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La científica asturiana que mejor explica la epigenética y lo demuestra en su primer libro

La valdesana María Berdasco trata de arrojar luz sobre el impacto de nuestros hábitos: "Cuento curiosidades que llevan a entender por qué no todo lo que somos está en nuestros genes"

María Berdasco, en un laboratorio del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras.

María Berdasco, en un laboratorio del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras. / M. B.

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Luarca (Valdés)

María Berdasco (Luarca, 1978) atiende por teléfono a este diario con la dulzura y habilidad comunicativa que tanto la caracterizan. Está en su casa de Barcelona, preparando las entrevistas y presentaciones de su primer libro ("Epigenética. Más allá del genoma", editorial Guadalmazán). Las muchas, de una y otra cosa, que tiene a la vista. Mañana, sábado, estará en la Casa de Cultura de Luarca (12.00 horas) y el lunes en el Club LA NUEVA ESPAÑA (19.30 horas).

La científica, doctora en Biología, es desde 2019 jefa de Grupo de Terapias Epigenéticas en el Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras de Barcelona. La ciudad condal es su lugar de adopción desde hace unos años (2008). Allí desarrolla su trabajo, centrado en conocer cómo afecta la epigenética al cáncer. Su primer libro ya es un éxito sin que medien presentaciones grandilocuentes. Se lo dicen sus lectores (la obra está ya disponible en librerías y plataformas) y, lo que es más importantes, se lo transmiten personas "que no son de ciencias ni están relacionadas con el mundo científico". "Eso es muy satisfactorio", revela.

Su obra no es un ensayo. Es una compilación de historias que reflejan cómo afectó la epigenética a personas o casos concretos. No es deseo de esta crónica desvelar los secretos de tan esperado, para María Berdasco, libro, pero sí de acercar lo que hay detrás de tantas palabras que tiene un fin: "Divulgar". "Echo de menos más divulgación; los científicos nos debemos a la sociedad y la sociedad tiene que tener la oportunidad de entender (sin ser especialista) lo que hacemos". Por eso a María Berdasco no le tembló el pulso cuando llegó la propuesta de una conocida editorial. Se puso manos a la obra. Sacó tiempo de donde apenas lo hay y empezó a redactar un libro del que está orgullosa.

Siempre quiso estudiar ciencias. Se recuerda de pequeña con su padre, observando la naturaleza en los dos pueblos de su infancia: Otur y Argumoso, en Valdés. La vena lectora le llega de su madre porque fue ella la que le inculcó la pasión por leer. "Iba a la biblioteca y me llevaba de préstado los libros que me gustaban, sí, pero mi madre siempre me decía que, uno de cada tres, tenía que ser un clásico".

Así fue cómo la valdesana se leyó la de niña la mejor literatura y así fue como la epigenética hizo su trabajo: su entorno fue decisivo, por ejemplo, para que a una bióloga como ella le guste tanto la filosofía. Estar en contacto con la naturaleza en su infancia rural también tuvo su peso para que María quisiera investigar. Su padre le mostraba esos secretos de la naturaleza. "Con él observaba las plantas y los árboles y salía más a la naturaleza", confiesa. Ella creció y cuando pudo elegir sus estudios no tuvo duda: Biología. Primero la carrera, después el doctora. Primero estudiando epigenética de las plantas y tras muchas aventuras y vueltas, investigando sobre el cáncer.

"Hay algo que nos une a los científicos, o eso creo, y no es la vocación, es la curiosidad", dice. El aplomo de María Berdasco a la hora de hablar transmite seguridad. Tiene meditadas las respuestas a las variopintas preguntas, es difícil que el silencio se haga y en un momento de la entrevista frena el discurso científico: "El ocio es importante; en una vida sana tiene que haber ocio, no todo puede ser trabajar". Ella dice que su libro "no es un libro de bilogía molecular al uso". Más bien es una obra que puede leer cualquier persona interesada en la genética y epigenética.

La científica, en Luarca.

La científica, en Luarca. / Julián Rus

La valdesana, ahora centrada en la promoción de la primera de sus obras, prefiera no hacer comentarios sobre lo que está ocurriendo en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y sobre la destitución de María Blasco y Juan Arroyo. "Solo sé que no es una buena imagen para la ciencia", manifiesta. Pasa palabra.

Hoy en día todos, dice, hablamos de ciencia. "Está en todas partes". Y la palabra "genes" quizás lo está más. "La clásica frase: 'Lo lleva en los genes'", dice. Quizás por eso su libro es un revulsivo, porque hace añicos el mito, la leyenda urbana y el comentario de andar por casa. "No todo lo que pasa pasa por la genética y la epigenética explica todo lo que no se puede explicar por los genes", advierte. De ello se deriva algo: "Tenemos responsabilidad sobre, por ejemplo, nuestra salud". Y en esta frase, cargada de compromiso, también hay mucha esperanza:  "Tenemos (habla en plural) margen de acción en muchas patologías como el cáncer y otras neurológicas o metabólicas. María Berdasco se despide con la sonrisa que se intuye. Mañana, sábado, en Luarca, y el próximo lunes, en Oviedo, contará más de epigenética y ciencia y, a buen seguro, pondrá toda de su parte para que los conceptos científicos se entiendan.

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