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El espectacular vehículo construido por el carpintero Alejandro Méndez en La Roda (Tapia): una réplica en madera de un Fórmula 1

"Quería superar todo lo que había hecho hasta ahora", confiesa el constructor del singular vehículo realizado mayoritariamente con cedro canadiense

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La Roda (Tapia de Casariego)

El carpintero tapiego Alejandro Méndez construyó en 2006 su primer coche de madera: una carrilana para participar en el popular descenso que se realizaba en Seares (Castropol). Diecisiete años y seis vehículos después acaba de terminar su última y más espectacular creación: una réplica de un monoplaza de Fórmula 1 construido íntegramente en madera, desde la carrocería a la mecánica. "Quería superar todo lo que había hecho hasta ahora", confiesa este apasionado del motor y la carpintería que ha dedicado alrededor de 1.200 horas de trabajo a dar forma a esta pieza única.

El vehículo tiene 5,50 metros de largo y 2 metros de ancho, las medidas que fija el reglamento de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y está diseñado y construido por Alejandro, con la ayuda puntual, en algunas piezas, de su hermano gemelo, Jesús. Ambos regentan la Carpintería Méndez de La Roda y forman parte de una conocida saga de pilotos del concejo de Tapia. "Para hacer esto hay que saber de carpintería, de mecánica y de aerodinámica", apunta su hermano Jesús, el padre del popular piloto Bruno Méndez. Este último también aplaude la habilidad de su tío: "No hay otro coche parecido en el mundo y muy poca gente tiene la capacidad manual y a nivel conocimiento para hacerlo. Se ha superado con creces".

Cuenta Alejandro Méndez que a mediados de 2022 empezó a darle vueltas a la posibilidad de fabricar un Fórmula 1. Comenzó por diseñar unos núcleos para las ruedas "que nadie sabía para qué eran". Y a partir de ahí, pieza a pieza, fue saliendo el vehículo que estos días llama la atención en la pequeña localidad de La Roda. "Vas sobre la marcha haciendo piezas y según te va pidiendo la medida", confiesa el carpintero, satisfecho con su creación. "Esto es para que lo vean los amigos y poco más, no hay negocio ninguno, es afición. Recuerdo fabricar cosas en madera desde que iba a la escuela", cuenta Alejandro, el padre de Laura Méndez, responsable del Kartódromo de Tapia. Como curiosidad, ambos compitieron en karts durante varios años.

La carrocería del F1 está fabricada en madera de cedro canadiense, "por ser una madera estable y ligera", y las piezas mecánicas más pequeñas están hechas con madera de guayacán. Y es que todo, hasta las ruedas, el volante o el chasis, ha sido elaborado con madera. Al monoplaza no le falta detalle y hasta cuenta con el alerón trasero móvil o DRS tan característico de la Fórmula 1. Eso sí, donde la Fórmula 1 pone carbono, Alejandro Méndez emplea madera porque, señala, "no sé hacer otra cosa". Con todo, y pese a la complejidad del proyecto, estaba convencido de que lo podría conseguir a base de horas y esfuerzo.

"Calculo que pesará unos 320 kilos", precisa Méndez, que está a la espera de recibir el motor para probar en condiciones su nuevo bólido a lo largo de 2024. Su próximo reto será ampliar el local de la carpintería donde cobija su particular museo de bólidos de madera, todos con un nivel de detalle sorprendente. "Necesito aumentar el espacio porque el Fórmula no entra", confiesa Alejandro.

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