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Belén Fernández: la mexicana de raíces valdesanas que volvió a Asturias para quedarse y reabrir un negocio histórico de la zona

"El cambio fue drástico, pero estamos a gusto; aquí estamos creando un nuevo hogar", advierte la actual gerente de La Unión

Por la izquierda, Iñaki Goyzuete, Macarena y Triana Contreras y Belén Fernández, en el restaurante La Unión de Trevías.

Por la izquierda, Iñaki Goyzuete, Macarena y Triana Contreras y Belén Fernández, en el restaurante La Unión de Trevías. / Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Trevías (Valdés)

Entre el olor a café recién hecho y el murmullo tranquilo de los clientes, Belén Fernández habla con la serenidad de quien, tras muchos cambios en la vida, ha encontrado por fin un lugar donde echar raíces. Su historia es la de una vuelta: la de una mujer nacida en México, hija de emigrantes asturianos, que decidió regresar a Valdés, concejo natal de madre, oriunda de Balsera, para reabrir "La Unión", uno de los bares más emblemáticos del concejo hasta la jubilación de sus antiguos propietarios.

Pero también es la historia de un comienzo. Un "cambio radical" emprendido junto a toda su familia, es decir, sus hijas, su yerno, su madre y su marido, que han dejado atrás su vida en el país americano para asentarse definitivamente en Trevías.

La decisión de volver no fue solo suya. Belén Fernández lo cuenta con una sonrisa, como si aún reviviera el desconcierto de aquel momento: "Un día mis hijas me dijeron: ya no queremos vivir en México, nos queremos ir a España. Una tenía 23 años, la otra 19. Yo me quedé en shock. Pero lo tenían claro: necesitaban un cambio de aire".

Belén Fernández con  Triana y Macarena Contreras e Iñaki Goyzuete.

Belén Fernández con Triana y Macarena Contreras e Iñaki Goyzuete. / Ana M. Serrano

Ambas habían trabajado ya en Asturias durante una temporada, concretamente en La Unión, uno de los motivos que las empujó de nuevo hacia este lado del Atlántico. Años antes, Belén y sus hijas pasaban aquí los veranos, visitando la casa familiar de Balsera, heredada tras el fallecimiento de un tío. "Asturias para mí siempre fue libertad. Mis amigos, mi pandilla, el verano entero sin horarios", recuerda.

Cuando las jóvenes regresaron a México y supieron que el bar iba a cerrar por jubilación, no tardaron en avisar a su madre: "Va a cerrar La Unión". Y este aviso encendió la chispa.

Una vida marcada por mudanzas

Nacida en la Ciudad de México, Belén Fernández no es ajena a los cambios. A lo largo de su vida vivió en Morelos, Mérida, Querétaro y Oaxaca. Allí regentó durante 16 años una pastelería y cafetería, su auténtica pasión: "Lo que a mí me hace extraordinariamente feliz es la pastelería. La repostería me llena".

Pero la pandemia transformó su negocio y la obligó a trabajar bajo pedido, sin el contacto con la gente que tanto le gustaba. Cuando surgió la posibilidad de asumir el local valdesano, no lo dudó: vendió lo que tenía que vender, empaquetó lo que era importante en su vida y se subió a un avión junto a su pareja, José Emilio Contreras, también mexicano, aunque con raíces catalanas, sus hijas Triana y Macarena, su yerno Iñaki Goyzuete y sus mascotas. Y también a su madre, quien tras 67 años viviendo en México decidió volver para siempre a Asturias.

Un camino difícil

Belén Fernández reabrió La Unión en agosto, apenas dos meses después de instalarse de manera definitiva en Valdés. Reconoce que no ha sido fácil: "La gente quería lo mismo que antes, pero no somos las mismas personas ni venimos a copiar. Eso sí, ahí vamos", apunta.

El negocio mantiene la pensión y el menú del día, pero se prepara para una segunda etapa más personal. A partir de enero, el bar tendrá carta propia y comenzarán a introducir platos mexicanos de manera progresiva. Y, sobre todo, arrancará la pastelería que su ahora gerente siempre soñó.

La familia en uno de los rincones del bar.

La familia en uno de los rincones del bar. / Ana M. Serrano

Entre los dulces que piensa ofrecer destaca una selección con sabor a México: conchas, pan de elote, pan de cajeta… Sin olvidar la repostería tradicional que conquistó a sus clientas en Morelos. "Quiero combinar las dos culturas. Hacer algo diferente", explica.

Aunque echa de menos a sus amigos mexicanos, la actual gerente del restaurante asegura que se siente en paz: "Le estoy agarrando el gusto a estar aquí. Es otro ritmo, otra vida. Y estamos juntos, que es lo importante", confiesa.

Toda la familia vive ahora entre Trevías y Balsera, adaptándose poco a poco al modo de vida de un pueblo pequeño del Occidente asturiano. "Fue un cambio drástico, pero estamos a gusto", coincide Iñaki, su yerno, de 28 años. Para Macarena y Triana el traslado fue más un reto que un sacrificio: "Estamos acostumbrados a movernos. España y México se parecen en muchas cosas. Es crear un nuevo hogar".

La reapertura de La Unión supone más que el regreso de un local histórico: es la vuelta de una familia con raíces valdesanas que, generación mediante, cierra un círculo de ida y vuelta de más de seis décadas. Belén Fernández lo resume con la calma de quien encuentra su sitio después de una vida de cambios que, de momento, tiene final feliz en Asturias: "Volvimos para quedarnos. Todo estaba aquí", dice.

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