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Otro proyecto verde se derrumba en Asturias: Reny Picot renuncia a 4,7 millones para su planta de Navia

La empresa rechaza la descarbonización de la planta de Anleo, pese a la subvención europea de 4,7 millones, por la incertidumbre sobre los costes

Otro proyecto verde se derrumba en Asturias: Reny Picot renuncia a 4,7 millones para su planta de Navia

Otro proyecto verde se derrumba en Asturias: Reny Picot renuncia a 4,7 millones para su planta de Navia / LNE

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Yago González

Yago González

Oviedo

La transición energética de la industria tropieza cada vez con más escollos en Asturias, a pesar de los fondos europeos concedidos a compañías con proyectos verdes. La empresa Industrias Lácteas Asturianas (Ilas), conocida por su marca Reny Picot, ha presentado recientemente su renuncia a su plan de descarbonización de su principal fábrica –situada en Anleo (Navia)–, que hace sólo un mes recibió una ayuda de 4,7 millones de euros del Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de descarbonización industrial. Esta misma semana, otra señera compañía láctea de la región, Central Lechera Asturiana (Clas), también desechó la transformación de su planta de Granda (Siero), que igualmente había recibido una subvención del mismo PERTE, por "falta de seguridad jurídica" respecto al marco regulatorio de la biomasa.

El proyecto de Ilas, similar al de Clas, consiste en sustituir su actual instalación de cogeneración de la factoría de Anleo, que consume fueloil, por otra que utilice la biomasa como energía primaria. En la actual planta, la compañía genera el vapor que precisa en su proceso productivo lácteo, y el excedente se destina a la generación de electricidad que se vierte a la red. Con su sustitución, la fábrica naviega aspiraba a reducir sus emisiones de CO2 y ahorrar costes en la adquisición de derechos de emisión.

No obstante, la empresa ha abandonado el proyecto debido a un "replanteamiento de sus inversiones" motivado por un "cambio de circunstancias y prioridades en los últimos meses", según señaló a este periódico Juan Manuel Rodríguez, consejero delegado de Ilas. Las razones expuestas son similares a las de Clas. " El proyecto tiene unas implicaciones complicadas de cara a los costes y a los compromisos que hay que asumir", afirmó Rodríguez. "Estamos muy agradecidos a la Administración por concedernos la ayuda", aseguró el empresario, que añadió que la compañía "continuará sus proyectos, priorizando otras inversiones y tecnologías, y manteniendo sus niveles de inversión".

Las palabras del empresario no parecen dejar un resquicio a la posibilidad de que más adelante se acometa la transformación. Por su parte, José Armando Tellado, director general de Capsa, filial de Clas, señaló anteayer que "no se descarta" que la descarbonización de su factoría sierense, para la que hay concedidos 2,52 millones de fondos europeos, pueda hacerse en el futuro.

En el sector de la cogeneración hay mucha incertidumbre. La Asociación Española de Cogeneración (Acogen) advirtió ayer de que más de 150 industrias y 40.000 empleos en España están pendientes de la tramitación en el Congreso de los Diputados del proyecto de ley que ha incorporado una enmienda para que las cogeneraciones y las plantas de purines puedan mantenerse operativas hasta que el Gobierno realice las subastas de 1.200 megavatios (MW) de cogeneración, que acumulan tres años de retraso y son vitales para los nuevos proyectos de descarbonización.

La patronal señaló que "la cogeneración ha retrocedido un 38% en los últimos tres años", que "actualmente el 25% del sector no recibe retribución" y "será el 50% en dos años si el Gobierno no actúa pronto".

La suspensión de los proyectos de Clas y Reny Picot agravan el clima generalizado de incertidumbre que se extiende sobre la transformación industrial de Asturias, sobre todo desde que ArcelorMittal anunciara el pasado 26 de noviembre que aparcaba sine die la construcción de un horno de reducción directa de hierro (DRI, por sus siglas en inglés), alimentado con hidrógeno verde, que sustituya el actual horno alto A de la factoría que la multinacional siderúrgica tiene en Veriña (Gijón).

La compañía –que también ha paralizado sus proyectos de DRI en Francia, Alemania y Bélgica– contaba para la obra gijonesa con una subvención de 450 millones de euros autorizados por la Comisión Europea (CE) y que el Gobierno español aún mantiene. Pero la familia india Mittal, propietaria del gigante siderúrgico, considera que las circunstancias del mercado y las políticas regulatorias medioambientales en Europa aún no son propicias para iniciar la transformación de los altos hornos asturianos. La empresa ve demasiado altos los precios de generación del hidrógeno verde y, además, exige a Bruselas que combata la importación masiva de acero barato chino, no sometido a las mismas normas ecológicas.

La decisión de Arcelor, temida desde hace meses en círculos políticos y empresariales, ha elevado la voz de alarma en el mundo económico sobre las dificultades que supone para la competitividad industrial la disminución obligatoria de las emisiones de carbono. Desde la política ya está habiendo reacciones. El eurodiputado socialista asturiano Jonás Fernández se ha reunido esta semana con el vicepresidente de la CE para la Prosperidad y la Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné, a quien solicitó "acción inmediata" para que Arcelor retome su inversión del DRI. n

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