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Un jardín de mandalas en Vegadeo

Lilian de Campos, responsable del albergue Mar y Montaña, promueve la confección de estas piezas artesanas como decoración navideña

Lilian de Campos, con varios mandalas, en el parque de Vegadeo. | T. C.

Lilian de Campos, con varios mandalas, en el parque de Vegadeo. | T. C. / Tania Cascudo

Vegadeo

Los mandalas llegaron al albergue Mar y Montaña de Vegadeo hace dos años, cuando recaló en el equipamiento un peregrino procedente de Isla Reunión, en el Índico. Un esguince le obligó a parar en el centro más tiempo de lo previsto, así que tuvo tiempo de enseñar a su responsable, Lilian de Campos, su pasión por los mandalas, estructuras de diseños concéntricos que representan la composición repetitiva del universo y de la naturaleza en el budismo y el hinduismo. Desde entonces, y con la colaboración vecinal, la colección del albergue no ha parado de crecer.

Esta Navidad han sorprendido a los veigueños "plantando" algo más de trescientas creaciones en el parque del Medal. Un particular jardín que sorprende a quienes se acercan a la capital del concejo. "Está gustando mucho, a la gente le sorprende y pregunta qué son", explica De Campos.

"El peregrino de Isla Reunión se llama Thomas y tenía ilusión de dejar su huella en el Camino, así que nos enseñó a hacer mandalas con hilos con la idea de fomentar la unión entre las personas y hacer algo hermoso. Cuando el confinamiento, hicimos una convocatoria para tejer desde las casas", señala la hospitalera veigueña. Ella aprendió a confeccionar mandalas y, desde entonces, no ha dejado de impartir talleres y enseñar a todos los vecinos y peregrinos interesados en conocer la técnica.

En la Navidad de 2020, aprovechando los tiempos difíciles que se vivían por la pandemia, tuvieron la idea de sacar las creaciones a la calle. Ese primer año las colgaron de los árboles. El segundo, las colocaron en el puente ubicado tras el Ayuntamiento. Este año, utilizando las varillas que se usan para el cultivo de fabas, las han puesto en la zona ajardinada del parque. "Quisimos crear un jardín de mandalas, para dar color y luz a la calle. Creemos que es un complemento perfecto a la Navidad y cada año sorprendemos eligiendo un rincón distinto. Este año, además, nos metimos un madrugón para que la gente las viera al despertarse", apunta De Campos, satisfecha por la implicación de cada vez más vecinos. Agradece especialmente este año la colaboración del centro de día local. "Ha sido una experiencia hermosa", apunta.

Cuenta Lilian de Campos que la técnica para elaborar estos mandalas es sencilla, pues usan palitos de brochetas que rodean con hilos de colores. "Algunos nos juntamos en el albergue para confeccionarlos y otra gente los hace en sus casas y nos los trae. La idea es aumentar la colección año a año", cuenta. Dos de esos vecinos que ayudan con la colección son Inés Salas y Juan Carlos Manso, que están encantados con el hobby. "Cada año aprendemos más. Es un vicio, porque se pueden hacer formas diferentes y, además, relaja", señala Salas mientras recoloca algunos mandalas derribados por el viento de estos días.

De Campos, que gestiona el albergue desde 2018, hace buen balance del 2022. Explica que, cada año, en torno a un millar de personas lo eligen para hospedarse en el Camino de Santiago.

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