Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Y la luz volvió a Piantón: el pueblo veigueño recupera el bandeo de pendones

Los vecinos se congregaron para la última celebración de la Semana Santa

Isaac de la Torre y Miguel Villanueva, ayer, durante el bandeo de pendones. | A. M. Serrano

La tradición volvió ayer a Piantón con el bandeo de pendones, un ritual que se conoce desde el siglo XVIII, según los lugareños, y que solo dejó de celebrarse durante la Guerra Civil y más recientemente a causa de la pandemia del covid. Es por esta razón por la que ayer el pueblo veigueño se “iluminó” de alegría y vivió de nuevo la cita “entusiasmado y feliz”.

Los vecinos se congregaron para la última celebración de la Semana Santa, la que recuerda la resurrección de Cristo, con estandartes en sus balcones. “A poco que se haga, en un pueblo se nota y aquí tenemos mucha pasión por nuestro bandeo”, dijo Lourdes Fernández, una de las mujeres que forman parte del reducido grupo de personas que organiza las celebraciones en una localidad “también pequeña”.

La misa empezó puntual y el esperado y famoso bandeo de pendones, único en Asturias, no se hizo esperar. Isaac de la Torre y Miguel Villanueva fueron los encargados de ejecutarlo. Consiste en mover con maestría los pendones, uno de bandera blanca y otro de bandera negra. Tras varios minutos de lucha entre ambos, la blanca, que representa la vida, se posa sobre la negra, que recuerda la muerte.

Isaac de la Torre participó en este momento como protagonista por segunda vez. Es nieto de vecinos de Piantón y siempre festejó esta jornada de Domingo de Resurrección “muy de cerca”. Tras su primera experiencia en la Semana Santa de 2019, ayer repitió el bandeo sin apenas ensayar el movimiento. “No tuvimos mucho tiempo para organizarlo todo como nos gustaría, pero siempre hay que apoyar este tipo de actividades tan arraigadas y hay que salir al escenario sí o sí”, opinó risueño.

Claudia Maseda, de ángel, durante el “Aleluya”. | A. M. S.

Su compañero, Miguel Villanueva también participó en el bandeo como protagonista al causar baja José Ramón Iglesias, “Moncho”, el vecino que normalmente movía uno de los pendones. “Fue una experiencia entrañable”, explicó Villanueva, quien recordó el momento en el que hace ya 22 años sostuvo otro pendón con la misma misión. “Si vas dejando que te guíe el inconsciente, el movimiento sale, sin más”, aseguró en referencia a la fórmula elegida para hacer el peculiar bandeo.

Tras esta representación que tiene en vilo a los asistentes y se celebra en sepulcral silencio, llega la representación de la aparición del ángel, que sube a un arco preparado y decorado para la ocasión en el centro de la plaza del pueblo. Desde allí, se informa del triunfo de la vida. “Aleluya, aleluya, aleluya”, exclamó ayer la niña Claudia Maseda, vestida para la ocasión de blanco. Entonces, se retira el manto negro de la virgen y volando salen las palomas que los vecinos preparan para la ocasión.

Tras este momento empieza la procesión con el Santísimo bajo el palio y las imágenes detrás. Lourdes Fernández se felicitó ayer por la experiencia y recordó que fue entre 1758, según la documentación a la que tuvo acceso, cuando fray Antonio Romay fundó la hoy extinta Cofradía de la Dolorosa y del Cristo Yacente de Piantón. “Este año salió todo bien y eso es lo importante. En 2023 esperamos dar un paso más y crear una nueva cofradía”, señaló.

Los vecinos ya piensan en levantar una hermandad, con el visto bueno de Obispado, para poder organizar con más tino la Semana Santa de Piantón. No es que el programa religioso corra riesgo, “pero siempre será mejor contar con un paraguas como una cofradía”, valoró Fernández.

Hace años intentaron constituirla sin éxito. Personas comprometidas con la causa como el vecino de Piantón Esteban Monteserín cree que ahora “es el momento”. “Tenemos dificultades porque cada vez hay menos gente y la pandemia no ayudó nada, pues estamos más desmovilizados que nunca. Cuesta arrancar y creemos que si hay un colectivo será todo más fácil porque podremos repartir las tareas”, apuntó ayer al término de la procesión. “Además, estoy seguro de que con una cofradía todos nos sentiremos más arropados”, añadió.

Pilar Baldonedo es otra de las personas involucradas en el programa religioso, que corre a cargo de las personas que participan activamente en acciones relacionadas con la iglesia. “Vivimos la Semana Santa con mucha ilusión y el bandeo de pendones es especial para nosotros. Queremos que no se pierda la tradición y también que la gente siga teniendo interés y para eso es necesario tener una cofradía”, manifestó.

La procesión, seguida por numeroso público.

Ayer, Baldonedo quiso agradecer a los vecinos el entusiasmo mostrado por su fiesta más singular. Los dos últimos años muchas familias hicieron y encargaron estandartes con las imágenes de los santos de la parroquia a fin de exhibirlos en las ventanas y balcones y tener presentes estos días tan especiales a pesar de no poder hacer celebraciones por el coronavirus. “Hoy (por ayer) volvieron a engalanar sus casas y eso nos da mucha fuerza porque lo entendemos como una señal de interés y afecto”, indicó. “La gente está ilusionada y eso nos hace seguir adelante”, dijo.

Ana Martínez también vive muy de forma especial esta jornada por ser una de las pocas organizadoras. “Estuvimos muy parados por culpa de la pandemia y ahora vemos que todo sale bien, eso es lo importante”, opinó. A esta vecina de Piantón, que es oriunda de Presno, le gusta mucho la fiesta porque es íntima y recuerda una tradición perdida en Asturias que, según algunos vecinos, tiene su semejante en un pueblo gallego.

El párroco, José Luis Rodríguez, se estrenó como cura titular en esta Semana Santa “cargada de emoción” por volver a recordar la pasión de Cristo como se hacía antes del coronavirus. “Es muy importante mantener estas tradiciones y que espero que sigan adelante con el apoyo de todos”, contó.

Compartir el artículo

stats