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La dirección de Albo sobre el cierre de la planta de Tapia: "Somos conscientes del impacto humano que conlleva"

La firma conservera ha llegado a un acuerdo con la plantilla, si bien la mayoría descartan el traslado a Salvatierra de Miño

La nave de Albo en Tapia.

La nave de Albo en Tapia. / T. Cascudo

Tapia de Casariego

La empresa Conservas Albo ha llegado a un acuerdo con la plantilla de la planta de Tapia de Casariego para formalizar el traslado de la producción a la nueva sede de Salvatierra de Miño, en Pontevedra. "Esta ha sido una de las decisiones más complejas que ha afrontado la compañía en los últimos años. Somos conscientes del impacto humano que conlleva y queremos trasladar nuestro respeto y agradecimiento a todas las personas que han trabajado en la planta de Tapia", señalan desde la dirección de esta firma que firma propiedad del grupo pesquero chino Shanghai Kaichuang. Con este traslado, Albo pone fin a su presencia histórica en Asturias.

Señala la compañía que esta decisión "difícil y meditada" se enmarca "en un proceso de reorganización industrial orientado a garantizar la viabilidad, competitividad y sostenibilidad futura de la compañía, reforzando su proyecto en Galicia". En este sentido, exponen que el pasado jueves se cerró el acuerdo que formaliza "la resolución definitiva" del traslado de esta fábrica dedicada a la elaboración de platos precocinados.

Hasta el 6 de marzo

En el comunicado de la dirección de la empresa se expone que su interés es "mantener el conocimiento y habilidades del personal de esta planta, promoviendo el traslado de la mayor parte de la plantilla". Cabe destacar que esta situación afecta a nueve personas, si bien, según ha podido saber este periódico, la mayoría opta por aceptar la liquidación de la empresa y descarta el traslado.  Con todo, la producción de la planta de Tapia, dedicada a los platos precocinados, se mantendrá unas semanas más. La compañía ha confirmado que la fecha oficial de cierre es el 6 de marzo, cuando comenzará el desmantelamiento.  

La compañía conservera expone que este proceso "responde a la necesidad de adaptar la estructura productiva a los actuales retos del sector, caracterizados por una elevada exigencia de eficiencia, calidad y sostenibilidad". En este contexto, apuntan que "Galicia concentra hoy el principal núcleo industrial, productivo y logístico de la compañía, apoyado en instalaciones modernas y especializadas que permiten asegurar altos estándares de calidad y seguridad alimentaria".

El comunicado de Hijos de Carlos Albo subraya que "Galicia representa el corazón industrial de Albo y el lugar desde el que seguimos construyendo el futuro de la marca, combinando tradición, conocimiento y tecnología". En Tapia esta situación se vive con mucho pesar, pues la marcha de Albo supone el cierre de la última de las conserveras históricas del concejo. Tras su salida, solo quedará operando en el concejo la firma El Viejo Pescador.

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