El colegio Edes, de Tapia, crea una novedosa aula en la naturaleza: Así es "A Lagúa", un lugar mágico para aprender al aire libre

El centro invita a otros colegios a usar un espacio pionero en la comarca, donde los jóvenes con discapacidad ejercerán de guías

Un espacio para trabajar los contenidos curriculares al aire libre y en contacto con la naturaleza. Es el proyecto que acaba de hacer realidad el colegio de educación especial Edes en Tapia y que estos días presenta a otros centros de la comarca. «Muchos de los problemas de conducta que genera un aula por su espacio, desaparecen aquí. Este lugar permite que el alumnado aprenda en un entorno más calmado y tranquilo», resume el docente Rubén Llenderrozos sobre la recién abierta Aula en la naturaleza «A Lagúa».

El profesorado de este centro tapiego siempre tuvo mucho interés por trabajar en contacto con la naturaleza, aspecto que se reforzó en 2019 con la visita de Heike Freire, considerada una de las expertas mundiales en educación ligada a la naturaleza. Ella dio alas al equipo docente, que este curso puso en marcha un proyecto de investigación para crear a «A Lagúa» dentro de la propia finca de El Cabillón donde se emplaza el colegio. 

Claudio Chacón muestra una planta de margarita durante la plantación del jardín aromático.

Claudio Chacón muestra una planta de margarita durante la plantación del jardín aromático. / T. Cascudo

Los docentes de la etapa de Enseñanza Básica Obligatoria (EBO) se centraron en el desarrollo de los materiales y en el diseño de las situaciones de aprendizaje que pueden darse en el aula natural, mientras que el equipo de Transición a la Vida Adulta (que atiende a los alumnos de 18 a 21 años) se ocupó de la limpieza y adecuación del espacio en sí. Desbrozaron un entorno mágico, que cuenta con dos lagunas unidas por un riachuelo que se cruza por un pequeño puente habilitado recientemente y un bosque autóctono que abraza el lugar. Hay una hamaca, un columpio, unas mesas de trabajo y hasta están diseñando una zona cubierta para cuando el día no acompañe. En una esquina disponen de un baúl en el que guardan todos los materiales de trabajo, elaborados con objetos reciclados y naturales. Además, todas las propuestas de trabajo están colgadas para su libre acceso en la web del centro tapiego. "Detrás de esto hay un proceso muy largo de preparativos", señalan desde Edes.

Mientras se concreta el diseño final del espacio, han empezado a invitar a centros educativos de la zona y con ellos ultiman detalles como el paseo aromático que llevará hasta el corazón de «A Lagúa». El espacio no solo estará abierto a cualquier centro educativo, sino que es una herramienta clave para trabajar la inclusión. No en vano, el alumnado de Edes ejercerá de guía en «A Lagúa». «Contribuirá a difundir una imagen positiva de la discapacidad», exponen en Edes. Cuentan los docentes que todo se desarrolla según una metodología participativa, en la que los propios chavales van proponiendo y creando actuaciones. Por eso, para comprender mejor el proyecto, hicieron una maqueta de "A Lagúa", que ahora lucen con orgullo.

La maqueta de A Lagúa realizada por los alumnos de TVA de Edes.

La maqueta de A Lagúa realizada por los alumnos de TVA de Edes. / T. Cascudo

La iniciativa acaba de resultar finalista (quedó entre los diez primeros de más de sesenta propuestas) del «X Talento Challenge» de la Fundación Once y, añade la docente Patricia Rúa, seguirán optando a cuantas convocatorias y concursos sean posibles para recabar fondos y seguir mejorando un espacio que ven fundamental y muy positivo para «recuperar la relación entre la naturaleza y las personas».

Los invitados este viernes fueron un grupo de estudiantes del colegio Jesús Álvarez Valdés, de La Caridad, que disfrutaron jugando en "A Lagúa" y también dejaron su huella plantando algunas de las plantas, desde orégano a lavanda, que conformarán el paseo aromático. "El balance de estas primeras visitas está siendo muy positivo. Los niños están concentrados y volcados en la actividad y disfrutan del espacio", señala Llenderrozos. Además, añade, es "un espacio en continua transformación, ahora los visitantes nos ayudan a plantar las aromáticas, pero más adelante se harán otras cosas".