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La reforma de la antigua escuela en ruinas de Tablizo promete llenar de vida la localidad valdesana: “No queremos dejar morir el pueblo”

Después de más de medio siglo en desuso, el edificio recién reinaugurado acogerá el próximo enero un taller de pilates

Por la izquierda, el vecino Rufino Álvarez, Carlos Fernández, Óscar Pérez y Adolfo Rodríguez, ante el nuevo centro social en el acto de inauguración.

Por la izquierda, el vecino Rufino Álvarez, Carlos Fernández, Óscar Pérez y Adolfo Rodríguez, ante el nuevo centro social en el acto de inauguración.

Tablizo (Valdés)

La localidad valdesana de Tablizo ha recuperado el edificio de la antigua escuela, que llevaba más de 50 años en desuso. Un elemento que promete ser clave para poder darle actividad al pueblo que cuenta con una veintena de casas habitadas que suman alrededor del medio centenar de vecinos habituales.

La rehabilitación del edificio corrió a cargo del Ayuntamiento de Valdés, que pudo abordar la obra con los fondos europeos Leader. Con una inversión de unos 50.000 euros, según señala el alcalde Óscar Pérez, se pudo sacar al edificio de su estado prácticamente de ruina con una reforma integral que incluyó actuaciones en la cubierta, la reposición de nuevas ventanas, así como su mejora interior y en las fachadas.

Asistentes a la fiesta inaugural del centro social.

Asistentes a la fiesta inaugural del centro social. / R. D. Á.

La petición de rehabilitación del antiguo edificio partió de la asociación de vecinos San Bartolo de Tablizo que nació en julio 2019 y vio la necesidad de contar con un centro social donde poder realizar todas las actividades que tenían en mente. Además, el propio colectivo, con 105 socios, destinó parte de sus fondos para añadir mejoras a la obra realizada por el Consistorio.

“Creamos la asociación para hacer cosas por el pueblo empezamos con varias peticiones como mejorar los caminos interiores, sanear el alumbrado público y la reforma de la escuela, y ya se fue cumpliendo todo”, agradece el presidente del colectivo, Adolfo Rodríguez.

Elemento dinamizador

Recuerda que cuando comenzaron a reunirse los miembros de la asociación lo hicieron en el antiguo edificio de la escuela donde tuvieron que clavar en las ventanas plásticos ante la falta de cristales. Ahora con el edificio totalmente renovado y con una cesión de uso a la asociación por parte del Ayuntamiento por diez años se abre ante ellos infinidad de posibilidades.

Además de para sus reuniones, tienen claro que debe convertirse en un elemento dinamizador del pueblo, donde atraer la celebración de actividades tanto físicas como talleres de manualidades, así como charlas o cursos. Lo primero que acogerá será un taller de pilates a partir del mes de enero una propuesta en la que no solo buscan que participen los habitantes de la localidad, sino que esperan que atraiga a vecinos de la zona.

Lo vamos a aprovechar al máximo, intentaremos traer actividades que realizan desde el Ayuntamiento, convertirlo en un centro social, porque no queremos dejar morir el pueblo”, subraya Rodríguez.

Reinaguración de la antigua escuela

Para celebrar el nuevo servicio que tiene el pueblo, los vecinos organizaron una fiesta inaugural a la que asistieron el alcalde, Óscar Pérez, y el concejal de Obras, Carlos Fernández, que acompañaron a vecinos y familiares, sumando en total unas 125 personas. Pudieron disfrutar de una espicha y el ya tradicional amagüesto que organiza la asociación por estas fechas, además de la música en directo de la gaita y el tambor.

El edificio de la antigua escuela tras la reforma.

El edificio de la antigua escuela tras la reforma. / R. D. Á.

La asociación tiene en su lista continuar con más mejoras para la localidad. La principal es dotar de mobiliario al nuevo centro social. Aparte, también están reclamando la mejora del acceso a su playa, una pequeña cala que lleva el nombre la localidad.

Somos un pueblo pequeño, pero estamos muy unidos y con ganas de hacer cosas”, recalca Rodríguez, que añade que, al margen de la asociación, los vecinos también se encargan de cuidar de su pequeña capilla en la que ya han realizado una obra de drenaje exterior para protegerla frente a la humedad y ahora les toca pintar sus fachadas.

A pesar de todos los proyectos en marcha, en la asociación tienen tiempo para pensar en actividades más lúdicas como son realizar excursiones, dos por año. En 2025 visitaron A Fonsagrada y Cangas del Narcea y ya están buscando dos destinos para el próximo año.

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