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Una nieve que no aisla ni complica el tránsito, el "mejor regalo de Reyes" en los pueblos del Occidente más afectados

La nevada apenas alteró la rutina de los pueblos más afectados y se vivió más como un regalo que como un problema

Emma Teixeira con su muñeco de nieve en Combarcio (Tineo).

Emma Teixeira con su muñeco de nieve en Combarcio (Tineo). / Demelsa Álvarez

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Tineo / Villayón

En Masenga, pueblo de Villayón a 735 metros de altitud, los niños no podían estar más contentos. Amanecer el día de Reyes con el pueblo cubierto de blanco fue, para muchos, la mejor sorpresa posible. "El mejor regalo", resumió Begoña Santiago, madre de dos pequeños de 14 y 10 años, mientras observaba cómo la nieve transformaba el paisaje habitual en una estampa casi de cuento.

La nevada no detuvo por completo la vida diaria de este pequeño núcleo rural de apenas 40 habitantes, dedicado en gran parte a la ganadería, aunque sí la complicó. Durante buena parte de la jornada no fue posible desplazarse de un pueblo cercano a otro en turismo, y solo los vehículos todoterreno podían circular con cierta seguridad.

Hacía al menos cinco años que en los pueblos más altos de Villayón no se veía una imagen similar. Así lo confirmó Paz Bueno, una de las vecinas de El Sellón, que decidió esperar a su hija en casa ante la posibilidad de que la nieve dificultara el viaje de sus nietos. "Eso es lo único que puede fastidiar la nevada", comentó con resignación. Por lo demás, en el pueblo están acostumbrados a convivir con el frío y no es raro que, en los temporales muy invernales, las estampas blancas aparezcan pronto.

Ainhoa Bueno en Masenga.

Ainhoa Bueno en Masenga. / R. A. S.

"Años atrás era lo normal, siempre nevaba", recordó la vecina, para quien la nevada de Reyes trajo a la memoria tiempos pretéritos. Casualidades del calendario, el pueblo amaneció de blanco justo un día muy especial, lo que dio a la jornada un plus de alegría. "Los Reyes Magos lo tuvieron que pasar mal para llegar", bromeó.

Atención del Ayuntamiento

Durante toda la jornada, el Ayuntamiento de Villayón estuvo pendiente de las necesidades de los vecinos, mientras la nieve iba desapareciendo progresivamente a lo largo del día. Muchos aprovecharon para hacer fotografías y guardarlas como recuerdo, enviarlas a amigos y familiares o documentar una de esas jornadas en las que la nieve se mide, en algunos lugares, por centímetros.

Santa Eulalia de Oscos, con nieve.

Santa Eulalia de Oscos, con nieve. / R. A. S.

Algunos tractores no pudieron realizar su trabajo habitual y quienes tenían previsto viajar en turismo optaron por posponer la ruta: "Con el frío, mejor en casa", destacó Paz Bueno. Ver la nieve desde la ventana o salir a hacer un muñeco también fue un regalo para otros niños no solo de Villayón, también de otros puntos del concejo. Nevó, como ejemplo, en las tres capitales de Los Oscos, en el interior de Valdés y en muchos pueblo de Tineo. En en las zonas más altas y no habitadas de las montañas no había duda: el blanco estaba asegurado.

Estampa de Villanueva de Oscos.

Estampa de Villanueva de Oscos. / R. A. S.

Emma Teixeira fue una de las niñas más entusiastas por este fenómeno natural. Fue quizás "el mejor regalo de Reyes": hacer un muñeco de nieve con su familia cerca de casa, en Combarcio, pueblo de la parroquia tinetense de Mirelles donde es difícil ver la nieve por su altitud, algo más de 300 metros.

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