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Navia escucha a sus adolescentes y estrena un refugio emocional pionero en la comarca

El Ayuntamiento presenta el EBEN, un programa íntegramente financiado por el Ayuntamiento y nacido de la demanda de los jóvenes para ofrecerles acompañamiento, prevención y herramientas de bienestar emocional a cargo de una psicóloga

Un momento de la presentación del nuevo servicio municipal, en Navia.

Un momento de la presentación del nuevo servicio municipal, en Navia. / Ana M. Serrano

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Navia

Navia dio este jueves un paso importante en la atención a la infancia, la adolescencia y las familias con la presentación del EBEN, Espacio de Bienestar Emocional de Navia, un programa pionero en la comarca que nace con vocación "preventiva y estable".

La iniciativa, impulsada íntegramente por el Ayuntamiento, busca ofrecer a los jóvenes "un lugar seguro" donde poder hablar, ser escuchados y aprender herramientas para gestionar sus emociones. Para ello, una psicóloga tendrá un despacho en la Casa de Cultura y atenderá a todos los jóvenes de entre 12 y 17 años que voluntariamente lo sociliten.

La alcaldesa, Ana Fernández, durante la presentación del proyecto.

La alcaldesa, Ana Fernández, durante la presentación del proyecto. / Ana M. Serrano

El acto se celebró coincidiendo con el Día Internacional de las Familias, una fecha promovida por Naciones Unidas que, según recordó la alcaldesa, Ana Fernández, invita a reflexionar sobre el papel esencial de la familia en la vida de las personas y en el desarrollo de la sociedad.

"La familia es el primer espacio donde aprendemos a convivir, a respetar, a compartir y a cuidar de los demás”, señaló Fernández. La regidora subrayó que las familias son "un pilar de desarrollo personal, emocional y social" y defendió la responsabilidad de las administraciones públicas a la hora de impulsar políticas que reduzcan desigualdades y garanticen el bienestar de niños, niñas y adolescentes.

Una necesidad de los propios adolescentes

El EBEN no surge como una propuesta diseñada únicamente desde los despachos municipales. Su origen está en una demanda planteada por los propios adolescentes a través del Consejo Municipal de Infancia y Adolescencia. Estará dirigido principalmente a adolescentes escolarizados en el IES Galileo Galilei o en el Colegio Santo Domingo. Las actividades se desarrollarán por las tardes, en horarios concertados, para facilitar la participación de los jóvenes sin interferir en su jornada escolar.

Un momento de la explicación de proyecto, en El Liceo de Navia.

Un momento de la explicación de proyecto, en El Liceo de Navia. / Ana M. Serrano

Al tratarse de menores de edad, será necesaria una autorización familiar para acceder al servicio. La documentación podrá solicitarse a la propia responsable del programa o recogerse en el Ayuntamiento.

"Hablar de bienestar emocional ya no puede ser un tema secundario. La salud emocional influye en cómo aprendemos, cómo nos relacionamos y cómo afrontamos la vida", opinó la concejala de Infancia, Ana Belén González. "Hoy damos un paso importante como municipio. Un paso que demuestra que invertir en infancia, adolescencia y familias es invertir en el presente y en el futuro de nuestra sociedad", afirmó González.

El programa estará financiado íntegramente con presupuesto municipal. La partida vinculada al Plan Municipal de Infancia pasó de 7.000 euros en el ejercicio anterior a 15.000 euros este año, una subida que, a su juicio, demuestra un compromiso "no solo de palabra, sino con hechos".

"Necesitamos ser escuchados sin miedo"

Uno de los momentos más significativos del acto llegó con la intervención de los representantes del Consejo Municipal de Infancia y Adolescencia. Los jóvenes explicaron cómo surgió la necesidad de contar con un espacio de estas características y trasladaron una realidad que, según relataron, se vive con frecuencia en las aulas.

"En muchas ocasiones, dentro de una clase, se pueden notar silencios mucho más que palabras", expresaron. Hablaron del cansancio, del agotamiento emocional, del miedo a decir lo que sienten y de la dificultad de mostrarse vulnerables ante los demás. "Donde mejor se puede sentir un adolescente es en un lugar construido también con sus propias manos", señalaron. "Pedimos un espacio en el que los adolescentes que no se encuentran bien puedan expresarse sin miedo a ser juzgados", explicó.

Un espacio preventivo, no una terapia

La presentación técnica del EBEN corrió a cargo de la psicóloga Irene Villarejo, responsable del desarrollo del programa. Villarejo comenzó invitando a los adultos presentes a recordar cómo vivieron su propia adolescencia, una etapa marcada por cambios, dudas, inseguridades e intensidad emocional.

Irene Villerejo, en primera fila, sentada entre el público, durante el acto.

Irene Villerejo, en primera fila, sentada entre el público, durante el acto. / Ana M. Serrano

"Hoy un adolescente puede despertarse, coger el móvil antes incluso de levantarse de la cama y exponerse a multitud de estímulos, comparaciones e informaciones, algunas ciertas y otras falsas", explicó.

Esa saturación, añadió, provoca bloqueos, ansiedad, dificultad para expresarse y frases cada vez más frecuentes entre los jóvenes: "Me quedo en blanco en un examen", "estoy agobiado", "no sé lo que me pasa" o "me cuesta decir lo que siento". Frente a esa situación, Villarejo defendió que el EBEN nace con un objetivo fundamentalmente preventivo. "Muchas veces acudimos a un profesional cuando el problema ya se ha desbordado. EBEN pretende trabajar antes", señaló.

La psicóloga quiso dejar claro que el programa "no es una clase ni una terapia". Su finalidad es ofrecer acompañamiento, prevención y herramientas.

El EBEN combinará talleres grupales con espacios de atención individual. En los talleres se trabajarán emociones, ansiedad, relaciones sociales y propósito vital mediante dinámicas participativas, retos y experiencias prácticas. La intención es alejarse del formato tradicional de charla pasiva y apostar por actividades vivenciales.

El programa incluirá, además, actividades más lúdicas, como un escape experience y encuentros distendidos en los que participarán jóvenes y familias. El objetivo es trabajar las emociones de una forma más cercana, práctica y compartida.

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