La historia de Laura e Iván que dejaron a Alemania y terminaron regentando una imprenta en una aldea de Tineo
Emigraron a Hamburgo con la crisis de 2008 y volvieron para montar su propio negocio y reciben encargos de empresas de Salas, Belmonte, Pravia, Oviedo o Gijón

Iván Rodríguez y Laura Lorences, en su negocio de Tineo.
Santiago Pérez
Tras una breve experiencia laboral en Hamburgo, Laura Lorences Fernández (Tineo) e Iván Rodríguez Morales (Oviedo) decidieron emprender juntos en Tineo. La pandemia trastocó sus planes y transformó su negocio de diseño gráfico e impresión que ahora esta pareja regenta en la pequeña aldea de Modreiros. La decisión estuvo cargada de incertidumbre y de temores, pero resultó un éxito.
Lorences y Rodríguez son pareja desde hace veinte años. Andan por los cuarenta. Ella es de sonrisa fácil, dulce, pero también de carácter firme, con ideas claras. Iván es más parco con las sonrisas. Al hablar no se anda con tapujos. Forman un tándem muy sólido. Escuchándoles se aprecia que las decisiones que han tomado han sido meditadas y acordadas. Son una pareja muy maja.
Laura realizó estudios de diseño gráfico en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. Iván trabajó en empresas del metal. Con la crisis de 2008, y la falta de perspectivas laborales, emigraron a Hamburgo, donde estuvieron unos cuatro meses. Las cosas no les fueron bien. Iván comenta que allí supo lo que era el racismo, lo sufrió, sus compañeros de trabajo le hicieron el vacío. A su descontento en el país se unió la enfermedad de un familiar y decidieron volver.
Emprender en la villa
A su vuelta, ante la falta de trabajo, se plantearon cosechar arándanos. Después de echar cuentas no les salía rentable. Laura empezó a trabajar en Morés, empresa dedicada a la reprografía e impresión y eso cambió su vida. En 2014 se lanzaron y decidieron abrir PrinTineo dedicada al diseño gráfico e impresión en la villa de Tineo. Sin ser un negocio redondo estaban satisfechos con la marcha de su apuesta. Y llegó la pandemia. El maldito bicho se llevó a muchas personas, pero también negocios, a pesar de las ayudas que recibieron. En mayo de 2020 no pudieron asumir los gastos, el alquiler del local les estranguló. Volvió la incertidumbre.
Durante las restricciones sanitarias empezaron a recibir encargos por Internet. La inquietud por el futuro hizo que Iván propusiese trasladar el negocio a Modreiros (Tineo). La idea era arriesgada, pero la experiencia adquirida con las peticiones online recibidas les animó y se arriesgaron.
Modreiros no es un pueblo propiamente dicho, es lo que denominamos en Asturias una casería en la que vivían los padres de Laura. Actualmente, son dos casas, una para Laura e Iván y otra para los progenitores de ella. Reformaron el bajo, de buenas dimensiones, y continúan arreglando la casa. La renovación la están haciendo ellos, con ayudas paternas. No se les pone nada por delante.
Desde aquel mayo de 2020 están trabajando en Modreiros. Están contentos con la marcha del negocio. Aseguran que trabajan más, pero no les importa y les emociona que sea así, pues confirma que su decisión fue acertada. Realizan las entregas personalmente. Afirman que ahora hacen el trabajo con más calidad y hacen más diseño. Así rotulan maquinaria, camiones, las lonas para tráiler. Realizan carteles, folletos, tarjetas de visita, identidades corporativas, invitaciones de boda...
No se olvidan de quienes les ayudaron en sus comienzos y hacen mención especial a Tukán, empresa de artes gráficas, herederos de la antigua Morés. En la actualidad les siguen haciendo algún encargo. Esto es posible por la importante inversión que realizaron en los equipos que necesitan para ofrecer un trabajo de calidad.
Pedidos de toda Asturias
Las empresas de Tineo les hacen pedidos, al igual que desde otros concejos: Salas, Belmonte, Pravia, Oviedo o Gijón. El trabajo que realizan es más personalizado y eso les gusta. Además, ahora se ahorran el alquiler, aunque gastan más en gasolina, no les importa, ya que así tienen contacto directo con quienes les dan trabajo.
Ser mujer, joven, sigue siendo una desventaja, dice Laura con tristeza, pero esa circunstancia no la amilana. En estos momentos está realizando un máster de IA (Inteligencia Artificial). Confiesa que era un poco reacia a su uso por la creencia de que su utilización le podría restar iniciativa, hoy está muy satisfecha con lo que está aprendiendo. Reconoce que es una herramienta que le abre infinidad de posibilidades que no le va a restar ninguna capacidad de crear, todo lo contrario.
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