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"Esto es infernal, no te dejan ni pararte en los caminos", señalan los vecinos de Miñagón (Boal), hartos de la invasión de hormigas que sufre el pueblo

Medio Rural enviará el lunes a dos técnicos a esta localidad boalesa para evaluar una situación que el vecindario ve insostenible

VÍDEO: El calvario de Miñagón: esta localidad boalesa pide soluciones ante la "invasión" de hormigas que estan sufriendo

T. Cascudo

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Miñagón (Boal)

Lalita Iglesias tiene 87 años y reside en la localidad boalesa de Miñagón desde hace 37 años. Es una de las vecinas que más padecen la invasión de hormigas que sufre el pueblo desde hace alrededor de cuatro años. Lejos de mejorar, la situación va a más con el paso del tiempo y, por eso, el vecindario reclama ayuda para encontrar una solución que ponga freno a un problema que califican de "infernal".

"Hemos tenido que escuchar eso de que en los pueblos siempre hubo hormigas. Ya lo sabemos. Somos de pueblo, pero no somos tontos. Yo tengo 87 años y nunca vi una plaga como esta", señala Iglesias, mientras muestra unos higos invadidos por los minúsculos insectos. Recoger el preciado fruto se ha vuelto misión imposible, al igual que atender el huerto. "Vas al árbol a coger algo y te sale una nube de hormigas. De fruta no aprovecho nada", añade Lalita, que, cada quince días se ve obligada a sulfatar las zonas más afectadas de su casa. Además del coste que esto supone, la operación suele resultar infructuosa.

Sulfatar sin éxito

De momento, los vecinos no han encontrado ningún producto capaz de erradicar la playa y, al poco tiempo de aplicarlo, se encuentran con las mismas hormigas. "No se erradican, no se van ni con frío, ni con calor, ni con lluvia...", exponen. El calvario es compartido por todos los vecinos que, reunidos en el centro de la localidad, piden una respuesta de los responsables políticos. "Queremos un diagnóstivo y una solución", señalan los de Miñagón.

La Consejería de Medio Rural recibió el jueves una solicitud del Ayuntamiento de Boal y el lunes enviará al pueblo a dos técnicos para evaluar la situación. Es la primera vez que se responde la demanda de Miñagón, que, en los últimos dos años, ha remitido hasta tres escritos al consistorio pidiendo ayuda ante lo que califican de plaga. LA NUEVA ESPAÑA se puso en contacto el pasado miércoles con el alcalde de Boal, José Antonio Barrientos, para preguntar por esta denuncia vecinal y anunció que pediría una valoración al Principado ya que "desde el Ayuntamiento ni tenemos capacidad para determinar si existe o no una plaga, ni tampoco para luchar contra ella si es el caso".

Basta un paseo por el pueblo para dar cuenta del problema que viven los vecinos. Al levantar cualquier piedra aparece un ejército de pequeños insectos, que llenan los caminos y los huertos. Además, se suben rápidamente a cualquiera que hace acto de presencia en el lugar. "Son pequeñas, pero te comen y en un segundo estás lleno", señalan.

"Es un trastorno tremendo para la vida en el pueblo, no te puedes parar en los caminos porque en cuanto te paras se te suben", relata Lidia Anes. A su lado, Tito Rodríguez bromea con que a su huerto se entra "andando y se sale volando", en referencia a las molestas hormigas. Además, los insectos dañan las plantas de especies como las fabas o los calabacines.

"Tengo las fincas abandonadas porque te dejan trabajar", señala Rodríguez. Y María del Carmen Pérez indica que es una situación "bastante fastidiada". Además, si bien en los primeros años eran las casas de la zona alta las más afectadas, ahora las hormigas han tomado todo el pueblo. "Están de punta a punta, todo inundado de hormigas", añaden los vecinos, reunidos para LA NUEVA ESPAÑA y ansiosos por encontrar una solución a este problema con el que conviven a diario.

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