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Cudillero lo da todo por la víspera de San Pedro, que recuerda la fuerza de las fiestas de la villa: "La lluvia no nos para"

El alcalde de Cudillero, Carlos Valle, recibe un cabezudo como regalo y enfatiza la importancia de "cuidar lo nuestro" durante la víspera del día grande, pregonado por Sonia Fidalgo

VÍDEO: Cudillero lo da todo por la víspera de San Pedro, que recuerda la fuerza de las fiestas de la villa: "La lluvia no nos para"

A.M.S.

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Cudillero

Empezó a llover en Cudillero justo cuando vecinos, foréanos y amantes de las fiestas de San Pedro esperaban por el inicio del desfile. "Vaya", se pudo escuchar entre los grupos de amigos y familiares, congregados en la zona alta de Cudillero, desde donde parte la comitiva con "Avante Cuideiru", el grupo "Arduriu Pixuetu", la asociación de Gigantes y Cabezudos de Cehegín, de Murcia, y la embarcación, tirada por un tractor (y esta vez sin menores por la amenaza de lluvia), desde donde se recitará este lunes el sermón de l'amuravela. El grupo de mujeres que organiza las fiestas no dejaba de cantar en un intento de animar la fiesta. Sin embargo, la celebración estaba servida y garantizada. Con lluvia o sin ella.

Los de Cudillero dejaron atrás el miedo a mojarse después de una ola de calor "insoportable" y cruzaron las calles principales del pueblo acompañados por la asociación de Gigantes y Cabezudos de Cehegín, de Murcia, el invitado de honor de este año (una figura impulsada por el Ayuntamiento para celebrar San Pedro y San Pablo), gracias al marido del alcalde, con origen en este pueblo murciano.

Verena Prendes, portavoz de la comisión de fiestas, fue firme al afirmar que "un poco de lluvia no nos puede parar". Este año ha habido "esfuerzo y mucha tensión" para "sacar adelante" un programa de fiestas de cuatro días "con música para todos los gustos" y que no olvida su perfil tradicional. Precisamente eso se recordó este domingo desde el balcón del Ayuntamiento de cudillero.

El alcalde, Carlos Valle, quien recibió su propio cabezudo como regalo de la mano de la persona que los hace a mano en un taller de Murcia, Lucio de Paco, lo dijo con fuerza: "Cuidemos lo nuestro".

Esfuerzo, memoria y orgullo

El regidor destacó que las fiestas de Cudillero representan algo: "Esfuerzo, memoria y orgullo de pertenencia", y no se olvidó del grupo de mujeres que, desde hace tres años, hace posible el nutrido programa de actividades".

"San Pedro vuelve a reunir a Cudillero", dijo desde el balcón para, al término de su intervención, recibir su propio cabezudo en risas, imponer las medallas de honor a los gigantes murcianos, y dar paso a la pregonera, la periodista Sonia Fidalgo, pregonera de la fiesta y muy vinculada al concejo por tener residencia desde hace dos años en Ordiales. Dedicó sus palabras al pueblo pixuetu, a los caízos y caíces, a los xaldos y vaqueiros, y a toda la gente de la villa, de las brañas y de los pueblos del concejo.

Desde el primer momento, Fidalgo dejó claro el profundo vínculo que la une a Cuideiru. "Hai sitios a los que una va. Y hai sitios que-y entren a una nel alma. Cuideiru ye d’esos", afirmó ante un público que escuchó un pregón cargado de afecto hacia esta tierra. La pregonera recordó que, desde el año 2003, encontró junto a los suyos "un rincón llenu d’alma al Píe del Llugar d’Orderias", un lugar que con el paso del tiempo se convirtió también en su casa.

"Les brañes verdes onde’l silenciu tamién fala"

Su intervención fue una mirada amplia y emocionada al concejo, no solo desde la belleza marinera de la villa, sino también desde el paisaje interior. Sonia Fidalgo evocó "la borrina baxando pelos caminos de Faeo", "les brañes verdes onde’l silenciu tamién fala" y "el verde llegando al gris de la Concha Arteo". Con esas imágenes quiso recordar que Cuideiru es puerto, pero también monte; mar, pero también memoria vaqueira.

Uno de los momentos más significativos del pregón llegó cuando la pregonera subrayó esa identidad compartida entre la villa marinera y las brañas. "Cuideiru nun ye namás la villa que mira al mar", dijo, antes de destacar que "los pixuetos son l’alma marinera d’esti pueblu" y que "Cuideiru son les Brañes". Para Fidalgo, ahí reside precisamente la grandeza del concejo: "Equí’l mar y el monte nun se dan l’espalda. Abrácense".

El pregón de las fiestas de San Pedro tuvo también un tono íntimo y personal. Sonia Fidalgo recordó los veranos, la juventud, los amigos y las pequeñas historias que la fueron uniendo a Cuideiru. Habló de sus "amigos de l’alma", de Nosti y Uge, y de aquellos castigos de niña que, con el tiempo, acabaron transformándose en recuerdos felices. "Cuando una ye neña nunca imaxina que los castigos puen acabar convirtiéndose nos recuerdos más felices de la vida", confesó.

Fidalgo también recordó cómo su padre hizo pasar a Xuan Bello, fallecido, entonces su novio, "el meritoriu cargando sacos d’arena" para bajarlos por el camino de Orderias. Con humor y ternura, explicó que "la vida va faciendo familia onde primero solo había caminos, fiestes y mocedá".

"Les fiestes nun son solo un programa", recordó. "Les fiestes son un pueblu recordando quién ye. Son la memoria de los que faltan. La alegría de los que vuelven. Y la esperanza de los que vienen detrás". El público no dudó en aplaudir desde plaza de San Pedro. Este lunes a mediodía, será el pregón de l'Amuravela y el martes, el bautixo pixueto.

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