Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Vuelven a buscar en el monte a Tomasín, "el rambo de Tineo": lleva desaparecido quince días

Helicóptero, perros, drones, bomberos y Guardia Civil rastrean la sierra aledaña al pueblo de La Llaneza, donde reside Tomás García Villar, quien saltó a la fama en 2011 después de permanecer 53 días huido tras matar a su hermano

Efectivos de emergencias en el rastreo activo por los montes de Tineo para buscar a Tomasín. En el recuadro, una imagen del desaparecido en 2011, cuando fue detenido tras su fuga.

Efectivos de emergencias en el rastreo activo por los montes de Tineo para buscar a Tomasín. En el recuadro, una imagen del desaparecido en 2011, cuando fue detenido tras su fuga. / Luisma Murias

La Llaneza (Tineo)

Tomasín ha vuelvo a echarse al monte. Tomás Rodríguez Villar, el tinetense que en el otoño de 2011 mantuvo en vilo a Asturias tras matar a su hermano Manuel en el pueblo de La Llaneza y protagonizar una escapada de 53 días por los montes del concejo, lleva 15 días desaparecido. Tras la denuncia de los familiares en la mañana de este martes, el Servicio de Emergencias del Principado (SEPA) y la Guardia Civil han emprendido una búsqueda con todos los efectivos desplegados, incluidos helicópteros (el del SEPA y el de la Benemérita, que se han turnado), los perros de rastreo, bomberos, agentes y drones que, por el momento, no ha dado ningún resultado. Mañana miércoles la reanudarán tras haber caído la noche ya en la sierra tinetense.

Se desconoce cuál es el estado mental de Tomás Rodríguez Villar, que desde que salió de prisión en 2017 –tras cumplir íntegra su pena de seis años en la Prisión de Asturias- había residido en la vivienda que fuera de sus padres, ya fallecidos, y ubicada en el pueblo de La Llaneza, a poca distancia de donde se produjeron los hechos que le llevaron a la prisión y también a la fama, con el apodo popular del "rambo de Tineo". Precisamente por esa zona, por ese mismo monte, lo están buscando: en el área por encima de La Llaneza, que va hacia unos pastizales; y en el área inferior, que desemboca en un regato. Un terreno que Tomasín, que tiene ahora 55 años y algún impedimento físico más que cuando se fugó, se conoce al dedillo.

En las tareas de búsqueda han participado el Jefe de Zona de Bomberos del Suroccidente del SEPA, además de efectivos de los parques de bomberos de Tineo y Cangas del Narcea, junto a la Unidad Canina de Rescate, la Unidad de Drones y el Grupo de Rescate a bordo del helicóptero medicalizado. Por parte de la Guardia Civil han tomado parte su helicóptero "Cuco", especialistas del grupo de montaña (GREIM) de Mieres con su unidad canina, cinco patrullas de Seguridad Ciudadana y una del Seprona. La Benemérita ha explicado que la "dificultosa" búsqueda, por un terreno escarpado y complejo, ha resultado "infructuosa", por lo que continuará el miércoles.

Tomasín: "Ahora quiero conocer mundo"

Tomasín, durante su detención en 2011. / LNE

La popularidad del caso

Tomasín se convirtió durante su larga escapada –burlando todo el dispositivo desplegado por la Guardia Civil para capturarle- en un auténtico héroe para muchos asturianos, que veían en él a una víctima de unos supuestos malos tratos por parte de Manuel, el hermano al que asesinó entre el 1 y el 2 de septiembre de 2011.

En el juicio, no obstante, no quedaron acreditados esos malos tratos. Durante las vistas sí que se hizo evidente el peculiar carácter de Tomasín, reservado, huidizo; una personalidad que se sentía profundamente incómoda en sociedad. Durante el proceso, afloraron problemas mentales y la figura de un hombre quebrado por la vida. Por eso, hasta que se produjo el crimen y su posterior prendimiento, su ambiente natural habían sido los bosques de la sierra de Tineo, por donde había vagado casi como un fantasma.

En la instrucción del caso afloraron imágenes captadas por cámaras colocadas por el FAPAS para el seguimiento de osos en las que Tomasín aparecía con aspecto de “comando”, con una indumentaria estrafalaria. Antes de echarse al monte perseguido por una legión de guardias civiles, Tomasín se refugiaba en una cabaña cercana a La Llaneza, donde compartía su existencia con algunos animales y mucha basura. A las puertas de aquella construcción cochambrosa se produjo el crimen.

En legítima defensa, según la sentencia, Tomasín le disparó en la cabeza a su hermano Manuel con una inocente escopeta de perdigones que había trucado hasta convertirla en arma letal. Manuel era su hermano mayor, había subido a reñirlo. Tenía fama de muy malas pulgas. Nunca se habían llevado bien los hermanos. Tras el crimen, Tomasín se hundió en la espesura de los montes que rodean a su casa. Ahora parece que ha vuelto a hacerlo. Y vuelven a buscarle.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents