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San Tirso de Abres reivindica el valor de lo cotidiano como futuro del medio rural

Emprendedores, ganaderos e ingenieros defienden que el medio rural ofrece oportunidades y un futuro viable, más allá de ser un espacio a conservar

Por la izquierda, Clemente Martínez, Ángel Miranda, Pedro Amago, Yolanda Alzu, María José Iglesias, Ángel Prieto, Yoel García y Luis Felipe Fernández.

Por la izquierda, Clemente Martínez, Ángel Miranda, Pedro Amago, Yolanda Alzu, María José Iglesias, Ángel Prieto, Yoel García y Luis Felipe Fernández. / Ana M. Serrano

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

El Llano (San Tirso de Abres)

El auditorio de San Tirso de Abres acogió el coloquio "Los valores de San Tirso de Abres", enmarcado en la 18.ª edición del Foro Comunicación y Escuela, organizado por el instituto Elisa y Luis Villamil de Vegadeo con la colaboración del Club LA NUEVA ESPAÑA y el Ayuntamiento de San Tirso de Abres.

La cita, moderada por María José Iglesias, directora del Club La Nueva España, reunió a cinco voces vinculadas al territorio: Yolanda Alzu Vicarro, gerente de Agroturismo Amaído; Yoel García Galán, titular de Eo Activo; Pedro Amago López, responsable de una explotación ganadera ecológica; Ángel Miranda González, ingeniero agrónomo; y Ángel Prieto Souto, titular de Quercus Rural. Todos ellos compartieron una misma idea de fondo: el medio rural no es solo un lugar que conservar, sino un espacio con presente, oportunidades y futuro.

La apertura corrió a cargo de Luis Felipe Fernández, fundador del Foro Comunicación y Escuela, quien recordó que esta edición busca poner en valor la comarca Oscos-Eo y los municipios de los que procede buena parte del alumnado del instituto. Tras el primer encuentro celebrado en Taramundi, San Tirso tomó el relevo con una conversación centrada en la vitalidad del campo, sus retos y sus posibilidades.

Público durante el acto.

Público durante el acto. / Ana M. Serrano

Yolanda Alzu defendió que el turismo rural actual ha puesto nombre a prácticas que siempre formaron parte de la vida de los pueblos. "Escuchar el río, ver animales, caminar por el campo o dejar que los niños corran en libertad son ahora experiencias turísticas, pero en realidad constituyen la vida cotidiana de generaciones anteriores", contó. Subrayó además la importancia de conservar la memoria oral y los saberes transmitidos por las personas mayores, "porque en ellos reside buena parte de los valores del campo". Además, destacó valor de las experiencias en grupos pequeños, "asumibles" por el territorio y el desarrollo de negocios que miren más allá de los beneficios.

Emprender en el medio rural "difícil, pero con recompensa"

Desde la perspectiva del emprendimiento joven, Yoel García coincidió en que muchas cosas que para quienes viven en el territorio resultan normales son extraordinarias para quienes llegan desde la ciudad. "El contacto con los animales, los paisajes, las cosechas o la tranquilidad del pueblo forman parte de un atractivo que debe monetizarse", dijo. Admitió, no obstante, que emprender en el medio rural es "más difícil por las distancias, los costes y la falta de actividad", aunque defendió que la calidad de vida "compensa".

La ganadería ecológica centró la intervención de Pedro Amago López, quien explicó que su apuesta nació de la necesidad de reducir gastos y hacer viable la explotación familiar. Frente a un modelo convencional basado en altos costes de alimentación, tratamientos y producción, optó por producir de otra manera, "con más autonomía y aprovechando los recursos propios". Su testimonio dejó claro que muchas prácticas ecológicas "enlazan con métodos tradicionales, aunque hoy estén reguladas y reconocidas bajo nuevas etiquetas".

Un paisaje que depende del paisanaje

El análisis más técnico llegó con Ángel Miranda, que alertó sobre el retroceso de la ganadería y la falta de relevo generacional. A su juicio, el gran reto es "garantizar actividad económica suficiente para que la gente pueda quedarse a vivir en los pueblos". El turismo, sostuvo, "no puede sostener por sí solo el paisaje si desaparecen quienes lo trabajan: las fincas limpias, los prados verdes y el entorno cuidado dependen de una actividad agraria real, no de una postal rural mantenida artificialmente".

Luis Felipe Fernández, en el apetura de la mesa redonda.

Luis Felipe Fernández, en el apetura de la mesa redonda. / Ana M. Serrano

Ángel Prieto aportó una visión esperanzada, aunque exigente. Defendió que en San Tirso y en otros pueblos pueden convivir agricultura, ganadería, gestión forestal, turismo y sostenibilidad, "siempre que exista un soporte físico, legal y emocional". Ese último elemento, la comunidad campesina "como red afectiva y de convivencia", fue presentado como una "condición imprescindible" para que el medio rural no pierda su identidad.

El coloquio dejó una conclusión compartida: el futuro del medio rural no pasa por idealizarlo ni por convertirlo en decorado turístico, sino por reconocer sus valores, generar actividad económica, cuidar el paisaje y fortalecer la comunidad. San Tirso de Abres apareció así como ejemplo de un territorio, un municipio de 400 habitantes, que quiere seguir siendo vivido, trabajado y contado "desde dentro".

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