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Castropol recupera los restos del fuerte de Arroxo, que dataría del siglo XVIII

"Esperamos constatar la fecha de construcción", señalan los arqueólogos, que celebran la dignificación del conjunto defensivo de la ría del Eo

Miembros del equipo arqueológico, durante una de las jornadas de trabajo en la zona del fuerte de Arroxo, en Figueras. | R. A. M. S.

La fortificación Castelo d’Arroxo o Corbeira, en Figueras (Castropol) es del siglo XVIII y sirvió a los pobladores de la época para vigilar la entrada a la ría del Eo, como su vecino fuerte de San Damián, en Ribadeo. El equipo que trabaja estos días en este espacio ha excavado las ruinas, antes abandonadas, para recuperar el fuerte "y tener una visión digna y no ruinosa" del conjunto.

Esta construcción de arquitectura militar es una de las más antiguas que se conserva en la localidad, según el arqueólogo Miguel Busto. Fueron el Ayuntamiento de Castropol y la Consejería de Cultura y Política Llingüística los organismos públicos que financiaron los trabajos. Finalizadas las tareas para limpiar primero y descubrir después parte de la estructura, ahora se espera por el resultado de tres sondeos que confirmarán, detalla Miguel Busto, la época exacta de la fortificación.

El Ayuntamiento prevé continuar con el proyecto y que este punto pueda tener visitas turísticas

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El arqueólogo, junto a los también especialistas y codirectores de la excavación David Fernández y Patricia Suárez, explica que la cronología no es exacta precisamente por la ausencia hasta la fecha de datos incontestables al respecto. En todo caso, espera constatar que la fortificación data del siglo XVIII. Hay escritos que informan de la existencia de este espacio defensivo y algunas fuentes documentales también detallan que, como defensa, estaría en desuso en la Guerra de la Independencia. "Ahora tratamos de ir un poco más allá, de contar qué pasaba aquí y cómo era la gente que lo utilizaba", expone el arqueólogo. Sí se sabe que la fortaleza estaba vinculada a un destacamento militar y vigilada "por una o dos personas". "Cualquier patrimonio debería conservarse, pero en este caso debemos tener en cuenta que estaba completamente abandonado", lamenta Busto, quien valora el esfuerzo de las administraciones públicas implicadas para financiar un trabajo "a través del que se cuenta parte de nuestra historia".

El arqueólogo destaca que por delante quedan meses para analizar las pruebas y realizar, por ejemplo, un plano que muestre en tres dimensiones cómo era la estructura original. La idea del equipo es continuar con las tareas en posteriores campañas, siempre que así lo dispongan el Ayuntamiento y el Principado. De hecho, "lo que se hizo es solo un primer acercamiento" para conocer parte de la historia del fuerte.

La estructura, por otro lado, está muy dañada, según los expertos, por su cercanía al mar, razón por la que necesitaría con urgencia atenciones. Los mismos especialistas concretan, además, que una vez que el conjunto sea accesible a las visitas, desde este punto se podría disfrutar de unas "impresionantes vistas" a la ría del Eo.

El gobierno de Castropol espera continuar con este proyecto, que en un futuro tendrá su vertiente divulgativa y turística. En los trabajos de campo, que concluyen el viernes, colaboraron las universidades de Oviedo, Santiago, Granada y la UNED-Asturias.

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