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Miles de personas toman Navia en una histórica movilización para apoyar a los trabajadores de Ence por un ERE que afecta a 96 familias: “Es un suicidio social”

“Los establecimientos están cerrando un domingo, en plena hora del vermú, para estar con nosotros y eso no lo vamos a olvidar nunca”, agradece la plantilla, que denuncia despidos “injustos” para traer a una subcontrata

Cientos de personas claman en Navia contra el ERE de Ence al grito de "Colmenares dimisión"

Miki López

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Navia

“Muchísimas gracias, de todo corazón”. Emocionados y entre aplausos, los casi 400 trabajadores de Ence marcharon por las calles de Navia arropados por sus vecinos. El motivo de la movilización fue un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará a un tercio de la plantilla.

“Lo que se está haciendo es una injusticia”, comentaba en medio de la marcha Cioni Fernández. “Yo tengo a dos sobrinos dentro, pero aunque no me tocase de cerca, habría venido igual a apoyarles”, aseguró. Junto a ella, José Manuel Rico observaba a la multitud. “Estoy muy orgulloso de mi pueblo y de la comarca en general”, celebró.

La marcha, que comenzó en la estación de autobuses de Navia y desembocó en la plaza del Ayuntamiento de la localidad, estuvo cifrada en 4.000 asistentes, según datos oficiales.

Ya en el consistorio, Javier García, presidente del comité de empresa de Ence-Navia, leyó un discurso que recogía el sentir de la plantilla: “Este ERE es un suicidio social”. “Esta manifestación nace de la indignación, pero también del dolor”, subrayó, antes de pasar a las cifras. “La fábrica ha generado 250 millones de euros en beneficios en los últimos cuatro años y ha recibido más de 53 millones de euros en subvenciones públicas desde 2021”, enfatizó, y añadió: “Nos hablan de pérdidas, pero los números los delatan”.

No saben quiénes serán los que se queden sin empleo, pero sí cuántos: 96. “Nos piden que les firmemos un cheque en blanco sobre el futuro de 100 familias”, denunció García.

Subcontratas

La plantilla aún no conoce los nombres propios de los despidos. Se trata de una estrategia para mantener la unidad de un colectivo con “gran tradición familiar”. Sospechan que quieren acabar con ese arraigo para traer a una subcontrata. “Vemos cómo subcontratas portuguesas ofertan nuestros puestos de trabajo”, se quejó García.

Hasta bares cerrados para apoyar a la plantilla

A la hora punta, Navia parecía un pueblo fantasma. Todo estaba enfocado a una misma causa: silbar y arropar a los trabajadores de Ence. No había ni tiendas ni bares abiertos. “Los establecimientos están cerrando un domingo, en plena hora del vermú, para estar con nosotros y eso no lo vamos a olvidar nunca”, agradeció Ana Pérez, cuyo marido trabaja en la fábrica. “Todo este apoyo nos reconforta”, aseguró.

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