La sorprendente casa que ha merecido un premio de diseño en Asturias y está en este pueblo costero
Según el estudio, "Big Fish", como llaman a la casa, es la demostración de que "la investigación no está reñida con la emoción"

La casa desde una vista aérea. / Iván Morán

En un prado de Cadavedo, abierto al Cantábrico y atravesado por la memoria rural del occidente asturiano, se levanta la casa soñada de un asturiano que pasa buena parte de su vida laboral en Argelia. No es una vivienda al uso ni una postal nostálgica del regreso, sino un experimento preciso y poético a la vez. Se llama "Big Fish" y acaba de situar a sus autores, el estudio F5 Proyectos y Arquitectura, con sede en Oviedo, en el foco nacional tras recibir el Premio Especial Asturiana de Zinc 2025, concedido por la Asociación Técnica Española de Galvanización.

Una vista vertical de la vivienda. / Iván Morán
El jurado ha reconocido la excelencia técnica y el diseño singular de esta vivienda unifamiliar, un proyecto que demuestra que la arquitectura industrializada puede ser algo más que repetición y eficiencia, según los autores. En "Big Fish, indican sus diseñadores, con Javier Fernández como portavoz, la precisión de un proceso de investigación y desarrollo "convive con una arquitectura emocional, profundamente vinculada al paisaje y a la biografía de su propietario, un asturiano emigrado por trabajo que buscaba en su casa un lugar de retorno, de arraigo y de futuro".
Años de I+D y una inspiración: el origami
La vivienda es el resultado de "varios años de I+D" por parte de F5 Proyectos, que ha desarrollado un sistema propio de diseño y montaje industrializado. Frente a la prefabricación modular tradicional, el estudio opta por mantener "la libertad formal y la singularidad de cada obra". La inspiración llega desde un lugar inesperado: el origami. A partir de esa idea, la casa se construye como una envolvente portante de acero de apenas 1,5 milímetros de espesor, donde cada pliegue aporta rigidez estructural.
Desde el estudio, informan de que "este esqueleto ligero se descompone en más de 150 piezas únicas, optimizadas mediante cálculo por elementos finitos y modelado BIM". Todas ellas se fabrican por corte láser y se ensamblan mediante atornillado, lo que permite reducir al mínimo las cimentaciones y los tiempos de obra. Además, el sistema garantiza que casi el 100% de la vivienda sea reciclable. Cada pieza ha sido protegida mediante galvanizado en caliente por inmersión, una decisión "clave" para asegurar la durabilidad del conjunto frente al ambiente marino que caracteriza esta zona del litoral asturiano.

Una vista de la 'casa pez'. / Iván Morán
Pero "Big Fish" no se explica solo desde la técnica: "Su implantación en Cadavedo dialoga con una singularidad muy local: es uno de los pocos lugares donde conviven cubiertas tradicionales de teja y de pizarra". La casa se sitúa entre dos hórreos que simbolizan esa dualidad y adopta la pizarra como piel exterior, resuelta mediante una fachada ventilada de alto rendimiento energético. Gracias a ello, el proyecto ha obtenido la certificación Low Energy Building Standard del Passivhaus Institut.
Limitación urbanística
El origen formal de la vivienda nace, paradójicamente, de una limitación urbanística tal y como contó a este diario su propietario, Arturo Fernández. La normativa obligaba a retranquear la edificación más de 20 metros desde la entrada de la parcela, reduciendo al mínimo el área disponible. Lo que podía haber sido un obstáculo se convirtió en el motor del proyecto.
El acceso, denso y vegetal, se abre de forma progresiva hacia un patio, una secuencia espacial que el equipo asoció al pueblo idílico de Spectre en la película Big Fish. Fernández ingeniero de minas, de madre de Cadavedo, siempre mantuvo “un arraigo especial” con Cadavedo. Fernández trabaja seis meses al año en Argelia y pasa otros seis en Asturias, una circunstancia que le permitió hacer números y plantearse seriamente la construcción de la casa.
El camino no fue sencillo por las trabasd administrativas. Pero Fernández contó que no se rindió. Ahora está contento porque su casa ya se puede habitar y por este premio
Una casa que es "un recorrido"
La casa se concibe como un recorrido. Tras el vestíbulo, una doble transparencia conecta visualmente el jardín con las montañas. El volumen se impulsa hacia el sur como un pez en movimiento, contrayéndose y relajándose, elevándose sobre el terreno para superar las copas de los árboles y permitir que la mirada alcance el mar Cantábrico. La arquitectura no busca un "paraíso inmóvil, sino que reivindica el viaje, la transición y la complejidad, igual que en el relato cinematográfico que le da nombre".

La casa premiada, cerca de la carretera nacional que pasa por Cadavedo. / Iván Morán
En palabras del propio estudio, "Big Fish" es la demostración de que "la investigación no está reñida con la emoción". La industrialización, entienden, puede ser una herramienta al servicio de las personas, capaz de generar viviendas únicas, profundamente ligadas a su entorno y a las historias de quienes las habitan.
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