Triste final para la iglesia románica de San Andrés de Linares, en Salas. El temporal ha derrumbado la fachada principal y el campanario del inmueble pese a las advertencias de los vecinos en los últimos cinco años, que temían el colapso del templo pues estaba invadido por la maleza, sin techumbre y con los muros a punto de caer. Un deterioro que ha ido avanzando sin freno y por el que la capilla fue incorporada en la “lista roja” del Patrimonio que elabora el colectivo “Hispania Nostra”, que recoge 1.200 monumentos en todo el país en riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores. El hundimiento del edificio ha provocado asimismo el corte de tráfico de un camino de la localidad.

"Acudieron los técnicos municipales para evaluarlo, decidimos cortar el camino por seguridad, quedó señalizado, y también hablamos con el Arzobispado y se notificó a la consejería de Cultura para, a partir de ahí, ver qué podemos hacer porque la propiedad es privada. Vamos a esperar a ver qué dice la dirección general de Patrimonio pero urge apartar las piedras para dar paso", señala el alcalde de Salas, Sergio Hidalgo.

Pero además, lo que preocupa mucho en la localidad es la pérdida de la cantería, con piedras labradas con inscripciones y dibujos que lucían hasta ahora en la portada, así como los capiteles, de gran valor artístico. Tras el derrumbe solo quedan algunas en pie. "Estaría bien que haya algún tipo de protección de esas piedras de interés, que es la parte más icónica de la capilla", señala Tomás Román, nieto del propietario de una casa cercana, José Luis Álvarez. El joven lamenta que en estos años ni la consejería de Cultura ni el Ayuntamiento han intermediado con la propiedad para su reparación. "Ahora ya es tarde", dice.

También preocupa el cierre del camino, que es muy utilizado por los vecinos y da acceso a varias fincas donde hay ganado. "Los camiones vienen por aquí porque hay una cuesta en curva que no pueden pasar y ahora al estar cortado no pueden pasar, tampoco los vecinos que pasamos por aquí. Suerte que no cayó cuando pasaba alguien", señala José Ángel Álvarez, vecino del pueblo que fue alertado por la cartera de Correos del hundimiento del inmueble. Además, este hombre alerta de que los restos de fachada que quedan en pie están agrietados y a punto de venirse abajo, lo que supone un problema de seguridad para los vecinos. "Eso en cuanto llueva cae otra vez", alerta.

El templo, de estilo románico popular, tiene una nave rectangular y alargada ya derrumbada hace tiempo y con vegetación. La primera vez que aparece documentado el templo es en el año 1027 bajo la advocación de San Miguel. Casi un siglo después, en 1129, se tiene constancia de que el matrimonio formado por Pedro Guilleniz y Ximena Muñiz realizó una serie de donaciones al monasterio de San Salvador de Cornellana entre las que se encuentra la iglesia de Sancto Andrea de Campo, conocida en la actualidad como San Andrés. También, siglos después, Tomás López y Madoz relacionan el inmueble con la presencia y actividad de los templarios. De ahí la importancia histórica y artística del edificio, que luce tirado en la caleya de Linares.