La estación meteorológica de Zardaín (Tineo) confirma el cambio climático: los termómetros han subido en medio siglo casi dos grados
“Los negacionistas se equivocan, la temperatura está incrementándose demasiado rápido en pocos años”, asegura el tinetense José Antonio López, colaborador de la Aemet desde hace 58 años

José Antonio López en su estación metereológica en Zardaín. / D. Álvarez
Cada mañana desde hace 58 años, en horario de invierno a las nueve y en el de verano a las diez, el vecino de Navelgas (Tineo), José Antonio López García, más conocido como Tono, conduce su coche hasta su casa natal situada a dos kilómetros, en Zardaín, para recoger los datos de temperatura, precipitación, viento y otros fenómenos como la presencia de niebla, orbayo o hielo en su pequeña estación meteorológica. Es colaborador de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) desde 1966, cuando su nombre era Servicio Meteorológico Nacional, y desde entonces, sin fallar un día, ha tomado nota sistemáticamente y de manera puntual de toda la información del tiempo para posteriormente enviar a la entidad.
Cuando cumplió el medio siglo colaborando con la Aemet, decidió dar un paso más en ese trabajo voluntario y aparte de continuar con sus anotaciones diarias, comenzó a realizar medias y comparativas. Para entonces las noticias sobre el cambio climático, las alertas sobre el calentamiento global y el negativo pronóstico de futuro en cuanto al clima se sucedían, así que quiso corroborar todas esas informaciones analizando sus propias notas y constató que el incremento de grados era real.
“Desde que empecé con la colaboración en 1966 hasta ahora, las temperaturas medias por década en Zardaín han subido entre 1,5º y 2º, coincide plenamente con lo que transmiten los expertos”, apunta. Entre los años 1967 y 1977, la media resultante de los datos recogidos en su estación es de 11,7º, mientras que en la última década es de 13,6º, una diferencia de 1,9º, y siendo 2023 el año con la temperatura media más elevada desde que realiza la recopilación, con 14,6º. “En 2023 hubo 20 días con 30º o más y siete de ellos fueron en el mes de octubre”, expone.

José Antonio López repasa sus anotaciones. / D. Álvarez
Repasando sus notas, se puede ver como en 2008 el balance fue de 12,6º y en los años siguientes ya no volvió a estar por debajo de los 12,5º. Llegado 2014, la media subió a 13,7º y en los años siguientes se mantuvo por encima de los 13º, alcanzando los 14º en 2020, 2022 y superándolos en 2023.
Este año, aún sin realizar las cuentas y a falta de un par de meses para finalizar, Tono López señala que se notará un descenso, puesto que el verano solo tuvo dos días por encima de 30º: el 30 de julio con 32º y el 11 de agosto con 34º. Un tiempo más suave, que rompe con la tendencia de los últimos años.
“Los negacionistas del cambio climático se equivocan, por los motivos que sean la temperatura va hacia arriba y si seguimos a este paso no sé a dónde llegaremos en cien años, está incrementándose demasiado rápido en pocos años”, sentencia.
En cuanto a las lluvias, las cifras se mantienen sin variaciones considerables. Según los datos de Tono López, en la última década ha ido aumentando ligeramente la media de precipitación. Aunque también es en estos 10 años en los que se ha registrado el más seco. Fue en 2022, cuando se recogió una media de 913,8 milímetros, siendo lo habitual que se superen los mil.
Es en las precipitaciones en forma de nieve donde la situación ha cambiado de forma significativa, lo que se relaciona directamente con la subida en los termómetros. En Zardaín, con una altitud de 410 metros, Tono Fernández recuerda que eran frecuentes las nevadas. La mayor de las que tiene apuntadas es de febrero de 1983, cuando la capa blanca cubrió la localidad desde el día 7 al 20, alcanzando los 68 centímetros. La última importante fue en 2010, con 40 centímetros. Pero en el últimos lustro, la presencia de nieve ha sido testimonial, algunos años solo se ha dejado ver un único día e incluso en 2022 ni siquiera llegó a hacer acto de presencia.

Los termómetros de la estación metereológica. / D. Álvarez
“Claramente, aquí cuando más estamos notando el cambio es en el invierno, son más cálidos, ahora mismo debería helar y no lo está haciendo, por eso no nieva”, expone.
José Antonio López llegó de casualidad a ser colaborador de la Aemet. Fue visitando la Feria internacional del campo en Madrid, con 23 años. En el stand del entonces Servicio Meteorológico Nacional repartían folletos en los que buscaban colaboradores y él se apuntó. Pronto le instalaron en Zardaín su pequeña estación con pluviómetro y un poco más tarde con los termómetros que captan las máximas y mínimas de cada jornada. Durante años contó con la ayuda de su padre y de un primo para llevar el registro diario, con el objetivo de que no quedase ni un día descubierto. Desde hace una década es él quien cada día ha realizado las anotaciones sin fallar, un trabajo por el que recibió el Premio Nacional de Colaboración en 2012 y que él reconoce que “engancha” y que está dispuesto a seguir desempeñando mientras que la salud se lo permita.
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