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De faro desde 1863 a residencia de artistas con seis habitaciones: la singular transformación de la isla con torre luminosa más bonita de Asturias

El complejo contará con una gran cocina-salón, una biblioteca y una sala insonorizada para desarrollos musicales

Vista del Faro de Tapia de Casariego

Vista del Faro de Tapia de Casariego / JULIAN RUS

Después de más de siglo y medio orientando con sus luces a las embarcaciones que navegan frente a las cosas asturianas, el faro de Tapia de Casariego, uno de los más singulares y bellos de todo el Principado por encontrarse en una isla, tendrá una segunda vida. Sin perder su uso primigenio de señalización marítima, este histórico edificio se prepara para acoger un proyecto único en Europa y nunca visto en España: se convertirá en una residencia pública de artistas.

En nuestro país, e incluso en la región, se han visto otras transformaciones de faros en hoteles de lujo o restaurantes de alto standing. Pero ninguna como esta. Aunque en un principio, los planes de la consejería de Cultura era que la residencia abriese en la primavera de 2024, el proyecto sufre demoras. Por contra, las obras de rehabilitación de la torre, llevadas a cabo con una inversión de 1.024.000 euros de la Autoridad Portuaria de Avilés ya han finalizado.

Con una sala insonorizada

El faro, que empezó a funcionar en 1863, tendrá capacidad para seis residentes, con seis camarotes-habitaciones individuales que se habilitarán en el edificio. Tres en cada ala de la antigua casa del farero. También está prevista una gran cocina-salón, como lugar de encuentro, y varias estancias acondicionadas para distintas especialidades. Una individual, la antigua cochera, se destinará a las artes plásticas y habrá también un espacio insonorizado para desarrollos musicales y una biblioteca.

Solo hay cinco en Europa y privadas

En la actualidad, según el Principado, en todo el continente no hay más de cinco residencias con esta función y finalidades. Se trata de instalaciones privadas o semiprivadas que tratan de visibilizar o dar apoyo a proyectos artísticos importantes o singulares. En el caso de Asturias, la gestión será enteramente pública desde el principio, al margen de que se intente llegar a acuerdos con entidades privadas para mantener las residencias de los artistas y financiar proyectos concretos. 

Faro de Tapia de Casariego al atardecer

Faro de Tapia de Casariego al atardecer / MIKI LOPEZ

Apertura al público

La residencia estará cerrada para los residentes, de tal forma que, como ocurre hasta la fecha, solo se podrá pasear libremente por el entorno del faro. Eso sí, el edificio se abrirá para hacer una programación pública relacionada con lo hecho o proyectado en la residencia y se reservará un espacio concreto para ello: el patio.

"La idea es que vengan artistas de todo el mundo y que se relacionen con nuestros artistas asturianos para crear otro tipo de sinergias que irán más allá, probablemente, del proyecto concreto que desarrollen", aseguró la entonces consejera de Cultura, Berta Piñán. El proyecto ha suscitado mucho interés, sobre todo de Latinoamérica.

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