Tomasín está "de viaje" a Luarca para renovar su DNI y rechaza volver a casa: compró chorizo, jamón y callos en Obona para seguir su camino
Tras cinco días de rastreo por el monte, el tinetense fue localizado cuando iba a aprovisionarse, pero ni las autoridades ni su prima lograron convencerle de volver a casa
Con una barba frondosa pero con "buen aspecto" para llevar días en el monte, se mostró "educado" con la tendera y charló durante 45 minutos con bomberos y Guardia Civil antes de volver a esfumarse

Tomasín, en el centro y con barba de varios días, dialoga con Bomberos de Asturias y la Guardia Civil a la puerta del bar-tienda de Obona. A la izquierda, Evaristo García, jefe de zona de Bomberos de Asturias. / P. M.
"Loli" abrió las puertas de su negocio a primera hora de la mañana, como todos los días, pero, para su sorpresa, cuando miró por la ventana, vio al hombre más buscado de Asturias. Tomasín, con la timidez que le caracteriza, se acercó a su bar-tienda de Obona, una pequeña localidad tinetense conocida por el Monasterio de Santa María la Real, para reponer víveres tras más de dos semanas desaparecido y cinco días de dispositivo de búsqueda, con bomberos de Asturias y Guardia Civil desplegados por las montañas tinentenses para dar con su paradero. "Nunca le había visto en persona, solo había visto las fotos que salían en los medios de comunicación. Si no llega a ser por eso, ni le reconocía", confesó la dueña del negocio. Así, sin darse importancia y completamente ajeno al revuelo generado, pero con una frondosa barba, pelo ya algo crecido y ropaje oscuro, reapareció Tomasín.
El "rambo de Tineo" -sobrenombre por el que es conocido tras su sonada fuga de 53 días después de matar, en defensa propia, a su hermano- compró, entre otras cosas, una ristra de chorizos, jamón y latas de callos. El encuentro con la tendera del bar Casa Bernardín se desarrolló con cierta normalidad. Loli resaltó, de hecho, su "buena educación" y el "buen aspecto" que preservaba pese a su aventura de más de quince días por el monte. Paradójicamente, no fue ella la que dio el aviso de su presencia en Obona, sino un vecino de un pueblo cercano que pasaba por allí en coche a las nueve de la mañana y vio a Tomasín en una marquesina a menos de 100 metros del establecimiento. Se confirmaba así la pista que había llegado el sábado por la mañana cuando, tal y como contó en exclusiva LA NUEVA ESPAÑA, otro vecino lo había visto en un cruce de Obona, cubriéndose con una especie de plástico y rumbo a la parte baja del monte, por donde discurre un regato.
Los bomberos, los primeros en llegar
Tras el aviso de ayer, no tardaron en acercarse al lugar los efectivos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) desplegados para su búsqueda, con Evaristo García, jefe de zona de los Bomberos de Asturias, a la cabeza. Él fue uno de los primeros en entablar conversación con Tomás Rodríguez Villar (nombre completo de Tomasín). "Lo encontramos en la marquesina. Y sí, vemos que es él. Yo hablo con él y le pregunto cómo está. Él me dice que está bien y hace la compra, todo normal y corriente. Y tuvimos una conversación", contó el propio Evaristo García a LA NUEVA ESPAÑA. Era el hombre que llevaba ya cinco días buscando por los montes tinetenses. Y estaba "perfectamente", incluso "completamente seco y no tenía ninguna herida". Tomasín rechazó recibir asistencia médica alguna para chequear su estado de salud.
Su única preocupación era finalizar el periplo que había iniciado hace días saliendo de su casa de la aldea de La Llaneza, situada a 20 kilómetros por carretera de Obona, bastante menos si alguien se orienta por la montaña como lo hace Tomasín. Por eso, se negó en redondo a regresar a casa. Ni los intentos de los bomberos, ni los consejos de los agentes de la Guardia Civil que llegaron después, ni los ruegos de su prima política Edelmira, quien denunció el pasado martes su desaparición, lograron persuadir al "rambo de Tineo" de que regresase a su casa.

Bomberos y vecinos hablan con Tomasín, que aparece en el círculo, en Obona. / R. P. M.
El "viaje" a Luarca
"Él quería hacer un viaje y el viaje, pues, dura lo que él estima oportuno, y todavía no acabó. Entonces, sigue el viaje que lleva desde el primer momento. No hay una justificación para su desaparición más allá de eso", expresó el jefe de zona de Bomberos. El destino de ese viaje es Luarca y su objetivo, renovar el DNI. Según testigos del feliz desenlace de cinco días de dispositivo de búsqueda, Tomasín cuenta que tiene una visita pendiente a la comisaría luarquesa, lugar en el que realizan los trámites relativos al carné de identidad los vecinos de Tineo.
No parecía, según los mismos testigos, que fuera plenamente consciente del dispositivo de búsqueda que se armó -drones, perros y helicópteros incluidos- después de que su familia, al no verle durante días en la casa donde le dejaban comida, denunciase su desaparición. "Algún coche de policía vi, pero no le di importancia", dijo Tomasín a quienes le preguntaron.
Edelmira García, la familiar que denunció su desaparición, se acercó a Obona en cuanto la Guardia Civil le informó de que habían encontrado a Tomasín. Pese a no conseguir convencerle para que regresase a La Llaneza, respiraba "aliviada" al ver que su primo se encuentra en buen estado de salud. Tomasín se ve fuerte y sano como para seguir con su viaje. De cumplir con el objetivo y destino que él mismo dejó caer, podría llegar a Luarca atravesando los montes de Aristébano, localidad famosa por la boda vaqueira, y La Candanosa.
"Si él es feliz así, qué más nos da al resto"
Los pocos vecinos de Obona se tomaron la aparición de Tomasín con un punto de normalidad, pese al revuelo generado. Un par de operarios trabajaban con una pala en una reforma, muy cerca del bar-tienda Casa Bernardín, y un padre paseaba tranquilamente con su hijo en bicicleta. Los que se acercaron a la puerta del establecimiento que fue escenario de la reaparición de Tomasín mostraban su "alegría" al verlo en "perfecto estado de revista". Y expresaban su deseo de que se respetase la voluntad del "rambo de Tineo": "Si él es feliz así, qué más nos da al resto".
Fueron 45 minutos de charla con las autoridades que lo estuvieron buscando por los montes. Charla estéril para persuadirle, porque Tomasín se volvió a esfumar en el monte después de que tres bomberos le acompañasen hasta la salida de Obona. La incertidumbre por saber si se encontraba bien también se esfumó, por fortuna. Al igual que cualquier duda sobre que a Tomasín solo se le encuentra si él quiere.
Porque, como ocurriera en un supermercado de La Espina en 2011 tras 53 días de fuga, solo se consigue dar con él cuando se acerca a una zona habitada para aprovisionarse. Esta vez fue en Obona. La leyenda de Tomasín, el tinetense errante que se mimetiza con la naturaleza, es muy real. Y continúa.
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