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El Camino de Santiago une el Eo-Navia con Lituania: un intercambio juvenil para combatir la despoblación

"Es una experiencia para que la juventud mire el territorio con otros ojos, lo sienta como propio y descubra que vivir en el rural también puede significar futuro", dice Lola Cancio que coordina el proyecto "Ameicer", que cuenta con financiación europea

Foto de los participantes.

Foto de los participantes. / NIA

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Vegadeo

El Camino de Santiago a su paso por el Occidente asturiano se convertirá, entre el 22 y el 30 de junio, en el escenario de un encuentro intercultural muy especial. Veinte jóvenes de entre 13 y 16 años —diez de la comarca del Eo-Navia y diez llegados desde Lituania— recorrerán juntos las etapas que separan Navia de Vegadeo. Una iniciativa que, bajo el nombre de proyecto "Amecer", busca estrechar lazos europeos, combatir la despoblación y enseñar a los jóvenes a mirar el medio rural con orgullo y visión de futuro.

Durante nueve días, este grupo de chavales compartirá kilómetros de ruta, convivencia y un sinfín de actividades artísticas y dinámicas grupales. No estarán solos en el empeño: el tejido asociativo del Occidente se ha volcado con ellos. A lo largo del trayecto, los participantes mantendrán encuentros con diferentes colectivos, entidades y vecinos de la zona , arropados en todo momento por monitoras y el equipo de coordinación.

La iniciativa está impulsada por la asociación cultural local "NÍA Nosoutras Ideamos Arte", nacida en el propio Eo-Navia y muy volcada en proyectos de desarrollo comunitario basados en la cultura, la igualdad y la sostenibilidad. En esta aventura internacional, que cuenta con financiación del programa Erasmus+ de la Unión Europea, tienen como aliado a la entidad cultural lituana Varėnos kultūros centrasa.

Mirar lo cercano con ojos nuevos

"Amecer es mucho más que una ruta", explica Lola Cancio, una de las coordinadoras de la iniciativa. "Es una experiencia para que la juventud mire el territorio con otros ojos, lo sienta como propio y descubra que vivir en el rural también puede significar futuro, creatividad, comunidad y oportunidad. La dimensión europea del proyecto nos permite entender que el Eo-Navia no está en los márgenes, sino conectado con otros territorios que comparten retos, sueños y posibilidades", expone.

Lejos de querer desarraigar a los jóvenes, este intercambio busca precisamente lo contrario: que valoren la riqueza cultural, lingüística y natural de su propia casa al tener que explicársela a compañeros de otra nacionalidad. Una forma muy asturiana y solidaria de combatir el fantasma de la despoblación, demostrando que nuestros concejos están muy vivos y llenos de posibilidades para las nuevas generaciones.

El Occidente no es la periferia, es Europa

Este proyecto sirve también para recordar que los retos del Eo-Navia no son ajenos al resto del continente. El hermanamiento con los jóvenes lituanos permitirá descubrir que otros entornos rurales europeos también batallan día a día por mantener vivas sus tradiciones, sus paisajes y sus comunidades.

Como bien apunta Cancio, la dimensión europea del proyecto ayuda a entender que el Occidente asturiano "no está en los márgenes, sino conectado con otros territorios que comparten retos, sueños y posibilidades". Una lección de convivencia que demuestra que, caminando juntos, la distancia entre el Eo y el Báltico se acorta en un santiamén

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