Canciones para la niña bonita y letras para los chapones de Bimeda

El cantautor y periodista Rafa Lorenzo recuerda con cantautoría y memoria histórica dos episodios sangrientos de la Guerra Civil en Cangas del Narcea y Tineo

La mujer en el extremo izquierdo es Caridad García, «la Niña Bonita», madrina de voluntarios, en la única foto que existe de ella.

La mujer en el extremo izquierdo es Caridad García, «la Niña Bonita», madrina de voluntarios, en la única foto que existe de ella.

Javier Cuervo

Javier Cuervo

A Caridad García López, "La niña bonita" la mataron el 11 de septiembre de 1936, junto a otros republicanos, en la carretera de Moal, a 19 kilómetros de Cangas del Narcea. Tenía 36 años y cuatro hijos de soltera, todos menores de edad.

Caridad había sido encarcelada y torturada días antes, acusada de pertenecer a las Juventudes Socialistas, de haber cocinado para los rojos en Corias y haber amadrinado a una treintena de jóvenes voluntarios que marcharon a Leitariegos a luchar contra "los nacionales".

De aquella mujer grande, guapa y libre escribió el poeta gijonés Alfonso Camín. Supo de ella cuando siguió el paso de los nacionales por el Occidente como periodista autorizado de su revista "Norte" y lo contó en su libro "España hierro y fuego", con el subtítulo "Diez meses con los sublevados en Castilla, en León, en Galicia, en Asturias", editado en México en 1938.

Ahora la recuerda el periodista y cantautor tinetense Rafa Lorenzo (Tineo, 1956) en "La niña bonita y Los chapones de Bimeda" una obra tantas veces doble. Doble porque es disco y libro hecho de tinta y papel en el que hay seis canciones producidas por Fernando Malva y grabadas en La Nozal que se oyen leyendo sus códigos QR.

Doble, porque contiene dos historias de lucha de la izquierda canguesa durante la Guerra Civil, la de esta miliciana y la de la partida de "Los chapones de Bimeda", capitaneada por los hermanos Benigno y Julián López Ochoa, que se echaron al monte en octubre de 1937 al caer el frente del Norte.

Doble porque se acerca a hechos pasados con memoria de la llamada histórica de los años 30 y con nostalgia musical de la cantautoría de la democracia de los años 70, siempre del pasado siglo.

Cuaja mucho Rafa Lorenzo en toda esta duplicidad. Viene de trabajar como periodista -entre otros trabajos fue corresponsal de LA NUEVA ESPAÑA- y de escribir varios libros en asturiano y en castellano. Ha cantado desde los 15 años en orquestinas verbeneras, formado grupo (“Jekes”) y participado del Nuevu Canciu Astur junto a “Nuberu”, Carlos Rubiera, Xulio Ramos, Avelino y Manuel Fernández "el nietu Celo Xuan".

En esta obra incluye dos piezas vaqueiras, estilo al que ha prestado larga atención, por la proximidad local y por la familiar (es hijo de luarquesa de ascendencia vaqueira). También hay Alfonso Camín, el escritor trasterrado que fue periodista conocido en México y el poeta de la canción "Macorina", que hizo famosa Chavela Vargas, y cuya obra dedicó un elepé.

Hay una continuidad en una doble carrera que tiene una docena de libros y que alcanza su disco número diez. Textos cortos van avanzando estos dos relatos que ordenan media docena de canciones entre las que está la musicación del poema "A Miguel Hernández" escrito por el llanisco Celso Amieva [José María Álvarez Posada, Puente de San Miguel (Cantabria) 1911- Moscú (URSS), 1988] incluido en "Paraíso incendiado", un poemario editado en México en 1958.

La otra historia del disco libro es "La partida de Los chapones", un grupo de guerrilleros que mantuvo la guerra hasta junio de 1940 capitaneado por Benigno y dos lugartenientes, su hermano Julián y Manuel "Chacón".

Con una docena de miembros se guardaron en cuevas y montes, tejieron una red de enlaces, confidentes y colaboradores que extendieron sobre Cangas del Narcea, Tineo, Allande, Belmonte, Somiedo y el León más cercano de Laciana y Babia. Una delación acabó con su refugio secreto de los Pinieros, sobre la Reiga de Villanueva el 23 de junio de 1940. Los cadáveres de los dos hermanos López Ochoa estuvieron expuestos a la intemperie varios días ante el juzgado de Cangas hasta que los recogió un carro de la basura y los arrojaron a la fosa común extramuros del cementerio de Arayón.

Estos dos relatos rondaron la cabeza de Rafa Lorenzo durante años, pero el relámpago que cuajó en este libro cayó hace dos años, cuando escuchó una versión de la canción santanderina “La fuente del Cacho” (para nosotros conocida por el "Dime dónde vas morena") grabada por un coro ruso en la que se cita "la niña bonita". Rafa había intentado hacer una canción sobre Caridad, pero perdió sentido ante este descubrimiento. La canción, de principios de siglo y origen incierto -atribuida al relojero anarquista Emilio Carral, creador de los Coros Montañeses- fue popular con estrofas adaptadas a la revolución de octubre de 1934 y a la Guerra Civil. La canción de Rafa Lorenzo se titula "Dime dónde vas pitusa" y le arrima estrofas propias que hacen referencia a los personajes del libro.

Alfonso Camín acudió de nuevo en ayuda del proyecto con el romance "moza que cayó en Castilla", del "Romancero de guerra", editado en México en 1938, en el que cuenta una historia igual que la de "La niña bonita" a la que se refiere como "Moza bonita". Lorenzo muda moza por niña. Completa el disco un poema de Rafa Lorenzo titulado "Bajo la luna rasgada".

Aunque el cronista lleva interesado en la historia de la represión en Cangas y Tineo desde los años ochenta estos relatos están confeccionados después de acudir a bibliografía y hemerotecas, de recoger testimonios y de tratar con descendientes y colaterales de los protagonistas históricos.

En las historias de La Niña Bonita y de Los Chapones de Bimeda están el miedo, la arbitrariedad, la violencia, el abuso, la miseria, la ruindad, las delaciones, los trasvases de vítores, la valentía y la cobardía de los tiempos de guerra.

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