Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

"Cada año hay menos gente, es una pena", dicen los devotos de la Virgen de Villaoril

Los fieles rememoran los años "buenísimos" que vivió la celebración naviega, deslucida ayer por la lluvia, que impidió la salida de la procesión

26

La Virgen de Villaoril, en Navia, celebra su día grande Tania Cascudo

La gijonesa Elena García heredó de su abuela, la allandesa Esperanza González, la devoción y cariño por la Virgen de Villaoril, en la localidad naviega del mismo nombre. "Mi abuela tenía mucha fe en esta virgen y vino de toda la vida a caballo desde Pola de Allande", relata esta mujer que ayer cumplió entre amigos con la tradición de visitar el santuario naviego y recoger agua en la fuente santa, a la que se atribuyen propiedades milagrosas. La jornada resultó deslucida por el mal tiempo que impidió la salida de la procesión y restó afluencia.

Elena García, cogiendo agua junto a Toñi Martínez y Maxi Fretes. | T. C.

Los que bien conocen la festividad dicen que la menor participación es una constante en los últimos años. Lo sabe bien la valdesana Esther Rubio que pone un puesto de venta de avellanas –otra tradición en la fiesta naviega– a las puertas del santuario. "La fiesta se va apagando, no tiene nada que ver con cómo empezamos", señala sin dejar de vender un producto que compra en Tineo y que este año escasea por la falta de lluvias. Con ella coincide Rosa Lozano, que lleva treinta y cinco años acudiendo desde La Coruña con su puesto de venta de pan y rosquillas.

El santuario, lleno para la misa principal del día.

"No recuerdo un año tan flojo, cada vez hay menos gente. Como empiece a faltar la gente que viene de toda la vida esto se muere y es una pena que se pierdan estas fiestas", opina, rememorando años "buenísimos" cuando la gente llenaba el entorno del santuario con meriendas y bailes. "Ojalá vuelvan esos tiempos", señala.

Con todo, vecinos de toda la comarca y también de puntos más alejados de la región y de Galicia llenaron el santuario durante la misa central. "Venimos siempre que podemos porque es especial", señaló el boalés Gonzalo Méndez tras fotografiarse con la Virgen.

Compartir el artículo

stats