentes en Boal, Castropol, Coaña, Degaña, El Franco, Grandas de Salime, Ibias, Illano, Navia, Pesoz, San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos, San Tirso de Abres, Tapia, Vegadeo, Villanueva de Oscos y Villayón. En el departamento de Geología de la Universidad pensamos que en esta zona, además de construir adecuadamente, se debe concienciar a la población sobre qué es un terremoto y cómo se debe actuar. Empezar a hacerlo en los colegios debería ser el primer paso.

–¿Qué sería lo básico ante un terremoto?

–Lo básico es saber que si estás en casa tienes que meterte debajo de una mesa y desconectar la luz y el gas. Si estás por la calle, separarte de edificios y árboles. Si te encuentras en la playa, irte rápidamente y elegir un lugar elevado.

–Forma parte de un grupo de investigadores que apuesta por instalar más estaciones sísmicas en la zona. ¿Resulta tan importante?

–Sí, es vital y urgente que sepamos lo que pasa debajo nuestros pies para cuando la sociedad demande respuestas. Estamos con los ojos vendados por falta de medios de registro tanto en Asturias como en Galicia. Si no sabemos bien cuántos terremotos hay y donde ocurren no podremos saber jamás qué sucede y cuál va a ser el comportamiento de la zona. En Asturias hay veinticuatro estaciones meteorológicas, frente a una sísmica. ¿Por qué miramos tanto al cielo y no al suelo que pisamos? Piense, además, que en esta zona tenemos tres embalses. Solo eso debiera ser motivo suficiente para estudiar la sismicidad de la zona con más detalle. Hablamos de un coste ridículo, menos de lo que cuesta un camión de bomberos, por ponerle un ejemplo.

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