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La casona de Sestelo, en Castropol, despeja su futuro con proyecto ligado al bienestar integral liderado por el empresario Pablo Rivas

El fundador de Global Alumni, de ascendencia asturiana y enamorado de la comarca del Eo, adquiere el inmueble y piensa empezar las obras de inmediato

Vista de dron de la casona de Sestelo.

Vista de dron de la casona de Sestelo. / Imagen cedida por la propiedad

Castropol

El madrileño Pablo Rivas es el consejero delegado (CEO) y fundador de la firma Global Alumni, una empresa de educación tecnológica euroamericana que se dedica a liderar la transformación digital de las mejores universidades del mundo. También es el nuevo propietario de la casona de Sestelo, en Castropol, un edificio emblemático que data de 1850 y que lleva décadas pendiente de un futuro. Rivas, con raíces familiares en Pravia y Ribadesella y enamorado de la comarca del Eo, quiere convertir este imponente edificio en un centro dedicado a la longevidad y la mejora de la calidad de vida.

El empresario, al que la prestigiosa revista Forbes incluyó en 2022 en el ranking de los cien perfiles más creativos del sector empresarial en España, está ya dando forma al proyecto de Sestelo. El documento definitivo no está listo a la espera de los permisos del Principado y el Ayuntamiento, sin embargo, los planes de la propiedad pasan por invertir alrededor de quince millones de euros en la creación de un centro dedicado al cuidado de las personas. "Un centro wellness es un sitio de ejercicio, de comer bien, de conectarse con la naturaleza, de hacer meditación, hacerse masajes...además vamos a incorporar tecnología de longevidad, poner a disposición de las personas tratamientos que mejoran la esperanza de vida. Es un poco nuestra idea", precisa Rivas.

El primer paso será "garantizar la estructura interior de este inmueble con seis plantas y quince habitaciones" y la propiedad confía en que "en los próximos días puedan empezar los trabajos".

"Convencido del Norte"

Pablo Rivas es natural de Madrid pero dice sentirse "asturiano en un 75%". No en vano, su padre es natural de Pravia y su familia materna procede de Ribadesella. "Llevo viniendo a Asturias desde los tres años y soy un convencido del Norte de España. Me gusta mucho la ría del Eo, me encanta la playa de Las Catedrales y me apasiona el Camino de Santiago", cuenta a LA NUEVA ESPAÑA. Ahora demuestra su pasión con hechos al adquirir un edificio emblemático y muy querido en la comarca.

La casona de Sestelo data del año 1850 y cuenta con una superficie de 2.527 metros cuadrados ubicada en unos espectaculares jardines de 7 hectáreas. A lo largo de su historia funcionó como fábrica de papel, casa particular, orfanato durante la Guerra Civil y sede de una escuela taller en su última etapa con actividad.

Vista del edificio.

Vista del edificio. / Imagen cedida por la propiedad

El impulso del indiano Ángel Pérez

Se sabe que Sestelo nació en el siglo XIX como fábrica de papel y, tras su cierre, fue adquirida en 1922 por el indiano castropolense Ángel Pérez, destacado por su labor filantrópica en todo el Occidente. Según la investigación liderada por el librero ribadense Pablo Rodríguez "Vivín", tras adquirir la propiedad, decidió darle una altura más para convertirla en su residencia. Fue además el encargado de construir una minicentral eléctrica que durante años abasteció de luz a los pueblos cercanos. El suministro, que llegó incluso a Vegadeo, se conocía popularmente como "la luz de Sestelo".

Con el estallido de la guerra, a Ángel Pérez le incautaron la casona de Sestelo, que se transformó en orfanato durante la contienda. Años después, en la década de los cincuenta del siglo pasado y tras la muerte del indiano, en 1941, su hija Raquel regresó a Sestelo y residió allí durante una temporada. Esta imponente edificación fue adquirida por el Banco de Tierras en 1987 como sede de una escuela taller que salvó el edificio de la ruina. En 2006 la compraron dos empresarios que planeaban transformarla en hotel, pero la crisis dio al traste con sus planes. En 2014 la casona de Sestelo volvió a salir a la venta por 1,8 millones de euros.

Vista de la casona.

Vista de la casona. / Imagen cedida por la propiedad

Impulso económico comarcal

Aunque no ha trascendido el importe de la compra, sí los planes para darle un futuro y una utilidad a este imponente edificio. Desde el Ayuntamiento de Castropol aplauden el proyecto "por lo que representa como oportunidad estratégica para el concejo y para el conjunto de la comarca". El Alcalde, Francisco Javier Vinjoy, considera que "la iniciativa, con una inversión prevista de entre 12 y 15 millones de euros, supondrá un importante impulso económico, tanto durante su ejecución como en su fase de funcionamiento, favoreciendo la creación de empleo, la actividad empresarial y la dinamización de sectores como la hostelería, el comercio y los servicios".

Vinjoy añade que este proyecto está además "alineado con el modelo de desarrollo sostenible y de calidad que promueve el Ayuntamiento, basado en un turismo de valor añadido, desestacionalizado y respetuoso con el entorno". Considera además que por sus características y ubicación, el proyecto tendrá un impacto comarcal.

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