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El mar complica la primera jornada del oricio: "Está la cosa un poco fea, la marea es buena pero no va a bajar mucho"

Los mariscadores se muestran prudentes porque el oleaje les impide llegar a las peñas con más producto, aunque aprecian menos ejemplares que en la última temporada

VÍDEO: Así fue la primera jornada del oricio en Castropol

Tania Cascudo

Castropol

El gijonés Mario Fernández eligió la costa de Castropol para la primera jornada del oricio. Repite. Ya el año pasado optó por la ensenada Langosteira por la buena calidad del producto. "Me gusta esta zona porque hay buen oricio y es cómoda", apuntó antes de ponerse el traje de faena. Aunque llegó con buenas expectativas, el mar no se lo puso fácil y el oleaje no solo restó visibilidad sino que dificultó acceder a las peñas más pobladas. Esta temporada se han autorizado 140 las licencias, 51 más que en 2025.

"No sé si habrá menos que el año pasado", señaló en el primer viaje para descargar el preciado equinodermo. Neopreno, gafas y tubo, una red alargada para ir guardando los erizos y un gancho para ayudarse en la extracción son sus útiles de trabajo. Cuando la red se llena y para evitar mucho peso, regresan a la peña de salida para descargar en una tina. Así hasta llegar a los 15 kilos del cupo. "Debería subirse un poco, en Cantabria les dejan 50 kilos y vienen a vender aquí", señaló antes de echarse al agua.

"La cosa está fea"

Fernández lleva doce años como mariscador. Lo suyo es vocacional. El oricio, añade, es más divertido y menos peligroso que el percebe. "Si hay, es más fácil", añade su compañero, el también gijonés Isaías Pérez. "Hoy está la cosa un poco fea, la marea es buena pero no va a bajar mucho", explicó antes de comenzar la tarea.

En la ensenada Langosteira, ubicada entre la Punta de la Cruz y Los Canoucos, el benjamín fue Diego Fernández, de Puerto de Vega (Navia). Con 25 años recién cumplidos, lleva seis en el oficio. "Habiendo erizo, la extracción es sencilla", cuenta, aunque él prefiere la pesca desde embarcación.

Vagas de mar

En Viavélez (El Franco), Félix López también comparte la percepción de que quizás hay menos producto que el año pasado. "Para mi que hay menos, estuve en la misma zona que el año pasado y con el mismo mar había más", relata, con cierta pesadumbre. Es consciente, de que si el recurso no se recupera bien, volverán a vedar. "Me pinta peor que el año pasado y costó más trabajo pillarlo", añade. No obstante, también opina que las vagas de mar de las últimas semanas pudieron haber movido los ejemplares mar adentro. Así que considera que hay que esperar a ver cómo evoluciona la temporada.

López fue uno de los nueve mariscadores que en 2024 participaron en el plan experimental previo al levantamiento de la veda, en 2025. Coincide el franquino con sus compañeros, en que el oleaje resta mucho la visibilidad y complica su trabajo. Con todo, añade, el oricio tiene muy tamaño: "De talla no hay queja". En su caso, trabajó con un GPS facilitado por los biólogos del Principado y cuyo objetivo es rastrear el paso de los profesionales para comprobar si el recurso se recupera bien en las zonas de extracción.

Pinchazos peligrosos

Sobre el trabajo, cuenta Félix que el oricio es mucho más sencillo que el percebe. El único problema son las púas. En su caso, tuvo más de un problema porque los pinchazos le generan mucha reacción. "Este año ya compré unos guantes gordos de cuero para no pincharme, hay que ir bien protegido porque a veces dan problemas. No a todo el mundo le pasa, pero puede ser peligroso", relata.

En cuanto a la extracción, es sencilla: "Se sueltan fácil, llevamos un gancho, pero se cogen con la mano. Es más difícil encontrarlos que sacarlos porque los más grandes están muy escondidos". Terminada la jornada en el mar, Félix López se prepara para ir a Avilés donde esta tarde tendrá lugar la primera gran subasta del oricio. También habrá subasta en las cofradías de Puerto de Vega y Luarca.

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