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La salud también se aprende: el proyecto de Tineo que lleva quince años enseñando a cuidarse

El programa municipal, premiado a nivel nacional e internacional, sigue creciendo con nuevas actividades que combinan ejercicio, prevención, socialización y bienestar emocional

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Tineo

A Erundina Blanco González le hablaron del yoga cuando llegó a vivir a Tineo hace apenas seis meses. Venía de una vida entera de trabajo físico, con el ganado y cuidando de personas mayores en el pueblo. Los dolores lumbares formaban parte de su día a día. "Aprendí las formas posturales para no cargar sobre la zona lumbar y no me volvió a doler y siento más fuerza en las piernas. Me va de perlas", resume. Su experiencia es una de las muchas que dan sentido a la Escuela Municipal de Salud de Tineo, que cumple quince años convertida en un referente de promoción del bienestar y participación comunitaria, avalada por premios a nivel nacional e internacional, entre ellos, el Premio Estrategia Naos del Ministerio de Sanidad o el de la Universidad México Americana del Golfo.

El taller de yoga, uno de los últimos incorporados a la programación, nació hace apenas un año, pero ya se ha hecho un hueco entre las actividades más demandadas. En él confluyen ejercicio físico, relajación, socialización y cuidado emocional, una combinación que responde a necesidades cada vez más presentes en la población.

Marta de la Fuente ayuda a las asistentes al curso a adoptar las posturas de yoga.

Marta de la Fuente ayuda a las asistentes al curso a adoptar las posturas de yoga. / D. Álvarez

Pepita Pérez Fernández llegó por recomendación al yoga. "Estoy con depresión y me dijeron que era bueno para relajarme. Además, me obliga a salir, a hablar, a desconectar y físicamente también noto mejoría", explica. También Carmen Arias encontró en estas actividades una herramienta para afrontar una etapa difícil. Viuda desde hace tres años, comenzó a acudir a las clases el pasado mes de septiembre y reconoce que le va "muy bien, es maravilloso".

Los beneficios del yoga van más allá de la esfera emocional. Maribel Morán destaca que la práctica mejora "la respiración, la flexibilidad, la postura y la concentración". Un conjunto de efectos que encajan con la filosofía de una escuela que entiende la salud como un concepto integral.

Los inicios del proyecto

La Escuela Municipal de Salud arrancó oficialmente en 2011, aunque el Ayuntamiento de Tineo ya venía trabajando desde años antes en programas de promoción de la salud y prevención. "Nuestra pretensión era que hubiera un espacio para promover la salud comunitaria, desde la promoción de hábitos de vida saludables", explica Marta de la Fuente, responsable de la escuela. La iniciativa se construyó sobre una idea fundamental: la definición de salud de la Organización Mundial de la Salud, que la entiende como un estado de bienestar físico, psíquico y social, y no únicamente como la ausencia de enfermedad.

Con esa mirada, la escuela fue ampliando progresivamente sus líneas de actuación. Las primeras intervenciones se desarrollaron en los centros educativos del concejo. Después llegaron los talleres de alimentación saludable y reducción de peso, las actividades de prevención del tabaquismo, los programas de envejecimiento activo, las intervenciones con pacientes crónicos, los cuidados paliativos y ahora están ganando presencia las acciones relacionadas con el bienestar emocional y la salud mental.

"La escuela es integral e integradora", destaca Marta de la Fuente, que recuerda que las actividades se mantienen abiertas durante todo el año y cuentan con una amplia red de colaboración en la que participan profesionales sanitarios, servicios municipales, asociaciones y expertos que colaboran de forma desinteresada.

"Pasamos un rato estupendo"

Uno de los talleres consolidados es el de memoria, donde los ejercicios cognitivos se mezclan con el ejercicio físico y, sobre todo, con muchas risas. "Ayuda a ejercitar la cabeza y a salir de casa. También a socializar con mucha gente. Pasamos un rato estupendo", cuenta Anselmo López, vecino de Rañadorio.

Benjamín García e Isabel Menéndez, de Castañera, son de los últimos en incorporarse. "Estamos encantados. Da pena no haber venido antes", reconocen. Llegaron por recomendación de otras personas y ahora esperan con ganas cada sesión: "Sales despejado, no estás pensando en otras cosas, y deseando que llegue el martes".

Participantes en el taller de memoria haciendo uno de los ejercicios.

Participantes en el taller de memoria haciendo uno de los ejercicios. / D. Álvarez

Mercedes Fernández, de Santa Marta, pone voz a una realidad común en muchos pueblos del concejo: "Aquí nos lo pasamos en grande. Al final haces amistades, porque en los pueblos ya va quedando menos gente, en el mío somos cuatro, así que, si no sales a hacer estas actividades, te mueres del aburrimiento".

A lo largo de estos quince años, Marta de la Fuente constata que hay “una evolución en la forma que tienen las personas de ver su propia salud" y apunta que, si en los inicios el reto era concienciar sobre la importancia del autocuidado, “hoy son los propios vecinos quienes demandan nuevas actividades y espacios de participación, son más conscientes de la necesidad de cuidar la salud”.

Para la responsable de la Escuela de Salud, ese cambio responde a una mayor comprensión de cómo se relacionan las distintas dimensiones del bienestar. "La gente es más consciente de qué le hace bien. Sabe que si cuida su salud mental tendrá una repercusión en su salud física; que si cuida su salud física mejorará también su bienestar emocional, y que las relaciones sociales forman parte de ese equilibrio". Un círculo que se retroalimenta y que resume la filosofía con la que nació la Escuela de Salud de Tineo hace quince años: entender que la salud también se construye asistiendo a actividades grupales, compartiendo un paseo o una clase de yoga.

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