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Alberto González, tras recibir el "Vegadense del año": "Me siento un auténtico privilegiado"

"No se puede depender de la motivación, hay que disfrutar compitiendo siempre", afirma el remero y rescatador de Salvamento Marítimo

Alberto González, recibiendo el premio de manos de Abel Pérez. | A. M. S.

"Un auténtico privilegiado". Así dijo sentirse ayer el remero y rescatador marítimo del helicóptero de Salvamento Marítimo Alberto González Mesa al recoger el premio "Vegadense del año". El presidente de la asociación "Amigos de Vegadeo y su concejo", Abel Pérez, entregó este vigésimo cuarto galardón durante una emotiva gala celebrada en el auditorio veigueño, en la que Alberto González habló de experiencias y pasiones. También se rindió homenaje a Fernando Pérez, expresidente del colectivo que falleció el pasado año.

Contó el remero que en Vegadeo "nació todo". En Remeros del Eo empezó a practicar este deporte y ese fue el club necesario para dar el salto. Practicó el deporte en entidades de Galicia, Cantabria y el País Vasco, hasta asentarse en Orio (Guipúzcoa), donde ahora está federado.

En todo este tiempo, destacó González en su discurso, siempre tuvo "dos premisas muy claras". Una, "no depender de la motivación porque va y viene". Dos, "disfrutar compitiendo sea cual sea el resultado".

"He ganado pocas veces y he perdido muchas, pero siempre intento salir a disfrutar ", confesó. En su entretenido discurso, se detuvo el galardonado en varias anécdotas. Una de ellas ocurrida en Orio. Fue allí donde un día se equipó para ir de playa y le llamaron la atención porque los remeros tienen que estar atentos a su posterior entrenamiento (cuando cae la tarde) y porque el sol "es malo para los músculos". Confesó Alberto González ante el público, entre los que estaban sus compañeros de equipo, que aquel verano "no pisé más la playa".

El público.

El "Vegadense del año" también habló de su profesión, la de rescatador marítimo. "Lo considero un trabajo como otro cualquiera, ni más ni menos, con la única excepción de que están en juego las vidas humanas, no solo la de los náufragos, también las nuestras", aseveró. Y contó otra anécdota: "Nos llamaron para rescatar a dos personas que se habían quedado sin gobierno en una moto de agua. Los localizamos a varias millas de la costa, me equipé para bajar al agua con aletas, snorkel y eslinga e izarlos posteriormente al helicóptero. Nadé hacia ellos y los abordé por la popa. Ni me miraban", señaló. ¿El motivo? "Estaban tranquilamente hablando por un teléfono móvil mientras yo les preguntaba ¿Estáis bien? Pues indiferencia total, como si fuera lo más habitual del mundo tener un helicóptero a tus espaldas y un rescatador a tu lado. Al final, cuando decidieron terminar la llamada, me dijeron que no subían por si se les cobraba el rescate, que venía de camino un amigo que les remolcaría a puerto", añadió. Alberto González señaló que encontró este trabajo gracias al remo y dio dos claves que son máximas para la tripulación que integra: "No hay misión fácil" y "si nos vamos cuatro, volvemos los cuatro".

La vicepresidenta de la asociación que entrega el galardón, Marta Santamarina, elogió a un premiado que "compagina el deporte con su labor profesional al servicio de la sociedad". Para el colectivo, González es "un ejemplo de esfuerzo y ambición personal que debería convertirse en referente para los niños y adolescentes".

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