Crónica de un final feliz en Cudillero: Ernesto, el octogenario "fuerte, muy fuerte" que resistió dos noches en el monte tras caerse y todo un pueblo volcado en su búsqueda
El hombre pudo precipitarse por un terraplén de 70 metros lleno de maleza y apareció a tres kilómetros, monte a través, de donde había dejado el coche
"Rezamos mucho por él", cuentan los vecinos tras un desenlace muy festejado en la zona

Leonardo López, en el lugar donde encontraron a su familiar, Ernesto López. / Ana M. Serrano

Durante dos noches y un día entero, el silencio del monte pesó como nunca en Oviñana. La desaparición de Ernesto Busto López, de 83 años, mantuvo en vilo a vecinos, familiares y a un amplio dispositivo de búsqueda que peinó sin descanso caminos, fincas y montes del entorno. Con el paso de las horas, muchos reconocen que, aunque nadie quería decirlo en voz alta, todos temían el peor desenlace. Y, sin embargo, ocurrió lo inesperado.
A primera hora de la mañana, cuando varios vecinos se disponían a retomar la búsqueda, saltó la noticia en un grupo de WhatsApp del pueblo. 9.00 horas. Un mensaje del hijo, conocido como "Ernestín" ("Buenos días, Ernesto Busto López apareció y más o menos está bien, muchísimas, muchísimas GRACIAS a todos") anunciaba lo que ya empezaba a correr de boca en boca: Ernesto Busto López había aparecido con vida. La sorpresa invadió el pueblo y la zona donde se instaló, en la entrada a Oviñana, el puesto de mando avanzado. Después llegaron los abrazos, las lágrimas y una frase repetida una y otra vez por los habitantes del pueblo que estuvieron pendientes de las noticias y participaron en el rastreo: "Es un milagro".
A tres kilómetros, en línea recta, de su coche
Ernesto López fue localizado en Troncedo, en otro monte de su propiedad, a, al menos, tres kilómetros monte a través del lugar donde había dejado el coche, cerca de la vía del tren. Se encontraba en una zona abrupta, próxima a Soto de Luiña, tras haber caído, según las primeras hipótesis confirmadas por el jefe del operativo, Miguel Ángel Pérez, por un terraplén de unos 70 metros en una garganta profunda y cubierta de maleza. "Estaba desorientado, con un golpe en la cabeza y dolor en una pierna, pero consciente; respondía a las preguntas". De hecho, pese a su complicada situación, le quedaba energía para bromear. Los primeros encontrarlo le ofrecieron agua y él respondió que "prefería vino".
"Es un hombre fuerte, muy fuerte" repetía su primo, Leonardo López, que no dudó en regresar al lugar donde finalmente apareció Ernesto López. Esa "fortaleza física" es una de las claves que vecinos y familiares señalan para explicar lo que muchos no logran comprender: cómo pudo resistir tanto tiempo en el monte, en esas condiciones.

Vecinos de Oviñana tras conocer la aparición de Ernesto López. / Ana M. Serrano
Porque Ernesto Busto López no era un desconocido en la zona. En Oviñana era bien sabido su amor por el monte. Tenía numerosas fincas, según sus allegados, todas cuidadas y desbrozadas "con esmero". Su gran pasión era precisamente esa: limpiar caminos y montes. Lo habitual era verlo con la guadaña al hombro de un lado para otro, por pistas, carreteras y propio monte, trabajando la tierra. Conocía cada rincón de sus propiedades. "No confundía fincas", aseguran quienes lo conocen de hace años. Aunque, según sus allegados y vecinos, en los últimos tiempos y tras enviudar hace aproximadamente un año, podía desorientarse puntualmente.
Vínculo con el medio rural
Su vida siempre estuvo ligada al trabajo y al medio rural. Durante años regentó una gasolinera cerca de las grandes superficies de La Fresneda, que acabó vendiendo para regresar a Oviñana. Antes y después trabajó como vendedor de tractores por todo el occidente asturiano, otra de sus grandes pasiones. Su hijo también emprendió en el ámbito de la mecánica, con una empresa en Colloto, pero igualmente optó por vender y apostar por la zona rural. Una familia "vinculada al territorio y a la tierra". Por eso no extrañaba que Ernesto López anduviera por el monte en plena noche.

Personal desplegado en el dispositivo tras hallar a Ernesto López. / R. A. M. S.
La búsqueda fue intensa y milimétrica. Lo cuenta Miguel Ángel Pérez, el jefe del operativo, en el que estuvieron implicados voluntarios, Guardia Civil, Bomberos de Asturias, Cruz Roja, la Unidad Canina de Rescate, entre otros. "El primer día apareció su coche junto a la vía del tren y se rastrearon los alrededores. En una de sus fincas se hallaron una guadaña y otras herramientas, lo que centró los esfuerzos en esa zona". El martes por la tarde surgió una pista a raíz de una grabación de vídeo de una empresa de la zona: Ernesto Busto López "caminaba por la N-642, bajo la autovía, donde se le veía con la guadaña". Eso obligó a ampliar el radio de rastreo hacia la carretera nacional y la ruta del camino del Camino de Santiago que pasa por la zona.
A última hora de la noche del martes se incorporó un dato clave: toda la información, en materia de geolocalización, que podía ofrecer la llamada que Ernesto Busto López logró hacer a su hijo tras la caída y antes de quedarse sin batería. La información de la señal sobre su posible ubicación llevó a desplegar patrullas en la carretera hacia Cudillero y en la pista que enlaza con el Camino de Santiago. "De madrugada aparecieron sus gafas y su sombrero en una carretera municipal", apuntó Pérez. La búsqueda se concentró entonces en esa área.
A primera hora se sumó la unidad canina. Los perros marcaron una pista cuesta abajo, hacia el punto kilométrico cinco, "en una garganta profunda y cubierta de maleza". Allí estaba. "Preocupado por sus cosas, desorientado", pero vivo.
Traslado en helicóptero
El rescate de Ernesto Busto López se realizó con la intervención de Bomberos de Asturias y el apoyo de helicóptero. El hombre fue trasladado al Hospital San Agustín. "Consciente", subrayó el jefe del operativo, que no ocultaba su alegría. "Levantamos el dispositivo y todos nos dimos la mano. Felicitamos a la familia. Todos estamos contentos y todos nos hemos felicitado".

El jefe del operativo, Miguel Ángel Pérez, sale de la sla de operaciones, en Oviñana, tras dar por finalizado el operativo. / Ana M. Serrano
En el operativo participaron Guardia Civil, Protección Civil, Cruz Roja, Bomberos de Asturias y numerosos vecinos que no dudaron en sumarse desde el primer momento. Un esfuerzo colectivo que terminó en alivio y muchas felicitaciones.
Fortaleza física
¿Cómo sobrevivió? Algunos hablan de su fortaleza física. Otros, de su profundo conocimiento del monte. Quizá también influyera esa desorientación que le impidió ser plenamente consciente de la gravedad de la situación. Milagros que a veces no se explican. O quizá sí. Lo cierto es que Oviñana pasó del miedo contenido a la alegría desbordada en cuestión de minutos. "Rezamos mucho por él", contaban unos vecinos. Ernesto Busto López podrá contar ahora su propio milagro.
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