El Faro de Cudillero ya espera huéspedes (y este es su magnífico aspecto)

Un equipo alemán de entusiastas de estos edificios está detrás de la reforma de la casa del farero pixueta, aprovechada ahora para dos aparthoteles

Los promotores lideran un proyecto por toda Europa de recuperación de faros y para 2025 abrirán el de Ribadesella

Arriba, a la izquierda, aspecto de una de las suites del faro de Cudillero. A la derecha, un espacio de baño creado en el edificio. Debajo, dos vistas del faro de Cudillero.

Arriba, a la izquierda, aspecto de una de las suites del faro de Cudillero. A la derecha, un espacio de baño creado en el edificio. Debajo, dos vistas del faro de Cudillero. / Javi Parrilla

A. Rubiera

A. Rubiera

El faro de Cudillero ya espera a nuevos huéspedes. A "turistas soñadores, a viajeros románticos, a quien quiere declararse a su pareja, o pedirle perdón, a escritores que busquen inspiración, a quien necesita relajarse o experimentar algo único". Y, sobre todo, a quien quiera "vivir algo absolutamente único y especial", dice el alemán Tim Wittenbecher. Él, junto a Marc Nagel y un equipo de entusiastas de los faros –que han embarcado a seis inversores para lograr el respaldo económico–, está detrás del proyecto. Y no solo del de Asturias: el equipo se ha fijado el objetivo de abrir "numerosas y fantásticas escapadas-escondites en toda Europa durante los próximos diez años", dicen.

De hecho, en Asturias tienen otro proyecto en marcha ya que también tienen adjudicada la concesión del faro de Ribadesella, que, si todo va bien, abrirán en un año.

En Cudillero, sin embargo, el proyecto está "en capilla". El singular alojamiento ya se anuncia en páginas especializadas y en la propia web de los promotores (www.floatel.de), que admiten reservas a partir del 27 de julio. Día en que empezará otra vida para un faro inaugurado el 1 de agosto de 1858, y que ha tardado poco más de un lustro en tomar el nuevo rumbo que promovió el Gobierno de España cuando levantó la prohibición para dedicar a alojamiento turístico las instalaciones anexas al faro de Cudillero (la casa del farero). Un trámite preceptivo –al ubicarse a una distancia inferior a 100 metros del borde del mar– y que permitió a la Autoridad Portuaria de Avilés sumarse con este equipamiento al plan nacional de darle otra vida a muchos faros de España.

Tim Wittenbecher transmite una ilusión enorme por lo que han hecho en Cudillero. Ya avanza que "antes de que los primeros huéspedes se alojen en el hotel tendremos una jornada de puertas abiertas. Será el 1 de julio, a partir de las 15.00 horas, para que los vecinos puedan visitar el faro al finalizar las fiestas de Cudillero", explica. Así verán cómo la casa del farero, cerrada desde hace años, se ha convertido en dos suites con jacuzzis y hermosas terrazas, cada una con capacidad para dos personas. El precio del alquiler por día va de los 190 euros a los 450 euros según sea la "Farero Suite" o la "Pixueto Suite", y sea temporada baja o alta.

No es el primer "escondite" junto al mar que este equipo alemán abre en España reconvertido en hotel. El primero fue el faro Punta Cumplida, en La Palma, inaugurado en 2019. Antes habían empezado por emplazamientos más cerca de casa. "Hace 17 años empezamos con la torre-faro Lotsenturm, en la isla de Usedom, en el mar Báltico. Fue un éxito y desde entonces nunca ha estado sin invitados. Se reserva con dos años de antelación", relata. Le siguieron el faro de Dagebüll, en Alemania, y una torre de agua de Bad Saarow, también en Alemania; el faro Punta Imperatore, en Nápoles, y ya han cerrado acuerdos para seguir por Andalucía y hasta en el faro Spignon, en la laguna de Venecia, entre otros. Hasta tienen un mini-hotel en una grúa-torre en Hamburgo.

Dice que detrás de este proyecto hay auténticos fanáticos de la vida al pie del agua y, sobre todo, de los faros, "porque son los edificios más bonitos, singulares y especiales que existen. Siempre en los lugares más espectaculares. Siempre directamente en el mar. Siempre con vistas. Siempre con una historia interesante. Siempre queridos por los vecinos. Son lugares potentes y con mucha energía", sostiene Tim Wittenbecher. Nuevos hoteles "para quienes sueñan con vivir la vida de un farero, pero no solo para estos especialistas, también para las personas que aman el océano. No puedes estar más cerca del sonido de las olas", describe.

En Ribadesella "ya hemos empezado con el proyecto y construcción. Abriremos en 2025 y esperamos construir un camino al faro, para llegar peldaño a peldaño", dice Wittenbecher. Es más grande, pero también tendrá dos suites, aunque una podrá ser para cuatro personas.