Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Entrega de restos en la Caridad tras 90 años de espera: una exhumación con nombre, ciencia y memoria

El Franco acogió la entrega a sus familias de cinco víctimas identificadas en la fosa común del cementerio, en una intervención considerada "insólita" por el alto resultado de identificación logrado mediante una investigación científica "persona a persona"

Entrega de restos en la Caridad tras 90 años de espera: una exhumación con nombre, ciencia y memoria

Ana M. Serrano

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

La Caridad (El Franco)

El salón de plenos del Ayuntamiento de El Franco acogió este domingo el acto de entrega de los restos mortales de las víctimas localizadas en la fosa común del cementerio de La Caridad. La ceremonia reunió a familiares, representantes institucionales, miembros de asociaciones memorialistas, vecinos y vecinas, en una jornada marcada por "la emoción, la reparación y el cierre" de un proceso iniciado meses atrás.

La asistencia institucional al acto habló de su importancia. Acudió el consejero de Ordenación de Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico; la viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto; la directora general de Memoria Democrática, Begoña Collado; la alcaldesa de El Franco; representantes de la Universidad de Oviedo; concejales y concejalas, así como integrantes de los equipos técnicos y científicos que participaron en los trabajos de investigación, exhumación e identificación.

Trabajos desde diciembre de 2024

Durante la apertura se explicó que el proceso que culminó con esta entrega comenzó en septiembre de 2024, cuando el Comité Técnico de Memoria Democrática aprobó la intervención en la fosa de La Caridad. En diciembre de ese mismo año, el grupo de investigación Arqueos, de la Universidad de Oviedo, inició los trabajos en el cementerio. Tras la exhumación llegaron "los estudios antropológicos y las pruebas genéticas, que peritieron identificar a cinco de las seis personas halladas".

En la fosa fueron localizados los restos de seis víctimas. Según se detalló durante el acto, pudieron ser identificados Ramón Cuesta Blanco, Lorenzo Solís, Francisco Pérez Pena y dos de las tres hermanas Díaz Ferrer —Luz, Mercedes y Maura—, aunque no fue posible determinar cuál de ellas no se encontraba entre los restos recuperados por la falta de muestras previas. La sexta persona permanece todavía sin identificar y sus restos fueron recogidos por la alcaldesa, Cecilia Pérez.

Un acto "humano"

Y fue precisamente al alcaldesa de El Franco abrió las intervenciones institucionales dirigiéndose a las familias y a las autoridades presentes. Definió la jornada como "un acto profundamente humano, profundamente democrático y profundamente necesario". Señaló que la entrega de los restos permitía cerrar, "aunque sea parcialmente, una herida que ha permanecido abierta durante demasiadas décadas".

La regidora recordó que la memoria democrática "no consiste en reabrir heridas", frente a lo que dicen sus detractores, sino en intentar cerrarlas "con verdad, con justicia y con dignidad". También mencionó a las familias que durante años vivieron con la ausencia y con preguntas sin respuesta: "Madres, hijos, hermanas, nietos que no pudieron despedirse". En nombre del Ayuntamiento de El Franco, agradeció el trabajo de las instituciones, los equipos técnicos, las asociaciones memorialistas y, especialmente, de las familias, por "su valentía, su perseverancia y su ejemplo de dignidad".

"Siempre vivió entre nosotros"

Uno de los momentos más emocionantes llegó con la intervención de Gerardo Solís Pérez, familiar de Lorenzo Solís, que habló en representación de las familias. Explicó que para ellos el acto era "sumamente emotivo" y recordó que su familiar, Lorenzo, "nunca desapareció de la memoria familiar". "Han pasado 90 años y aunque Lorenzo no estuviera presente, sí vivía entre nosotros", afirmó.

Solís Pérez relató que en su casa una fotografía de Lorenzo junto a su madre ocupaba un lugar visible y que su hijo lleva su nombre. "Siempre vivió entre nosotros", dijo. Ahora, casi nueve décadas después, sus restos podrán descansar en su pueblo, junto a sus seres queridos. "Se cierra el círculo", expresó. También quiso agradecer a todas las personas que hicieron posible la entrega. En su intervención recordó además a otro familiar desaparecido, Arsenio, cuya búsqueda continúa: "Seguimos esperando por él".

El acto contó también con la participación de jóvenes estudiantes. Jesús Núñez García Pérez, alumno de segundo de bachillerato del instituto de Navia, recitó un fragmento de "Mientras me quede voz", con versos como "Mientras me quede voz, hablaré de los muertos" y "Mientras me quede voz, no han de callar mis muertos"Posteriormente, Sara Méndez, alumna de tercero de la ESO, leyó "La llumbre", del autor local José Miguel Suárez.

Alcance científico del trabajo

Desde la Universidad de Oviedo se explicó el alcance del trabajo científico desarrollado en la fosa común de La Caridad. Durante su intervención , la vicerrectora de Extensión Universitaria, Marta Mateo, recordó una cita del rector Ignacio Villaverde: "La historia es nuestra mejor maestra y si algo hemos aprendido es que recordar es un acto de justicia". También se señaló que "la memoria democrática no solo preserva el pasado, sino que también ilumina el camino hacia un futuro en el que los derechos, la dignidad y la justicia no sean negociables".

La representación universitaria detalló que los trabajos de exhumación comenzaron en diciembre de 2024 y permitieron localizar seis cuerpos en una fosa en la que inicialmente se buscaba a tres personas. Gracias a los análisis antropológicos y genéticos fue posible identificar con certeza a cinco de ellas. "Hoy esos nombres ya no son fichas ni expedientes, son nombres que pueden pronunciarse con voz clara, con dignidad y con justicia", indicó durante el acto.

La representantes de la Universidad destacó además el carácter interdisciplinar del proceso, en el que participaron especialistas en arqueología, antropología física y forense, genética, medicina legal, historia, derecho, geografía, topografía, fotografía, vídeo y conservación de restos óseos y materiales. También se puso en valor el trabajo del grupo Arqueos, dirigido por el catedrático de Arqueología José Avelino Gutiérrez González.

La singularidad de la intervención

Tras el acto, los responsables universitarios insistieron en la singularidad de esta intervención. Se recordó que desde 2003 ya existía un primer convenio de colaboración en materia de memoria democrática, pero que el convenio principal fue el firmado en 2023, a partir del cual la Universidad de Oviedo impulsó actuaciones como la elaboración del mapa de fosas comunes, la localización de enterramientos de la época, la restitución del retrato del rector Leopoldo García Alas y el desarrollo de estudios científicos como los realizados por el grupo Arqueos.

"Gracias a esos trabajos se han podido primero excavar, exhumar e identificar finalmente a los familiares de estas familias que llevan tanto tiempo, 90 años, enterrados en una fosa común y que por fin pueden recibir digna sepultura", explicó Avelino Gutiérrez González. El que fue director de los trabajos, subrayó que esta intervención marca un precedente dentro del convenio entre el Principado de Asturias y la Universidad de Oviedo. "Esta es la primera vez que se hace en el marco de este convenio entre Principado y Universidad y que hemos podido aplicar toda la metodología científica al servicio de los derechos humanos, al servicio de la sociedad y de estas familias", señaló.

Gutiérrez detalló que la Universidad puso su conocimiento al servicio de la recuperación de las víctimas. "Lo que hemos hecho es aplicar nuestro saber, aplicar la ciencia, los conocimientos y desempeñar el trabajo con la mayor garantía de calidad posible", afirmó visiblemente emocionado. También remarcó que, detrás de los restos, hay vidas y familias: "Para nosotros no son simples cuerpos, simples materiales, simples objetos, son personas".

"No es solo suerte"

El responsable de la excavación vinculó el resultado de las identificaciones al rigor de la investigación previa. Frente a la media habitual en España, situada en torno a un porcentaje mucho menor de identificaciones, en La Caridad se logró identificar a cinco de las seis víctimas. "No es solo suerte", señaló. "Aquí tuvimos la posibilidad de realizar una investigación casi persona a persona".

Según explicó, los testimonios, las investigaciones históricas y distintas colaboraciones permitieron acotar la búsqueda a seis o siete posibles víctimas. El resultado final fue la identificación de cinco de seis. "Eso es un caso por ahora insólito", afirmó, antes de insistir en que no fue fruto del azar, sino de "una investigación" que permitió llegar hasta ese resultado.

La administración "llega tarde"

El consejero Ovidio Zapico cerró las intervenciones institucionales. Calificó el acto como "emotivo, entrañable y necesario" y reconoció que las polítics públicas de memoria democrática llegaron tarde. "Durante muchos años ya en democracia, las administraciones no hicieron lo suficiente para que pudiese aflorar esa verdad, esa justicia y esa reparación", manifestó y dijo dos veces algo: la administración "llega tarde".

Zapico se refirió a la creación del Instituto de Memoria Democrática, al trabajo del Comité Técnico y al convenio con la Universidad de Oviedo como herramientas que permitieron desarrollar esta intervención. También destacó el alto porcentaje de identificaciones alcanzado en La Caridad y lo vinculó al rigor del trabajo universitario y de laboratorio.

Durante su intervención, el consejero nombró a Lorenzo, Francisco, Ramón, las hermanas Ferrer y la persona que aún no ha podido ser identificada. Recordó que quienes los asesinaron pretendían que "sus nombres, su historia y sus recuerdos quedasen olvidados", pero añadió que "no lo consiguieron". En sus palabras, aquellas víctimas, enterradas en una fosa común, acabaron convirtiéndose en "semillas" que, 89 años después, "han germinado" para seguir impulsando la búsqueda de "la verdad, la justicia y la reparación".

El acto concluyó con la entrega de los restos mortales a las familias. Tras décadas de espera, los nombres de las víctimas volvieron a pronunciarse en público y sus familiares pudieron recibirlos para darles sepultura. La jornada cerró un proceso administrativo, científico y humano iniciado en 2024, pero también una búsqueda familiar que se prolongó durante casi 90 años.

Tracking Pixel Contents