Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Una "descomunal" tormenta arrasa "el Valle del Jerte asturiano": "Hemos perdido casi todas las cerezas; en minutos, el trabajo de todo un año se fue al garete"

"De los 7.000 kilos que como mínimo preveíamos sacar este año, nos quedó cero para comercializar", lamenta Gabriel Rius, al frente de la primera plantación profesional de cerezos de Asturias, ubicada en Allande

Gabriel Rius, en su plantación de cerezos de Allande y en los círculos dos imágenes de los frutos dañados por la tormenta

Gabriel Rius, en su plantación de cerezos de Allande y en los círculos dos imágenes de los frutos dañados por la tormenta / Juan Plaza/ Kuma Cherries

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Mónica G. Salas

Mónica G. Salas

Una "descomunal" tormenta arrasó el pasado domingo "el Valle del Jerte asturiano". El granizo golpeó en pocos minutos pero con fuerza la primera plantación profesional de cerezos de Asturias: la de Kuma Cherries, en Linares (Allande). "Hemos perdido casi toda la cosecha. De los 7.000 kilos que como mínimo preveíamos sacar este año, el doble que en la campaña de 2025, nos quedó cero para comercializar", lamenta Gabriel Rius, el barcelonés afincado en Asturias que dirige la empresa junto a su mujer, la canguesa Susana Fernández. "Pero así es la agricultura", añade: "A veces se gana, a veces se aprende… Y este año toca aprender".

Rius asegura que nunca vio una primavera como esta: de tantas tormentas y "agresivas". "Aquí, en el Suroccidente, vamos a dos o tres tormentas cada día. Fuimos librando hasta ahora, pero la del domingo al mediodía nos pilló de lleno. Duró muy pocos minutos, uno o dos porque la hoja aguantó, pero el granizo que cayó fue de un calibre importante como para dañar el fruto", asegura. Gabriel vió cómo en este corto espacio de tiempo, "el trabajo de todo un año se fue directamente al garete".

Kuma Cherries, que empezó su andadura de 2021, dispone en Allande de once hectáreas de cerezos. La granizada afectó a la mitad, puesto que la otra mitad de la plantación son plantas aún en formación. Tras el golpe, ahora toca "salvar todo lo que se pueda". "Aunque esté magullada, alguna podrá cicatrizar y la venderemos a la industria transformadora: mermeladas, helados, pastas...", explica. Es decir, las cerezas que salgan de Linares este año no se podrán morder, sino que se comerán transformadas.

"También haremos jornadas de puertas abiertas para vender cerezas al público general. Aunque estén feas de apariencia, están ricas igual. Nos centraremos en este tipo de actividades, a partir de mediados de junio, para tratar de aminorar las pérdidas lo máximo posible", remata.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents