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"Mujeres que cultivan futuro" reclaman un medio rural con "más oportunidades, menos burocracia y mayor reconocimiento"

El Ministerio de Agricultura celebra en el auditorio de As Quintas, en La Caridad, un acto que reflexionó sobre la importancia de la presencia y talento femenino en el campo

"Mujeres que cultivan futuro" reclaman un medio rural con" más oportunidades, menos burocracia y mayor reconocimiento"

Ana M. Serrano

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

La Caridad (El Franco)

Una pregunta del público resultó ser la idónea para hablar del futuro. De cómo se quiere ver la mujer relacionada con el ámbito rural dentro de unos años y qué tendría que cambiar para que ese porvenir deje de ser una aspiración y empiece a ser una realidad. Ocurrió en el complejo cultural As Quintas, en La Caridad, que acogió este miércoles el acto institucional "Mujeres que cultivan futuro", una cita organizada con motivo del Año Internacional de la Agricultura 2026 y promovida por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, con la colaboración del Principado.

El encuentro sirvió para poner voz a mujeres vinculadas a la agricultura, la ganadería, la industria agroalimentaria, la innovación y el emprendimiento rural. La conversación avanzó desde las experiencias personales hasta los grandes retos colectivos: la sostenibilidad, el relevo generacional, la despoblación, la necesidad de formación, la burocracia o la incorporación de nuevas tecnologías al medio rural.

La intervención del público abrió una reflexión especialmente significativa. Una de las asistentes preguntó cuáles serían los deseos de la mujer vinculada al sector rural.

Las respuestas dibujaron un horizonte compartido: más autonomía, más reconocimiento, menos dependencia y más herramientas para que los proyectos puedan crecer desde el territorio. Vanesa Martínez, del grupo Carinsa, defendió la importancia de no depender exclusivamente de materias primas externas ni de mercados sujetos a especulación. Reivindicó la necesidad de contar con acuerdos estables, materias primas propias y una industria capaz de aportar valor añadido desde el origen.

Público durante el encuentro, en el auditorio de As Quintas.

Público durante el encuentro, en el auditorio de As Quintas. / Ana M. Serrano

También se habló de sostenibilidad empresarial, de reducción de emisiones y de la responsabilidad de las compañías con el planeta. En ese sentido, se recordó que muchas empresas del sector llevan años trabajando con sensibilidad ambiental, incluso antes de que esos conceptos ocuparan el centro del debate público.

Objetivo: fijar población

Otra de las voces del encuentro, Verónica Menéndez, directora de Agrolinera, puso el foco en las comunidades rurales, la ganadería láctea y la quesería artesana. Su deseo para el futuro fue claro: que quienes viven y trabajan en el campo puedan desarrollar su actividad con más facilidad, con mejor calidad de vida y sin que la gestión diaria de sus productos se convierta en una carga añadida. "Al final, se trata de fijar población en el territorio", resumió.

La despoblación, los incendios y el abandono de determinadas zonas rurales aparecieron como preocupaciones constantes. Frente a ello, las participantes defendieron la necesidad de escuchar primero las necesidades reales del sector antes de legislar o diseñar medidas desde la distancia. Se reclamó más acompañamiento administrativo, especialmente para emprendedores que quieren poner en marcha nuevos productos, patentar ideas o entender los requisitos legales vinculados a la alimentación y a los llamados nuevos alimentos.

En ese punto surgió una propuesta concreta: una ventanilla única para el emprendimiento agrario y agroalimentario. Un espacio al que cualquier persona con una idea pudiera acudir para resolver dudas sobre legislación, patentes, innovación, comercialización o certificaciones. Una herramienta que, según se defendió, evitaría que muchas iniciativas se pierdan por desconocimiento o falta de orientación.

Necesidad de "talento, innovación y nuevas miradas"

El relevo generacional ocupó también parte del debate. Las ponentes coincidieron en que el rural "debe ser atractivo no solo por tradición, sino también por oportunidad". La conectividad, la robótica, la digitalización y las nuevas formaciones pueden abrir caminos profesionales que no obliguen a los jóvenes a marcharse a las grandes ciudades. El sector primario y la industria agroalimentaria, recordaron, necesitan "talento, innovación y nuevas miradas".

La tecnología apareció de forma especial en la intervención de Aina Mena, CEO de Otpmuu, vinculada a la robótica, que explicó que en su promoción universitaria apenas eran cinco o seis mujeres en una clase de unos cincuenta alumnos. Pese a ello, aseguró no haber encontrado rechazo por parte de sus compañeros ni del profesorado, y destacó que la robótica aplicada al campo tiene cada vez más recorrido y puede contribuir a modernizar el sector.

"Mujeres que cultivan futuro" fue, más que un lema del encuentro, una declaración de intenciones. Al encuentro acudio el Ministro de Agricultura, Luis Planas, quien destacó la importancia del acto y del papel de las mujeres en el medio rural. "Creo que es muy interesante porque contribuye sin duda a visibilizar el papel activo, activísimo, de la mujer en nuestro mundo rural", afirmó. El ministro recordó además que este año coincide con el Año de Naciones Unidas de la Mujer Agricultora, impulsado por la FAO, y defendió que el encuentro permitía "poner en valor ese papel, pero también mirar de cara al futuro".

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