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De policía en Oviedo a submarinista en el Eo

José María Sanjurjo, jubilado como agente nacional, trabaja para dar a conocer la riqueza del fondo del estuario, frontera natural entre Asturias y Galicia

José María Sanjurjo, en el puerto deportivo de Ribadeo, con el puente de los Santos a su espalda. | T. Cascudo

Se puede decir que la historia vital de José María Sanjurjo, Chema, tiene inicio y final en el mar, en concreto, en la ría que hace de frontera natural entre Asturias y Galicia. Nació en Ribadeo y, tras prestar más de cuarenta años de servicio en la Policía Nacional, la mayor parte en la Comisaría de Oviedo, ahora se fija el reto de divulgar y promocionar el fondo submarino de la ría del Eo por la que siente absoluta devoción.

Dice que el mayor regalo que le hizo su madre fue introducirle en el oficio del mar. Empezó a trabajar en la pesca de bajura y no se olvida del nombre de su primer barco: “Concha de Cariño”, con base en Ribadeo y capitaneado por un patrón de Figueras. De la bajura pasó a barcos arrastreros y, después, a la marina mercante: “Me gustaba el mar, me pasé la niñez en el puerto de Ribadeo y quería barcos cuanto más grandes, mejor”. Su última experiencia navegando fue en el barco nodriza “Bahía Gaditana”, que tenía base en el puerto catalán de San Carlos de la Rápita como nodriza de una plataforma petrolífera.

Tras casi una década embarcado, se casó y echó anclas en Oviedo. La casualidad hizo que se interesara por la Policía y en 1980 ingresó en la Academia, que por aquel entonces estaba en Badajoz. Su primer destino fue la localidad vasca de Eibar en una época muy convulsa, con la banda terrorista ETA en plena actividad. La pérdida de dos compañeros en diferentes atentados le marcó y, ante la imposibilidad de cambiar de destino, pidió la baja en el cuerpo. Pero había nacido en él una auténtica vocación de servicio público, así que no pasó mucho tiempo hasta que pidió el reingreso.

Abrió su segunda etapa en el cuerpo como antidisturbios en la Compañía de Reserva General de Oviedo. “Me tocó lo peor, con conflictos laborales muy intensos por la reconversión industrial, la crisis del naval, la minería… Aquella era una vida muy itinerante, por eso, cuando me cansé de rodar me fui a prevención de la delincuencia”, cuenta el veterano agente. Pasó entonces a la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana y, en sus últimos años, entre 2017 y 2022 se dedicó a patrullar las calles de la capital ovetense. “Siempre estuve en la calle. Para mí lo más satisfactorio es saber que pude ayudar a mucha gente, sobre todo en la época de la heroína, cuando vi verdaderos desastres familiares, familias rotas”, señala Sanjurjo, convencido de que la labor del policía debe ser “educar antes que reprimir”. Y eso lo lleva grabado en su ADN, de ahí que esté comprometido en seguir ayudando a la gente desde fuera del cuerpo. “Me jubilé el 23 de marzo, el día que cumplí los 65 años, y no hay día que no lo eche de menos. Si pudiera, volvería mañana mismo porque para mí el mayor disgusto fue el día que tuve que entregar mi placa y mi arma”, relata.

Sanjurjo bucea en el fondo del estuario. | R. T. C.

Pero ahora Sanjurjo, que desde hace un lustro preside el club de buceo ribadense “Illa Pancha”, tiene otra misión bien distinta entre manos. Se trata del proyecto “Argos” puesto en marcha en 2011 para divulgar y preservar la riqueza arqueológica del fondo de la ría del Eo, a la que él siempre se refiere como “la ría” para huir de polémicas por el nombre del estuario. “Lo que esconde es impresionante, en cada sitio que te metes ves cosas diferentes. Preguntas a cualquiera y te habla de la playa de Las Catedrales y, en cambio, este tesoro es muy desconocido. Queremos acabar con ese desconocimiento”, señala.

Desde “Argos”, que cuenta con la participación de especialistas en arqueología, se ha documentado toda la vertiente gallega de la ría, creando un documental y una exposición de fotos que lleva meses itinerando por diferentes puntos de la geografía. Su próxima parada será en San Tirso de Abres. Ahora quieren dar un paso más y hacer lo propio en la margen asturiana.

Sanjurjo está muy satisfecho de la labor, aunque lamenta la reciente extracción de buena parte de las piezas que catalogaron en “Argos” en el marco de una campaña gallega de investigación. “Mantenemos una postura crítica con la extracción de materiales”, dice el buzo. Con todo, no se rinde y seguirá luchando por preservar los tesoros del fondo del estuario fronterizo.

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