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Navia dedica el parque de Las Veigas a Constantino Fernández, un "médico completo"

"Practicó una profesión heroica, con escasos medios, creatividad e innovación", subraya su hija, la arqueóloga Carmen Fernández Ochoa

La familia y el Alcalde, ante el monolito del parque. | T. Cascudo

Navia saldó ayer una deuda con el médico y cirujano Constantino Fernández Martínez, más conocido como "Tane" y recordado por su buen hacer profesional y su bonhomía. Lo hizo dando su nombre al parque del barrio de Las Veigas, un enclave simbólico por situarse justo frente al centro de salud del concejo. "Practicó una medicina heroica, con escasos medios, mucha creatividad y una enorme capacidad de estudio e innovación", recordó ayer la arqueóloga Carmen Fernández Ochoa, una de las tres hijas de este naviego fallecido hace 71 años, pero cuya huella permanece imborrable en la memoria colectiva.

Fernández Ochoa, durante su intervención en el acto. T. Cascudo

"Es un día importante y emotivo porque se le hace un poco de justicia a mi padre", subrayó Fernández Ochoa, encargada de glosar la figura de este médico, que falleció prematuramente en 1951, a los 37 años de edad. Pese a su corta trayectoria profesional, dejó huella por su forma de ser y talento. Como ejemplo de sus méritos, está el hecho de ser el primero que introdujo en la zona los rayos X o la penicilina, que le traían de EE UU unos americanos afincados en Porto (Coaña).

Recordó Fernández Ochoa que, aunque su padre se formó en Valladolid, quiso siempre ejercer en casa, pues era "naviego militante". También hizo especial hincapié en su afán por salvar vidas y ayudar a los vecinos, razón por la que no cobraba a las familias con pocos recursos, a las que ayudaba a conseguir la medicina necesaria. "Él decía que la gente en aquel momento de la posguerra se moría en el camino por una apendicitis", señaló la arqueóloga, quien destacó la capacidad de su padre para "montar quirófanos en cualquier lado" por la experiencia de los duros años de la Guerra Civil.

Contó también Fernández Ochoa que su padre, que disfrutaba pescando, participando en las tertulias del bar Martínez o siguiendo al Navia, se inició en la medicina por influencia de su tío Venancio Martínez, famoso médico naviego. El nieto de este, el pediatra del mismo nombre, también aplaudió lo oportuno de este reconocimiento en un momento en que ya van quedando pocas personas que trataran en vida a "Tane". "Es un homenaje justo y necesario", indicó, al tiempo que definió al naviego como "un médico completo", por sus "cualidades humanas, humanitarias y humanistas". "Mi abuelo despertó en él la vocación de la medicina y de una forma de ejercerla que lamentablemente ya no está presente, pero a la que muchos nos gustaría acercarnos. Le sirvió como ejemplo y guía", señaló Venancio Martínez, quien reivindicó la importancia de ejercer una "medicina clínica, tocar barrigas y hablar con la gente".

Por su parte, el alcalde de Navia, Ignacio García Palacios, destacó los tiempos "convulsos" y "difíciles" en los que el homenajeado ejerció. "Tener un sanitario cerca en una sociedad como aquella era un lujo y un médico era como si te tocara la lotería", indicó. Se refirió a "Tane" como "un médico vocacional, pero antes que médico era una persona muy humana que ponía todo de su parte para salvar vidas". En este sentido, aportó el testimonio de una mujer a la que operó de la vesícula en el comedor de su casa y que vive con 98 años. "Si no hubiese estado, cuántas vidas se habrían quedado truncadas. Este es un homenaje mínimo y humilde a aquellos pioneros que trabajaron desinteresadamente y recorrieron muchos kilómetros para atender a pacientes muy distantes a los que muchas veces no se les cobraba, y eso no se puede olvidar. Fue un vecino ejemplar y agradecemos su trabajo", concluyó el alcalde naviego.

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