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El pueblo asturiano que parece la costa amalfitana: casas de colores colgando de acantilados, aguas turquesas y un túnel secreto de 300 metros

Esta localidad, que recuerda a la italiana Positano, está compuesta por un "anfiteatro" de más de un centenar de pequeñas viviendas y calles estrechas

Cudillero

Cudillero / LNE

Mónica G. Salas

Mónica G. Salas

No necesitas viajar a la costa amalfitana, en Italia, para ver casas de colores colgando en acantilados y rodeadas de aguas turquesas. En el norte de España, en Asturias, existe un pueblo que parece Positano. Se trata de Cudillero, considerado una de las localidades más bellas de todo el país. Su anfiteatro, declarado conjunto histórico artístico, es famoso a nivel mundial. Se conoce así el corazón del pueblo, pues su centenar de pequeñas casas aparecen superpuestas unas sobre otras simulando los palcos y la plaza conforma la escena.

Casi un millón de visitantes

Mantener en pie, en buen estado y con bonitos colores este conjunto de casitas cuyas paredes se anclaron siglos atrás a la roca de una revirada montaña que mira al mar Cantábrico no es fácil y, sobre todo, es costosa. El Ayuntamiento realiza continuas actuaciones en su anfiteatro para que su hermosura, y en consecuencia el tirón turístico, no decaiga. Según los últimos datos disponibles, Cudillero rozó el millón de visitantes en 2024, concretamente: 962.268. Una cifra que supone multiplicar por casi 200 su población (menos de 5.000 habitantes).

Vista del anfiteatro de Cudillero

Vista del anfiteatro de Cudillero / FERNANDO RODRIGUEZ

Túnel secreto

De Cudillero está todo dicho y visto. O casi... Más allá de su bonita postal, muchos visitantes desconocen que existe un túnel secreto de 300 metros de longitud que cruza el pueblo de arriba a abajo o de abajo a arriba. Este pasadizo secreto, por el que discurre el arroyo del río Piñera, está compuesto por dos estrechas aceras de piedra (prácticamente hay que ir en fila india), creando una atmósfera única y de silencio, que parece llevarse al pasado. El túnel empieza (o acaba) en el puerto pesquero y recorriéndolo el visitante se adentra en los más profundo y alto de Cudillero. Supone también un atajo para evitarse una doble caminata por Cudillero.

Hermosos miradores y una piscina natural

Otro santo y seña de Cudillero, además de sus pintorescas casas de colores, es el pescado que se seca al aire colgando de las ventanas de las viviendas. Desde La Reguera se llega a El Picu, un original mirador mucho menos conocido que el de La Garita, ubicado en el otro extremo de la villa pixueta. Desde este punto, se llega a los confines del anfiteatro y se ven sus aguas turquesas. En el mismo puerto, Cudillero tiene una preciosa piscina natural.

Cudillero

Cudillero / MIKI LOPEZ

Guapo, pero cuesta arriba

No es sencillo el día a día en el anfiteatro pixueto ni tampoco recorrerlo. Todo lo que tiene de guapo, lo tiene de incómodo. Aún así, lleva poblado siglos, aunque sus vecinos menguan tan rápido en número como el pescado en la lonja y las lanchas atracadas en el puerto. Sus calles son estrechas, empedradas y están llenas de curvas. Así que se necesitan buenas piernas.

Mejor iluminación navideña

La belleza de Cudillero podría ser aún mayor estas Navidades. El pueblo asturiano El concejo pixueto ha logrado clasificarse para la gran final del concurso navideño promovido por Ferrero Rocher, convirtiéndose en uno de los cinco pueblos finalistas que optan a lucir la mejor iluminación de España de estas fiestas.

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