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Así cuida el Occidente la discapacidad: la Fundación Edes de Tapia celebra 25 años contando sus secretos

La jornada recuerda los inicios de la institución, creada por una cooperativa de profesores y las familias: en tantos años hubo zozobra, pero algo se mantuvo intacto, "la ilusión"

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Tapia de Casariego

La Fundación Edes de Tapia de Casariego, dedicada a las personas con discapacidad, cumplió ayer 25 años y lo celebró con un emotivo y singular acto en la conocida finca El Cabillón. La cita reunió a 170 invitados que pudieron comprobar cómo de querida e importante es esta institución creada en 1999 gracias a la unión del colegio Edes (fundado una década antes) y la asociación de padres y madres.  

En un cuidado acto, se dio voz a todos: desde los antiguos patronos a los usuarios. El joven Hugo Lorences guió la gala y, de alguna manera, se convirtió en el mejor ejemplo de los logros de la Fundación Edes: llegó con tres años a la institución, hoy participa en el programa transición a la vida adulta y su existencia es plena, como demostró con humor y alegría durante la histórica jornada. 

La mesa principal de la carpa se convirtió por espacio de una hora y media en presidencial para los muchos protagonistas de la fundación en su versión actual y pasada: hubo palabras de Ángeles Loza, Ángel Ramos, Antonio García, Sonia Barrero, Jairo Lorences y Marcelino Platero. Ángeles Loza y Ángel Ramos rompieron el hielo con sus emotivas intervenciones. La primera, que fue la primera presidenta de la fundación recordó que en 1999 "las personas con diversidad funcional no eran visibles". "Iban de casa al colegio y del colegio a casa", añadió. Por tanto, cuando se decidió crear la Fundación Edes había por delante un doble reto: visibilizar al colectivo y crear recursos. Si ahora se mira hacia atrás, se aprecia que lo consiguieron aunque no sin esfuerzo y alguna decepción y sí algo muy importante: "ilusión".

Los hermanos Jairo y Hugo Lorences, durante su intervención.

Los hermanos Jairo y Hugo Lorences, durante su intervención. / A. M. S.

Por eso durante el acto fueron muchos los que se emocionaron como lo hizo Ángel Ramos, miembro de la asociación de padres y madres en 1999 y socio número uno de esta fundación que inició su andadura el 23 de septiembre de aquel año. «Para llegar a algunos de los servicios para nuestros hijos teníamos que conducir dos horas y media para llegar la Oviedo, atrasando La Espina», contó. Todos los asistentes, mayoritariamente vecinos de la zona, se pudieron poner en el lugar de las familias con discapacidad. «No podíamos seguir así», contó Ramos. Y entonces algo germinó.  

La intervención posterior fue la del actual presidente, Antonio García. "Estamos orgullosos", dijo y añadió que después de un cuarto de siglo "me quedo con el cambio de mirada que se ha producido en la comarca: de las reclamaciones a los espacios inclusivos". García recordó en su discurso a Marisa Abril por su particular y decisiva contribución, y se hizo eco de los retos actuar: sumar más financiación propia y no estar sujetos a ayudas de concurrencia competitiva. La Consejera de Derechos Sociales, Marta del Arco, contestó a las peticiones. En 2025 «habrá una ley del tercer sector» que garantizará la sostenibilidad de entidades como Edes.

Del Arco dijo "salirse del guión" para pronunciar palabras más cercanas que lograron transmitir al público lo impresionada que estaba de la trayectoria y espíritu de la fundación tapiega, que es reciente "Haz+" de la Consejería que dirige en la categoría "Innovación en el medio rural". Precisamente trabajar en el ámbito rural, en una zona vulnerable con colectivos vulnerables fue otro de puntos que se recordaron en la particular cita. La actual gerente del patronato, Elena Martínez, puso el foco en esta particularidad y contó que no se debe abandonar el "empeño". También agradeció a los usurios y las familias el esfuerzo porque "nos dais lecciones cada día".

La primera presidenta de la fundación, Ángeles Loza, y el socio número uno, Ángel Ramos, reciben un detalle en agradecimiento a su trabajo de la mano de Hugo Lorences y Norma Méndez.

La primera presidenta de la fundación, Ángeles Loza, y el socio número uno, Ángel Ramos, reciben un detalle en agradecimiento a su trabajo de la mano de Hugo Lorences y Norma Méndez. / A. M. S.

El Alcalde de Tapia de Casariego, Pedro Fernández, y la presidenta de la Federación Asturiana de Concejos, Cecilia Pérez, mostraron su apoyo sin miramientos a la institución. El primero recordó que el Ayuntamiento "siempre estuvo y estará ahí" y la segunda valoró "la voluntad, el trabajo y el compromiso" de la Fundación Edes, que demuestra cada día "que se pueden romper barreras". Y si una intervención fue seguida y levantó interés fue la del usuario Jairo Lorences, de Viescas (Valdés). Tiene 23 años y su integración en la sociedad es plena más allá de sus limitaciones. "Me siento valorado y respetado", contó al público. "Trabajo en un supermercado, soy socio del Sporting, estoy aprendiendo a montar un caballo, ahorro para comprarme uno y soy la persona que quiero ser", dijo para ilusión de todos los participantes en el acto que aplaudierno como pocas veces durante el encuentro. Lorences que en ese momento representó a todos los exusuarios y usuarios de Edes, tuvo un mensaje para el numeroso grupo de personas que, de una u otra forma, hace posible la Fundación: "Gracias por hacer fácil lo difícil".

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