Alejandro y Emmanuel, exalumnos del instituto Selgas, son la cara de "Geoadictos", una página de divulgación sobre la tierra que triunfa en Internet
"Pasamos horas consumiendo vídeos, imágenes y mensajes en redes sociales, ¿por qué no convertir parte de ese tiempo en aprendizaje?", señalan los cudillerenses

Alejandro Garrido y Enmanuel Quintana en el anfiteatro de Cudillero. / R. A. S.

Más de 190.000 seguidores y 50 millones de visualizaciones podrían parecer solo cifras en la jungla de las redes sociales. Pero cuando detrás de esos números no hay ruido, ni provocación fácil, ni exageración emocional, sino cultura, el dato adquiere otro peso.
En un ecosistema digital dominado por las fake news, los algoritmos de lo extremo, la superficialidad y la, incluso, pornografía sentimental, que miles de personas se detengan a aprender ya es, en sí mismo, "una noticia".
Ahí es donde encaja Geoadictos, el proyecto de divulgación, que no solo tiene que ver con la geología "sino con la Tierra en su sentido más amplio", impulsado por Alejandro Garrido y Emmanuel Quintana, dos exalumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Selgas de Cudillero preocupados no solo por el saber, sino también "por su transmisión".
Su relación nace precisamente en el aula, cuando uno de ellos, formado en Magisterio, fue profesor del otro. Un vínculo educativo que explica en buena medida la filosofía del proyecto.
Breve, visual, accesible
Ambos representan a una generación que no renuncia al conocimiento, pero que sí quiere enseñar "de otra forma, adaptando lenguajes y formatos a la realidad digital sin vaciar el contenido de sentido".
Frente a la lógica del impacto inmediato y la polarización emocional, apuestan por explicar. Cultura, geografía, historia y curiosidades se convierten en piezas breves, visuales y accesibles, pensadas para despertar interés sin recurrir al ruido.
El origen de todo, aseguran, está en el instituto. No lo entienden solo como un lugar donde se adquieren conocimientos, sino como "el espacio donde aprendimos algo mucho más decisivo: a preguntarnos cosas". Esa actitud crítica y curiosa, fomentada en las aulas del Selgas, es la semilla de un proyecto que hoy llega a cientos de miles de personas.
El origen, 2020
Geoadictos nace en 2020, el año de la pandemia, los confinamientos y las relaciones sociales contadas, a partir de una reflexión muy actual: "Pasamos horas consumiendo vídeos, imágenes y mensajes en redes sociales, ¿por qué no convertir parte de ese tiempo en aprendizaje?", se preguntaron.
De esa pregunta sencilla, pero profundamente educativa, surge una iniciativa que concibe la divulgación como un acto de responsabilidad cultural.
Conviene subrayar, además, que no aspiran a vivir de las redes. Geoadictos no es un objetivo económico ni una marca personal orientada al beneficio. Garrido trabaja en Correos y Quintana en un negocio familiar de hostelería, y ambos mantienen el proyecto al margen de sus ingresos. Su aspiración es otra: "hacerlo bien, crear contenido interesante, cuidado y honesto", y demostrar que aún hay espacio para la divulgación rigurosa en el entorno digital.
Comienzos difíciles
Los comienzos no fueron fáciles. El contenido cultural rara vez es el más favorecido por los algoritmos, que premian lo extremo, lo emocionalmente desbordado o lo polémico. Sin embargo, "la constancia, la paciencia y la coherencia", dicen, acabaron dando resultados.
Frente a la desinformación y el espectáculo permanente, Geoadictos apostó por explicar cosas sencillas y del entorno sin gritar, por atraer sin manipular y por emocionar desde el conocimiento, no desde el impacto vacío. Un ejemplo, la ruta de miradores de Cudillero o cómo se hace el café.
A este recorrido se suma ahora una satisfacción especial: la de verse recordados por quienes hoy ocupan las aulas. Garrido y Quintana se muestran "especialmente contentos" de que los alumnos del centro se hayan acordado de ellos y de su proyecto.
Salir en la revista del instituto dirigida por la profesora Laura Poyal, reconocen, tiene un "valor simbólico difícil de igualar": volver al lugar donde todo empezó y cerrar un círculo que va del aula a la divulgación.
Hoy, cuando celebran el alcance del proyecto, insisten en que no es una meta, sino un punto de partida. "Nuevas ideas y formatos ya están en marcha", dicen con la misma convicción con la que empezaron: demostrar que la cultura tiene sitio en las redes y que el conocimiento riguroso puede ser atractivo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para hacerse con la picadora todoterreno más barata del mercado: disponible por 17,99 euros
- El pulpo, las llámpares y el pescado de roca, protagonistas de las primeras jornadas gastronómicas del pedreru en Gozón y Carreño
- Mañana se esperan colas kilométricas en Action para conseguir la mesa de terraza que se cuelga de la barandilla: por menos de 10 euros, adiós a perder espacio en el suelo
- Multado con 200 euros sin exceder la velocidad: la DGT se pone seria de cara a Semana Santa con el nuevo radar en autovía que ya sanciona a los conductores
- Evacúan en helicóptero a un trabajador de 38 años con grandes quemaduras tras un accidente con un depósito de gasóleo en Salas
- Alerta para conductores asturianos: una conocida marca pide dejar de usar sus coches por 'riesgos graves para la seguridad
- Manuela Quintana, 'Manolita la del Hotel Soto', nueva Mujer del Año de Salas por ser ejemplo de integridad y lucha
- Se buscan 100.000 metros cuadrados en Asturias para el gran almacén de datos de IA: 'Tenemos prisa; si no, consideraremos Galicia o Cantabria