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Los guilandeiros de Tineo llenan Villatresmil de fiesta e ilusión: "No criticamos y divertimos a la gente"

La tradicional mascarada reivindica su labor social, animando los pueblos del concejo, donde los reciben "con mucha ilusión"

VÍDEO: Mascarada de invierno en Tineo, los guilandeiros recorren el pueblo de Villatresmil

T. Cascudo

Villatresmil (Tineo)

"Nos juntamos, lo pasamos bien, no criticamos y divertimos a la gente". Así resume Josefa Rodríguez, convertida para la ocasión en el sastre "Campiyo", la esencia de los guilandeiros, la mascarada de invierno recuperada en Tineo y que cada año gana adeptos. La tradicional comparsa, formada actualmente por treinta y dos personajes, llenó este sábado de música, bromas y alegría los pueblos de Villatresmil y Cezures.

Cuenta Rosa Fernández, encargada junto a Elías Veiga de recuperar esta mascarada en Tineo, que cada año tienen más peticiones de gente que se quiere sumar a la comparsa. Sin embargo, por cuestiones de movilidad, es difícil ampliar el grupo. No solo crecen las demandas de gente que se quiere sumar, sino también de pueblos interesados en que esta tradición recorra sus calles en una jornada "muy guapa".

"Hay bastante demanda. Ahora es la gente la que te llama para que vayamos, hacemos una labor social, es una manera de unir a los pueblos y estamos muy contentos", señala Rosa Fernández que encarga al "vixirigueiru". Su personaje encabeza la comitiva junto a los "xamasqueiros", característicos por su atuendo de falda roja con un cencerro atado y un gorro de paja con cintas de colores. El vecino Fernando Álvarez "Cañón" corrobora la ilusión con la que los vecinos acogen a estos personajes: "En las zonas rurales hay que aprovechar cualquier oportunidad. Esto nos sirve para conocer la tradición y para dar a conocer el pueblo".

Primera parada

Con cierto retraso sobre la hora prevista, los guilandeiros iniciaron su periplo en Villatresmil en torno a las doce y media de la mañana y la primera parada fue en "Casa El Americano", donde Francisco Pérez y Eloína Peláez aguardaban con vino y caramelos. "Lo esperábamos con mucha ilusión", confiesa esta última, mientras no dejaba de repartir caramelos. "Es una cosa muy guapa y yo es la primera vez que los veo en persona", apuntó Manuel Alba, uno de los 56 vecinos de este pueblo situado a unos 12 kilómetros de la capital del concejo. En la localidad solo hay una niña, María Lama, de 5 años, que disfrutó junto al vecindario de esta jornada tan especial.

"Esto nos trae buenos recuerdos porque yo de niña me tengo disfrazado bastante", señala Marisol Rodríguez, vecina de Bustoburniego que no dudó en desplazarse para pasar la mañana con los guilandeiros. Este año se recuperaron dos personajes que llevaban tiempo sin salir: la gitana y el ceniceiru. Carmen Delgado representó a este último, un personaje que, según la tradición, entraba en las cocinas y robaba ceniza para tirarla a la gente que se encontraba a su paso. "Lo pasamos genial", confiesa esta última.

Con música de El Pravianu

Los guilandeiros recorrieron el pueblo animados por la música de una pequeña bandina, que este año contó con un invitado de lujo, el gaitero Vicente Prado, más conocido como "El Pravianu". Fue hasta Tineo junto a Jaime Alonso y Ángel Rodríguez y con la firme idea de que es importante "animar y colaborar". Y añadió: "Es una tradición muy guapa que se quiere rescatar y merece la pena ayudar para que lo consigan y no se pierda".

Los protagonistas de esta particular comparsa tinetense son los novios, una pareja encarnada desde el principio por Elena Suárez y José María Miguel. "Lo pasamos muy bien. Somos un grupo muy avenido y hay que disfrutar de la vida", señala este último caracterizado como la novia. Saturnina Bueno se estrenó este año con el personaje de la "escardadora": "Yo conocí todo esto siendo niña en mi pueblo de Los Corros y me hace mucha ilusión participar". Ilusión compartida con Isaac Cejas, que con 10 años es uno de los benjamines.

Asier Colado, natural del pueblo de Vega de Rey, estudió Arte Dramático y se nota en su representación del diablo. "Me encanta el pueblo, soy muy de raíz y esto se vive", apunta. Cuando empezó a colaborar con los guilandeiros descubrió que ya un bisabuelo suyo participaba junto a sus hermanos de esta ancestral tradición que ha vuelto para quedarse. Los vecinos de Villatresmil agradecieron la visita con un pincheo para todos los participantes y los guilandeiros hicieron un alto en el camino antes de marcharse a completar su ruta en el pueblo de Cezures.

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