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El ganadero de 56 años Carlos García asumirá la alcaldía de Grandas de Salime tras el fallecimiento de Eustaquio Revilla: "Él lo llevaba todo, lo vamos a echar mucho de menos"

El primer teniente de alcalde, regidor en funciones, asume el cargo "con prudencia" y el objetivo de garantizar la continuidad institucional hasta la próxima cita electoral

Carlos García, el alcalde en funciones de Grandas de Salime.

Carlos García, el alcalde en funciones de Grandas de Salime. / A. M. S.

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Grandas de Salime

Grandas de Salime abre una nueva etapa política. Tras el fallecimiento de Eustaquio Revilla Villegas, alcalde socialista del concejo durante más de dos décadas, será Carlos García Díaz quien tome el relevo al frente del Ayuntamiento, al menos "hasta las próximas elecciones municipales", como revela el interesado.

La transición llega en un momento delicado, "con el recuerdo muy presente" de quien gobernó el municipio desde 2004 y con la voluntad, por parte del equipo de gobierno, de garantizar la continuidad institucional.

García, alcalde en funciones desde la baja laboral de Revilla, primer teniente de alcalde y concejal socialista desde hace diez años, afronta el paso adelante con prudencia y con la conciencia de que sustituir a Revilla no será sencillo. "De momento, lo más lógico es seguir yo hasta las nuevas elecciones y después iremos viendo", explica. Sobre el futuro político del PSOE en Grandas, prefiere no adelantar escenarios: "Cuando vaya llegando el tiempo habrá que buscar candidato, o ponernos uno de nosotros. Hoy por hoy no sabemos qué puede pasar".

A sus 56 años, Carlos García combina la actividad municipal con su profesión de ganadero en Padraira, el pueblo en el que vive. Allí llegó también su vecina, Eva Magadán, natural de Gijón, tras casarse y establecerse en la localidad. Militante socialista "de toda la vida", como él mismo resume, García conoce el funcionamiento interno del Ayuntamiento, aunque reconoce que durante todos estos años el peso principal de la gestión recaía sobre Revilla. "Él lo llevaba todo. Lo vamos a echar mucho de menos", admite.

Primeros días "especialmente difíciles"

El nuevo alcalde asume que los primeros días están siendo "especialmente difíciles". La pérdida personal y política de Eustaquio Revilla, víctima de un cáncer, deja al equipo de gobierno sin una figura que marcó el rumbo del concejo durante más de veinte años. "Ahora mismo la cabeza no da para pensar mucho en qué se puede hacer", reconoce García. Su prioridad inmediata será mantener la actividad municipal y dar continuidad a los proyectos ya iniciados. "Hoy por hoy, seguir con lo que teníamos y, si se puede hacer algo más, intentarlo", resume.

Revilla, docente de formación y alcalde desde 2004, deja una huella profunda en la vida pública grandalesa. Su trayectoria estuvo ligada al PSOE y a una forma de gobernar muy cercana al territorio, en un concejo pequeño donde la política municipal se mezcla a diario con la vida vecinal. Su enfermedad lo había apartado progresivamente de las responsabilidades de la Alcaldía en los últimos meses, una circunstancia que ya había obligado al equipo de gobierno a reorganizar parte del trabajo cotidiano.

Ahora, Carlos García toma el testigo con un mensaje de "continuidad y cautela". No plantea grandes anuncios ni cambios inmediatos, sino una etapa de transición hasta que el calendario electoral marque el siguiente paso. "Seguir", repite como idea principal. De cara a la próxima cita electoral, se estudiarán otras opciones.

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