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Los motivos de la marcha de los curas de Navia y Tapia, que dejan sus parroquias tras treinta y siete años, respectivamente

Ambos dejarán próximamente sus cometidos parroquiales, en septiembre, por motivos relacionados con la edad y la salud

Por la izquierda, Manuel Álvarez y Jorge Luis Fernández.

Por la izquierda, Manuel Álvarez y Jorge Luis Fernández. / LNE

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Navia / Tapia de Casariego

Los últimos cambios anunciados por el Arzobispado de Oviedo supondrán la marcha de dos sacerdotes muy queridos por sus respectivas comunidades: los párrocos de Navia y Tapia de Casariego. Ambos dejarán próximamente sus parroquias, en septiembre, por motivos relacionados con la edad y la salud, después de años de dedicación y servicio pastoral.

El párroco de Navia se despide tras 30 años al frente de la comunidad. "Han sido largos", dice Manuel Álvarez Rodríguez, de 77 años, también conocido como "Manolo", quien por sus problemas de salud, de circulación, dice a este diario, ofrece las misas sentado. Oriundo de Naraval, en Tineo, lleva al frente de la parroquia de Nuestra Señora de la Barca, atendiendo otras como cercanas como Andés, Piñera y Villaoril desde el año 1996. En 2025 celebró sus bodas de oro sacerdotales. Álvarez supo ganarse el cariño de los fieles y fue uno de los primeros párrocos de la comarca en hacer uso de las nuevas redes sociales para anunciar citas religiosas y estar en contacto con los feligreses.

Su marcha se debe a la jubilación y, una vez concluida esta larga etapa, se trasladará a Gijón, donde residirá junto a su hermana. Durante tres décadas ha acompañado a varias generaciones de vecinos en algunos de los momentos más importantes de sus vidas, por lo que su despedida, en septiembre, se presenta marcada por el cariño y el agradecimiento de los feligreses.

También dejará su labor pastoral el párroco de Tapia de Casariego, el naviego Jorge Luis Fernández (1963), con destino en la parroquia tapiega desde septiembre de 2019. En su caso, los achaques de salud aconsejan alejarlo temporalmente de las responsabilidades propias de la parroquia. Se retirará durante un año y, por el momento, todavía desconoce cuál será su destino cuando finalice ese periodo. Para evitar especulaciones, fue él mismo quien este domingo anunció el futuro descanso en su perfil de las redes sociales: "No se trata ni de que el obispo me envíe a un nuevo destino ni de que yo haya pedido buscar un nuevo destino", explicó. Vivirá en Avilés junto a otros religiosos.

Los dos sacerdotes son personas muy apreciadas en sus concejos. Su marcha abre una etapa de cambios en unas comunidades en las que la figura del párroco continúa teniendo una presencia cercana, especialmente por su participación en la vida religiosa, social y cotidiana de los pueblos. En Navia, será Alfonso López Menéndez, quien aterrice pasado el verano. En Tapia, José Alejandro Soler Castellblanch.

En el occidente asturiano es habitual que los párrocos permanezcan durante largos periodos en un mismo destino al no encontrar con facilidad sustitutos. En muchos casos, los curas se encuentran con muchas parroquias a las que atender y por ello deben realizar largos viajes para atenderlas todas.

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