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Bautizo pixueto para sesenta en Cudillero: "Cumplo un sueño porque siempre fui la de fuera"

Turistas, amigos de vecinos, nuevos residentes o naturales del concejo que llevan a sus hijos y cónyuges, protagonistas de la tradición bajo el agua de la "Fuenti'l Cantu", que comenzó en 1968

Bautizo pixueto para sesenta en Cudillero: "Cumplo un sueño porque siempre fui la de fuera"

Sara Arias

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Cudillero

Hay pixuetos de cuna y los hay de corazón. Cada San Pedro, San Pablo y San Pablín decenas de personas participan en el bautismo pagano "Pixueto Festero" en Cudillero. El ritual fue establecido en 1968 para hacer pixueto a un vecino de El Pito y pervive hoy para que los que no son de la villa reciban el gentilicio bajo el agua de la "Fuenti'l Cantu". Se la echan sobre la cabeza con un balde como el que llevaban los marineros con la comida cuando salían a faenar a la mar. Este año, 60 personas se han sumado al padrón no oficial, como el madrileño Daniel Cantarero, que fue el primero en recibir las aguas pixuetas en la nuca.

"Ahora me siento pixueto y con más orgullo si cabe, siempre he tenido a Cudillero en mi corazón porque llevo muchos años viniendo por la gente tan buena que hay", afirmó Cantarero. Él llegó a la villa marinera de la mano del pixueto y Hermano Mayor de la Cofradía de Jesús Nazareno y San Pedro Apóstol, Manuel Alfredo Fernández, quien llevó a dos amigos más al bautismo, que organiza la Peña "Fuenti'l Cantu".

"Lo intenté muchas veces, pero no cuadraba y ya les dije que para ser amigo mío, hay que ser pixueto", señaló feliz de tener también al vasco Unai Rodríguez y el francés Jean Charles Monnot con el diploma de "Pixueto Festero" en la mano. El festejo comenzó delante del Ayuntamiento, donde se reunieron las 60 personas que fueron bautizadas. Al ritmo de la Banda de Gaitas "Avante Cuideiru" iniciaron el desfile por las estrechas y angostas callejuelas del anfiteatro, liderados por Sergio González, quien hace las veces de oficiante pagano.

"Es muy curioso, dentro de 20 años no habrá ni un oriundo de Cudillero en las fiestas, pero habrá miles de 'Pixuetos Festeros'", comentó con sorna González, pues el padrón municipal no para de bajar al tiempo que crecen los turistas. En la "Fuenti'l Cantu" ya esperaba un numeroso grupo de personas y lo primero fue prestar juramento agarrados a un remo.

"¿Queréis ser pixuetos? y "¿vais a comportaros como marcan las leyes de este pueblo?" fueron las preguntas que respondieron con un sí al unísono. Y sin más dilación, comenzaron los bautismos en los que repetían como una letanía lo siguiente "Mientras Cudillero viva y dure la Fuenti'l cantu, te bautizamos con el agua aunque sea sin el Santo". Así, Sergio González y Salvador Fernández Marqués, quien fuera patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Cudillero, fueron dando bautismo a los presentes.

En vez de un balde de agua, caían dos o tres sobre las cabezas. Cuando menos lo esperaban llegaba el siguiente caldero. Eso le pasó a Aitor Casado, quien acudió con la familia al bautismo para sentirse aún más pixuetos ahora que han comprado una segunda residencia en el concejo. Dos baldes le echaron encima. "Ya nos sentíamos pixuetos, pero ahora ya lo somos oficialmente y estamos muy contentos", comentó junto a su hijo Asier.

Otra de las nuevas vecinas que se dejó mojar en la fuente fue la valdesana Sara García, quien lleva un tiempo viviendo en Salamir: "Me lo propusieron y para mí es un honor, además me va a bautizar Salva, es como sentirse parte de la comunidad", aseguró la joven. En el bautismo pagano de Cudillero nunca faltan tampoco los naturales de la localidad que llevan a sus hijos y cónyuges a recibir las aguas pixuetas.

"Me bauticé en la iglesia, pero aquí no. Aprovechamos y nos bautizamos los cuatro", indicó Pablo Fernández junto a sus hijos Marco y Rodrigo y su mujer, Sara García. "Hoy cumplo un sueño porque desde pequeña siempre fui la de fuera", dijo ella, que lleva veraneando en Cudillero desde la infancia y se enamoró de un pixueto.

También Juan José Fernández López, nacido en Cudillero pero con décadas ya viviendo fuera, llevó a sus nietos pequeños, Pedro Lorenzo y Gloria Fernández, a recibir las aguas que les convirtieron en pixuetos. "Me prestó mucho, la verdad", confesó el orgulloso abuelo rodeado por toda la familia.

Cada San Pablín, en Cudillero dan muestra de que para ser pixueto no hace falta haber nacido en el concejo. Solo es necesario sentirlo y tener muchas ganas de responder a los mandatos prometidos para comportarse según las leyes del pueblo. La "Fuenti'l Cantu" tiene agua para todos ellos porque un pixueto no solo nace, también se hace.

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