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El lamento de la hostelera santirseña Yolanda Alzu ante la nefasta campaña del salmón: "El Eo está muy bien de aguas, pero sin cuidar y da mucha pena"

En el restaurante Amaído que regenta se sirvieron el sábado diecinueve comidas, lejos de los tres turnos que hacía antaño para dar respuesta a la masiva llegada de pescadores

Los pescadores pontevedreses Manuel Corbacho y Benjamín Maquieira en el puente de San Tirso.

Los pescadores pontevedreses Manuel Corbacho y Benjamín Maquieira en el puente de San Tirso. / T. Cascudo

San Tirso de Abres

Sin salmones y sin casi pescadores. Así comienza la temporada de pesca del salmón en San Tirso de Abres, un concejo donde el río Eo siempre fue un motor. Sin embargo, los pescadores lamentan el mal estado del río más occidental de Asturias, lleno de maleza y con los senderos prácticamente cerrados.

Crítica con la situación también se mostró la hostelera Yolanda Alzu, que regenta el restaurante Amaído, habitual punto de reunión de los pescadores. “El Eo está muy bien de aguas, precioso, pero sin cuidar, sin conservar, intransitable tras años sin hacer nada en él. Menos mal que estamos en una sociedad a la que el medio ambiente le interesa, pero solo de apariencia. El medio ambiente hay que conservarlo y no abandonarlo”, lamenta.

Se acuerda Alzu de tiempos mejores en los que llegaba a hacer tres turnos de comida en el restaurante. Este sábado contó con diecinueve comensales, lo que da cuenta de la caída en picado de un sector que antaño era motor en el concejo de San Tirso. “San Tirso llegó a depender del salmón y eso que yo ya llegué en época de decadencia de la pesca, aun así, volvía. Yo empezaba la temporada en marzo y podía aguantar hasta el verano”, señala, apenada por la falta de ambiente en este inicio de temporada.

“Recuerdo cuando me llamaban una semana antes para preguntar si había salmones. Esas ganas y ese ambiente se acabó y da mucha pena”, lamenta.

Estado de uno de los cotos salmoneros del Eo.

Estado de uno de los cotos salmoneros del Eo. / R. T. C.

Desde Pontevedra

Los gallegos Benjamín Maquieira y Manuel Corbacho viajaron desde Pontevedra para probar suerte en el Eo. Este domingo colocaron sus cañas junto al puente de la capital santirseña, pero con pocas expectativas de pesca. “Es temprano aún. Lo fuerte de la temporada suele ser a finales de mayo o principios de junio”, señalan.Aun asíí hicieron el viaje para quitar el mono de pesca y dado que el salmón está vedado en su tierra.

El Eo les gusta por cercanía y por el carácter de la gente. “Si tienes afición vienes igual. El pescador tiene que adaptarse al río, probar la equipación…”, relatan. Amigos de la infancia, pescan juntos desde niños. Consideran que el salmón languidece por varios factores que empiezan en el propio mar. La contaminación, las aves como el cormorán o la eliminación de azudes tampoco ayudan al aumento de la especie.

Con todo, ambos tienen claro que la veda no es la solución. “Es un descenso a nivel global. Hay ríos que llevan años vedados y siguen sin tener salmones. La veda lo que hará es alargar la agonía, pero esto es irreversible”, coinciden.

Los pescadores de Pontevedra están de acuerdo con el lamento de otros ribereños que denuncian el mal estado de mantenimiento de los ríos, con las orillas llenas de maleza y los caminos prácticamente cerrados.

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