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La vendimia se adelanta en Cangas del Narcea e Ibias por el calor del verano

Algunas bodegas cosecharán ya la próxima semana tras un estío difícil: la lluvia de junio favoreció los hongos, que mermarán la producción

Viñedos de la DOP Vino de Cangas. | Reproducción de S. A.

Está siendo un año difícil para los viticultores de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Vino de Cangas, que afrontan la próxima vendimia, que viene algo adelantada, con la mirada puesta en el cielo. El tiempo no ha dado tregua a los bodegueros desde el pasado mes de junio, con altas temperaturas e intensas lluvias que favorecieron la proliferación de hongos en un momento clave para el buen desarrollo de la planta. Unos ataques que mermaron los cultivos. Y, en julio y agosto, la sequía también lastró las plantas impidiendo el normal crecimiento de las uvas. Eso sí, cada valle tiene su clima e, incluso, cada parcela, por lo que las afecciones han sido diferentes en cada finca.

"La brotación empezó muy bien pero en junio llegó un tiempo atípico totalmente con excesivo calor y lluvias todos los días que hicieron aparecer hongos y tuvimos mucho problema para atajarlo porque, para intervenir con tratamientos el viñedo, tiene que estar la hoja seca y era imposible", explica José María Martínez, presidente del consejo regulador de la DOP y propietario de la bodega "Martínez Parrondo" de Cangas del Narcea.

Racimos de uvas del viñedo de Adrián Fernández en Ibias. | Reproducción de S. A.

Mucha agua y noches con temperaturas que alcanzaron los 25 grados fueron el caldo de cultivo perfecto en junio para la aparición de plagas. Una situación que obligó a los productores a trabajar "con mucha presión", señala Martínez, "ya que nunca se dieron condiciones tan extremas ni durante tanto tiempo, fueron 40 días seguidos". La compleja meteorología obligó a los viticultores a redoblar esfuerzos. Hubo que limpiar mucho las fincas por la proliferación de hierbas y, también, hicieron enramados de las viñas "porque al principio estaba ralentizada", concreta Adrián Fernández de la bodega "Señorío de Ibias".

El mes de junio fue crítico, "la tormenta perfecta", y dio paso a un verano con cambios de tiempo "brutales, como dientes de sierra", apunta Lalo Méndez, de Bodegas y Viñedos Siluvio, en Ibias. "Hemos tenido una temperatura media de dos grados más respecto al año pasado y, diría que, en el ciclo histórico también. Exceptuando los últimos días de agosto, hubo tanto calor y nada de lluvia que la planta se autoprotege y no engorda el grano como tiene que ser, quedando la uva más pequeña y, por lo tanto, va a dar menos mosto", comenta.

Pero tras más de dos meses de intensa dedicación de los viticultores para proteger los viñedos, el tramo final de agosto dio un respiro con las lluvias y temperaturas más suaves que han ayudado a la planta a recuperarse. "Tuvimos unos golpes de agua que necesitaba el viñedo para engordar la uva y para que la planta esté más activa, durante el calor estaban más paradas", detalla Martínez.

Luciano Gómez revisa sus viñas en Puenticiella, en Cangas del Narcea. | Reproducción de S. A.

El sector afronta ahora las previas a la vendimia con mucha atención al tiempo ya que una borrasca podría retrasarlo todo. Si bien, por lo general, llega adelantada por el calor del estío. Así es que las bodegas de Ibias comenzarán a recoger próximamente como Méndez, que ha fechado la cosecha para el día 10. "Es el año que más adelantada viene", apunta. Temen la llegada de intensos granizos que puedan fastidiar el estirón final de las uvas, que son uno de los alimentos de jabalíes y osos, precisa el presidente de la DOP.

El duro esfuerzo ha conseguido que, en algunos casos, se consigan buenas cosechas como es el caso de Fernández que, en la variedad blanca, prevé doblar la producción del año pasado. También Luciano Gómez, de la bodega La Verdea de Cangas, espera cerrar la cuarta añada de su viñedo con récord de kilos. Y es importante que el tiempo de las próximas semanas, hasta octubre, acompañe. "Sin calor muy fuerte, como está más o menos estos días, y que no llueva en exceso porque podría retrasar la maduración", sostiene Gómez, quien resume la temporada como "una locura".

Ya solo queda esperar que el tiempo sea amable con las uvas del Vino de Cangas.

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