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Casi 40 años haciendo las cosas "como siempre": la receta del éxito de una quesería familiar en Coaña

La empresa, regentada por matrimonio e hija y con el requesón como bandera, asegura que tiene una clientela "muy fiel", aunque señala trabas como "la falta de servicios; sigue funcionando mal y los accesos siempre son mejorables"

Alfonso Rodríguez en su fábrica de queso, requesón y arroz con leche.

Alfonso Rodríguez en su fábrica de queso, requesón y arroz con leche. / Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Abredo (Coaña)

En el pequeño pueblo de Abredo, en el concejo de Coaña, una empresa familiar se acerca a su 40 aniversario con una idea muy clara sobre qué ha sostenido su trayectoria durante casi cuatro décadas: "mantener, en la medida de lo posible, la forma tradicional de hacer las cosas".

Esa filosofía, unida a una clientela fiel que ha ido creciendo con el paso de los años, ha permitido a esta quesería regentada por matrimonio e hija mantenerse al margen de las grandes dinámicas de producción internacional y consolidar un mercado centrado, sobre todo, en Asturias y en algunos puntos de España.

Por la izquierda, Alberto González, Carmen Seaje, Beatriz Rodríguez, Luis Araujo, Montserrat Sierra y Miriam Pérez.

Por la izquierda, Alberto González, Carmen Seaje, Beatriz Rodríguez, Luis Araujo, Montserrat Sierra y Miriam Pérez. / Ana M. Serrano

El responsable de la empresa, Alfonso Rodríguez, resume la fórmula con sencillez: "El secreto es lo tradicional, hacer las cosas como se hicieron siempre y tener una buena materia prima". Una premisa que han aplicado desde los inicios y que sigue marcando el rumbo del negocio.

De queso a requesón y arroz con leche

La empresa comenzó elaborando queso, el primer producto que salió de la quesería y el que, con el tiempo, ha cosechado más premios en certámenes nacionales e internacionales. Sin embargo, fue el requesón el que terminó convirtiéndose en su principal carta de presentación. Hoy, junto al queso, el arroz con leche completa una oferta que ha logrado hacerse un hueco en el mercado.

El éxito del requesón, explica Rodríguez, está ligado a dos factores clave: "la calidad de la leche y el respeto por el proceso tradicional". "Siempre usamos leche de aquí, de la zona.

Y luego el proceso es el de toda la vida: el escurrido en bolsas de tela, como cuando se colgaba en una panera para que fuera soltando el suero", señala.

Mejoras técnicas que respeten lo de antaño

Aunque la base del proceso apenas ha cambiado, la empresa ha ido introduciendo mejoras técnicas para adaptarse a los tiempos. En los últimos años se han realizado distintas inversiones en la zona de envasado, limpieza y equipamiento.

Entre las más recientes figura la instalación de un nuevo sistema de filtrado para la elaboración del requesón, además de maquinaria para optimizar el envasado.

"Antes el envasado era prácticamente a cucharadas, llenando las tarrinas una a una", recuerda Rodríguez. "Ahora lo hace una máquina que dosifica por volumen y saca el peso exacto, con termosellado y mejores condiciones de conservación", añade.

También el arroz con leche ha ganado protagonismo en la producción. La quesería cuenta actualmente con dos marmitas para su elaboración, una ampliación que ha permitido aumentar la capacidad de cocción de este producto, cuya demanda crece especialmente fuera de Asturias.

A pesar de que la empresa vende en lugares como Madrid, el mercado sigue siendo mayoritariamente cercano. "La mayor parte se vende en Asturias. Nuestro mercado es bastante local", explica el propietario.

Producción contenida, pero eficaz

Esa escala de producción más contenida es, en parte, lo que les mantiene al margen de los grandes circuitos internacionales de distribución. Y también lo que refuerza una relación directa con el cliente que, según la familia, ha sido determinante para su crecimiento.

La siguiente generación ya está plenamente integrada en el proyecto. La hija del fundador, Beatriz Rodríguez, ingeniera agrónoma formada en Lugo y con un máster en industrias lácteas en Francia, decidió regresar para continuar el negocio familiar.

"Mi objetivo era quedarme aquí. Me gusta el proyecto, me parece interesante y me gusta este sector", explica. Su vínculo con la empresa viene desde la infancia: "Cuando era pequeña la quesería estaba debajo de casa. Yo ayudaba a mis padres, daba la vuelta a los quesos o ponía las pegatinas".

Un moMento de la fabricación de requesón.

Fabricación de requesón. / Ana M. Serrano

Hoy forma parte de una plantilla de ocho personas, tres de ellas de la propia familia y cinco trabajadores que llevan años en la empresa. Entre todos gestionan una producción que sigue creciendo lentamente.

Solo en leche manejan alrededor de medio millón de litros al año, aunque la cantidad final de producto varía según la calidad de la materia prima. "Nosotros no estandarizamos la leche", explica. "La grasa y la proteína cambian a lo largo del año, así que con los mismos litros puedes obtener más o menos kilos".

El boca a boca

El crecimiento ha sido gradual, apoyado en gran medida por el boca a boca. "Tenemos un cliente muy fiel", señala. “Y muchas veces un cliente trae a otro". Aún así, no todo han sido facilidades en este camino.

Mantener una empresa en el medio rural implica afrontar obstáculos que, según la familia, siguen siendo una realidad cotidiana. "Hay falta de servicios. Internet sigue funcionando mal y los accesos siempre son mejorables", apunta Alfonso Rodríguez.

Ccon el 40 aniversario en el horizonte, la filosofía sigue siendo la misma que al principio: apostar por la materia prima de proximidad, mantener el método tradicional y crecer sin perder la esencia de un proyecto que nació, literalmente, debajo de casa.

Los clientes, los avalan. "Yo creo que nunca hemos perdido uno", dice, con una sonrisa, Alfonso Rodríguez.

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